Ounahi se basta para despertar a Marruecos ante Canadá y llevarlo a octavos

No ha sido un buen año para Ounahi. Con el Girona cerró una temporada pobre que les llevó a Segunda División y con Marruecos no había arrancado siendo protagonista en este Mundial. Sin embargo, en Houston, el 4 de julio, con la grada dividida entre marroquíes y americanos festejando la fiesta nacional, tuvo su día de gloria. Apareció para desatascar a Marruecos en el día malo, ése que sacude a todas las selecciones importantes en un torneo largo; a algunas, como le pasó a Países Bajos, las manda para casa en los penaltis; otras logran capearlo y seguir adelante, como Argentina. No habían hecho los alauitas un partido redondo y no lo hicieron ante Canadá, pero el colmillo y la pegada acabaron siendo definitivos. [Narración y estadísticas: 0-3]

 Dos goles del centrocampista del Girona encarrilan la goleada que cerró Rahimi, con dos asistencias de Brahim, ante una pegajosa Canadá sin pegada.  

No ha sido un buen año para Ounahi. Con el Girona cerró una temporada pobre que les llevó a Segunda División y con Marruecos no había arrancado siendo protagonista en este Mundial. Sin embargo, en Houston, el 4 de julio, con la grada dividida entre marroquíes y americanos festejando la fiesta nacional, tuvo su día de gloria. Apareció para desatascar a Marruecos en el día malo, ése que sacude a todas las selecciones importantes en un torneo largo; a algunas, como le pasó a Países Bajos, las manda para casa en los penaltis; otras logran capearlo y seguir adelante, como Argentina. No habían hecho los alauitas un partido redondo y no lo hicieron ante Canadá, pero el colmillo y la pegada acabaron siendo definitivos. [Narración y estadísticas: 0-3]

Marruecos necesitó resetearse en el descanso, porque fue una sombra en toda la primera parte. Canadá no es de las tres anfitrionas la que ha caminado con paso más firme en este torneo, pero llegó a Houston con las ideas muy claras sobre cómo cortocircuitar a su rival y desprendida de cualquier favoritismo. Eso la soltó, y presentó sus credenciales en los diez primeros minutos, forzando a Bono a despejar un córner y a atajar con el pie un disparo a la media vuelta de Oluwasayi, a quien filtró el balón al corazón del área el hombre que canalizó todo el juego canadiense: Stephen Eustáquio. No encontró la manera Marruecos de ahogar el fútbol del centrocampista del Oporto, que se adueñó del control en toda la primera mitad.

Estaba incómoda la selección alauita ante la presión que le impedía correr y, en estático, no se quitaba de encima a unos jugadores pegajosos, educados por Jesse Marsch en la presión alemana. Además, Marruecos se quedó sin una de sus mejores armas: su referencia en ataque, Ismael Saibari, aguantó en el campo 21 minutos. En la primera carrera, buscando un balón, ya puso mala cara y no pudo continuar. Se iba al banquillo el hombre que ha sujetado el ataque, y las victorias, de Marruecos hasta octavos. Ese papel de referencia le cayó a Rahimi, que hizo, por primera vez, aparecer al meta Crépeau a la media hora de juego. Su oportunidad tardaría en llegar. De momento, no pudo cambiar la desesperación que seguía sintiendo su equipo por no encontrar cómo meterle mano al rival. Aparecieron las faltas, amarillas y el partido llegó al descanso trabado.

No podía permitirse Marruecos romper el hábito que había creado de ganar. La apuesta feroz por hacer crecer su fútbol no podía acabar saliendo del Mundial previo al que coorganizará por la puerta de atrás de los octavos. Ese tiempo en que hubiera sido un éxito superar dos eliminatorias, pasó. La semifinal en Qatar, la inversión hecha en los últimos años e, incluso, la condición de campeón de la Copa África, aunque fuera en los despachos, exigían que la expulsión fuera ante campeones del Mundo con quienes podría cruzarse Francia, en cuartos, o incluso España en semifinales. Cualquier otra cosa era un fracaso y lo esquivo. En el minuto 50, Hakimi sacó rasa una falta en el lateral del área para encontrar en la frontal a Ounahi, que remató donde Crépeau no alcanzaba a llegar. Marruecos había abierto la lata y empezaba a ser reconocible. Pero aún quedaba mucho y tuvieron que apretar los dientes.

Si Marsch buscó pólvora con Cyle Larin, Ouahabi músculo con Amrabat. Frenó el bético a Eustáquio en una falta en la línea de la frontal que no pudo gestionar peor Canadá. El lanzamiento de Jonathan David, algo, ni inquietó a Bono, que sí tuvo que volar para despejar un disparo malintencionado de Buchanan. Parecía que Canadá, en cualquier momento, podía lograr asustar, pero no pasó. Marruecos encontró la forma de correr y ahí apareció Brahim. En una transición, el futbolista del Real Madrid enfiló el área, recortó a su defensor y le puso la pelota perfecta a Ounahi para que marcara el segundo. Ya podían respirar tranquilos. Hasta Saibari, ya duchado, fue a felicitar al goleador y asistente. Gracias a ellos quizá pueda volver a jugar en este Mundial.

Aparecidas las señas de identidad marroquíes, el marcador sólo podía crecer en los últimos 20 minutos de partido. No quiso rendirse Canadá, pero la velocidad de los norteafricanos ya era otra. Ounahi se escapó por el carril diestro y puso un centro a Rahimi para que se sumara a la fiesta, pero estrelló el remate en el larguero. A la segunda, ya no falló. En el tiempo añadido, Brahim, otra vez por velocidad, desborda a toda la línea defensiva canadiense y lanza al atacante del Al Ain de Emiratos Árabes a marcar el tercero y, ahora sí, mirar a un cruce donde esperan a Francia o a Paraguay.

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