Los viajeros que llegan a Australia se dirigen sobre todo a Sídney, Melbourne o a la Gran Barrera de Coral. Es lógico: el país es enorme y hay que elegir. Algunos se animan también a recorrer los viñedos del sur o siguen a los surfistas sobre las olas de las grandes playas de la costa este. Hay también quienes no se resisten a dar el salto hacia el corazón del continente-isla, atravesando el Outback, para maravillarse ante el majestuoso monolito Uluru (Ayers Rock). Pero lo que casi nadie hace es aventurarse a conocer su Estado más extenso, Australia Occidental, que sigue siendo una inmensa frontera de desiertos rojos, océanos turquesa, carreteras interminables y paisajes que parecen de otro planeta. Viajar por Australia Occidental permite descubrir su versión más salvaje, remota y fascinante.
Más información en la guía Australia de Lonely Planet o en la web lonelyplanet.es.
De Perth a Kimberley, en el Estado más extenso y desconocido del continente esperan arrecifes, playas, arte rupestre, parques nacionales y viñedos
Los viajeros que llegan a Australia se dirigen sobre todo a Sídney, Melbourne o a la Gran Barrera de Coral. Es lógico: el país es enorme y hay que elegir. Algunos se animan también a recorrer los viñedos del sur o siguen a los surfistas sobre las olas de las grandes playas de la costa este. Hay también quienes no se resisten a dar el salto hacia el corazón del continente-isla, atravesando el Outback, para maravillarse ante el majestuoso monolito Uluru (Ayers Rock). Pero lo que casi nadie hace es aventurarse a conocer su Estado más extenso, Australia Occidental, que sigue siendo una inmensa frontera de desiertos rojos, océanos turquesa, carreteras interminables y paisajes que parecen de otro planeta. Viajar por Australia Occidental permite descubrir su versión más salvaje, remota y fascinante.
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