“Papá, mamá, quiero ver mundo”: consejos a las familias para acompañar en el primer viaje en solitario de sus hijos

Los jóvenes cada vez viajan más, y empiezan antes. El programa DiscoverEU ofrece pases gratuitos para los europeos que estrenen mayoría de edad y quieran emprender un Interrail, viaje iniciático por antonomasia; 21.400 españoles lo solicitaron en la convocatoria de 2025, y 3.500 fueron seleccionados. Un chico de 14 años puede subir solo a un tren de Renfe; a partir de los 12, a un avión de Iberia, y a compañías de autobús como Alsa. Un 82% de españoles de entre 18 y 35 años piensa hacer una escapada este verano, lo que supone siete puntos más que la media nacional, según el Observatorio Cetelem.

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 Es momento de ayudarles a planificar, también de prepararles para imprevistos, así como de consensuar la forma de comunicarse durante el viaje, siempre teniendo en cuenta que lo mejor que pueden hacer los padres es integrarse en el proceso, y no ir a la contra  

Los jóvenes cada vez viajan más, y empiezan antes. El programa DiscoverEU ofrece pases gratuitos para los europeos que estrenen mayoría de edad y quieran emprender un Interrail, viaje iniciático por antonomasia; 21.400 españoles lo solicitaron en la convocatoria de 2025, y 3.500 fueron seleccionados. Un chico de 14 años puede subir solo a un tren de Renfe; a partir de los 12, a un avión de Iberia, y a compañías de autobús como Alsa. Un 82% de españoles de entre 18 y 35 años piensa hacer una escapada este verano, lo que supone siete puntos más que la media nacional, según el Observatorio Cetelem.

Esta primera exploración del mundo en solitario le parece al periodista de viajes y creador de contenido Pau García Solbes una buena forma de ejercitar la autonomía e ir soltando amarras de los padres. Por experiencia con sus propios hijos (de 13 y 16), él estima que los 15 o 16 años son un buen momento para hacer los primeros pinitos viajeros: un fin de semana de casa rural con amigos, un campamento, alguna escapada corta dentro del territorio nacional. Todo muy controlado. Aún así, reconoce que puede dar vértigo a las familias. ¿Su consejo? “Soltarles un poco de la mano”, y asumir el nuevo papel. “Pasamos de ser organizadores a convertirnos en asesores o consultores; podemos orientar, pero es su viaje y lo tienen que planificar ellos”, defiende. Para Andrea Bergareche, creadora de la agencia Nimbala Aventuras y Viajes para Mujeres, lo mejor que pueden hacer los progenitores es integrarse en el proceso, y no ir a la contra. “Apoyar y ser partícipes dará confianza a sus hijos, y eso influirá positivamente en su experiencia”, sostiene.

Menores de edad

La hija mayor de Max López, fundador de la web Familias en Ruta, voló por primera vez sola a los 15 años, de Barcelona a Praga. “Fue una pequeña gran aventura en ese momento”, la recuerda. Hace poco, su hijo, de 14, hizo lo propio desde Dublín hasta Barcelona, “estableciendo un nuevo récord familiar”, bromea. Al tratarse de menores de edad, es obligatorio que padre y madre firmen una autorización para que puedan salir de España, como recuerda el Ministerio de Asuntos Exteriores. López recomienda informarse sobre la política de cada aerolínea: Ryanair o EasyJet directamente no aceptan a menores de 16 años solos; mientras que, en otras compañías, hay que comprar este tipo de billetes por teléfono, no se puede a través de la web.

En cuanto al alojamiento, muchas plataformas no admiten, por defecto, a huéspedes menores de edad solos. Esto a López no le supone ningún problema, ya que, personalmente, tampoco le parece la opción ideal. “Queremos que todo salga bien y nos quede un gran recuerdo. Por tanto, lo más recomendable es que al principio sean viajes para alojarse con familiares, amistades de confianza o bien algún campamento o voluntariado juvenil en el que tenemos toda la confianza”, sugiere.

Planificación

Los expertos invitan a comenzar por escapadas sencillas, nacionales o dentro de Europa. “Tienen que hacerse como viajeros”, advierte García Solbes. Para los más aventureros, Bergareche señala Tailandia o Japón, “que son países muy ordenados en cuestión turística”. Con todo bien amarrado desde España: alojamientos, traslados, visitas, tarjetas o pases para moverse en transporte público una vez en destino. Además, lo perfecto sería tener el contacto de algún conocido que resida en la zona.

García Solbes (que cuenta con más de 62.000 seguidores en su cuenta de Instagram, @elpachinko) insiste en que es el chico o chica quien ha de ocuparse de diseñar el periplo, así como de informarse y realizar los trámites necesarios (visado, vacunación), además de hacer las reservas. Con la familia detrás, acompañando, guiando. El seguro de viaje, con cobertura médica, no es una opción: hay que hacérselo, sí o sí.

La maleta

Como normal general, e independientemente de la edad o tipo de ruta, Bergareche siempre aboga por la misma técnica a la hora de preprar el equipaje: hacer la maleta y, una vez hecha, quitar la mitad de lo que se ha puesto. “A esas edades probablemente carguen con una mochila; tendrán que controlar el peso”, avisa García Solbes, que pide dejar los “por si acasos” en casa y optar por la ropa justa y apropiada. “Podemos acompañarlos a comprar las prendas que puedan necesitar”, invita.

‘Kit’ básico

Un kit básico o de supervivencia debe incorporar un botiquín elemental (con algo para las ampollas si se hace el Camino de Santiago, por ejemplo). Probablemente sea en lo último en lo que piense el joven viajero, así que García Solbes encomienda esta tarea a los padres. Además, es importante incluir una batería externa para el móvil; una tarjeta monedero, con la que podrá controlar su dinero y recibir una inyección económica en caso de emergencia. También hay que asegurar la conexión de datos: si el viaje es fuera de la Unión Europea habrá que contratar un plan e-SIM.

La familia puede optar por geolocalizar el smartphone de su hijo o hija, para saber dónde se encuentra. “Seguramente es un buen momento para plantearse su uso, no tanto por desconfianza como por una cuestión de seguridad y tranquilidad”, abunda López. Los expertos consultados creen que lo mejor es consensuar la forma de comunicarse una vez que el joven esté en el destino, y la frecuencia de dichas comunicaciones. Pueden acordar mensajes por WhatsApp cada vez que se desplace; o una llamada todas las noches.

Prepararlos para los imprevistos

“En los viajes pasan cosas; la clave es adaptarse”, comenta García Solbes. Hay que ofrecer herramientas a los jóvenes para ayudar a afrontar los imprevistos, que siempre van a surgir. Propone hacer una especie de simulacro en familia antes de salir, a modo de preparación o entrenamiento: qué puede hacer si pierde un tren, le cancelan un vuelo o el móvil se le queda sin batería.

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