30 años del ‘Wannabe’ de las Spice Girls, ¿himno feminista o éxito pop sobrevalorado?

Un verano de hace 30 años empezó a sonar en algunas discotecas británicas una canción desconocida hasta entonces. Nadie podía imaginar que aquello sería, apenas unas semanas después, historia de la música pop, una canción erigida en himno capaz de mover a las masas, del Reino Unido a Japón; de Australia a Bélgica, de Finlandia a España. El tema se llamaba Wannabe y era el single debut de Spice, el primer álbum de las Spice Girls, una banda formada por cinco mujeres —Victoria, Emma, Melanie C, Melanie B y Geri— que unieron sus destinos tras responder a un anuncio de un periódico en el que se buscaban artistas para crear una girl band. El 8 de julio de 1996, tras su recorrido por algunas discotecas y radios menores, Wannabe se lanzó de manera oficial y en apenas unos días se coló en lo más alto de los rankings musicales del Reino Unido. Lideró las listas de escuchas a lo largo de todo el verano —siete semanas—, vendiéndose cuatro millones de copias durante ese tiempo. Las Spice Girls alcanzaron el número uno en más de una treintena de países y alcanzaron el hito de ser la banda femenina con más copias vendidas de la historia: un total de 31 millones de discos despachados en todo el globo.

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 Lanzada oficialmente el 8 de julio de 1996, esta canción con mensaje ‘girl power’ que situaba la amistad femenina por encima del amor (muy atípico en el pop de la época) no solo lanzó al estrellato a cinco cantantes, tuvo un impacto que no se puede reducir a una operación comercial  

Un verano de hace 30 años empezó a sonar en algunas discotecas británicas una canción desconocida hasta entonces. Nadie podía imaginar que aquello sería, apenas unas semanas después, historia de la música pop, una canción erigida en himno capaz de mover a las masas, del Reino Unido a Japón; de Australia a Bélgica, de Finlandia a España. El tema se llamaba Wannabe y era el single debut de Spice, el primer álbum de las Spice Girls, una banda formada por cinco mujeres —Victoria, Emma, Melanie C, Melanie B y Geri— que unieron sus destinos tras responder a un anuncio de un periódico en el que se buscaban artistas para crear una girl band. El 8 de julio de 1996, tras su recorrido por algunas discotecas y radios menores, Wannabe se lanzó de manera oficial y en apenas unos días se coló en lo más alto de los rankings musicales del Reino Unido. Lideró las listas de escuchas a lo largo de todo el verano —siete semanas—, vendiéndose cuatro millones de copias durante ese tiempo. Las Spice Girls alcanzaron el número uno en más de una treintena de países y alcanzaron el hito de ser la banda femenina con más copias vendidas de la historia: un total de 31 millones de discos despachados en todo el globo.

El impacto de este hit en la música pop no se mide solo en millones. La canción representaba mucho más, tanto por su contenido (una oda a la amistad femenina) como por quienes la cantaban: cinco veinteañeras completamente desconocidas que poco tenían que ver con las artistas que tenían éxito comercial por entonces, más vinculadas al R&B. “Wannabe supuso un nuevo canon en la industria musical. Era una canción de una girl band que no cantaba sobre un chico, sino sobre la sororidad. Ponía la importancia en las relaciones amistosas en lugar de en el amor romántico, con una actitud gamberra y juvenil, alejándose del estereotipo de diva seria que en los noventa veíamos en todos lados, como Céline Dion o Whitney Houston”, expresa Alberto Palao, periodista musical en Los 40 y creador de contenido en redes sociales.

En plena edad de oro de las romcoms, las Spice Girls desarrollaron su propia narrativa en torno a las relaciones románticas y llevaron por bandera el girl powercuando el concepto todavía resultaba novedoso —cuando no desconocido para la mayoría— y no estaba tan manoseado como hoy. No obstante, el grupo no se libró de las críticas de algunas voces que consideraban que estaban llevando a cabo una explotación marketiniana de un movimiento político que va más allá de un estribillo pegadizo. En este sentido se pronuncia la periodista Leyre Marinas, experta en cultura pop y autora del ensayo Fucked Feminist Fans (Dos Bigotes, 2024), en el que aborda los orígenes del #MeToo desde la cultura pop musical: “Se apropiaron y transformaron un concepto surgido del feminismo punk de las Riot Grrrls en un lema pop respaldado por una estrategia de marketing muy potente”. Matiza, en cambio, que “reducir su impacto a una operación comercial es simplificar el fenómeno que supuso a mediados de los noventa que las Spice publicaran un tema como Wannabe, que logró acercar mensajes de empoderamiento, amistad y autoestima a mujeres de todas las edades y de todo el mundo”.

Sin duda, lasSpice Girls ganaron mucho dinero con su mensaje girl power, pero también ofrecieron a las mujeres de las generaciones más jóvenes una alternativa diferente a la imperante en la cultura del entretenimiento, monopolizada en todos sus frentes —música, cine y televisión— por la mirada masculina. “Si bien es cierto que parte del trasfondo político del girl power se perdió, con la popularización del término se abrió una nueva etapa en la que el feminismo empezó a ocupar más espacio mediático, e incluso podríamos decir que se puso de moda”, reflexiona la musicóloga Sara Armada Díaz.

El videoclip: otro éxito con mucho que analizar

Dos meses antes de lanzarse la canción, comenzó el rodaje del videoclip, a cargo de Johan Camitz, un realizador sueco con más trayectoria en publicidad que en el mundo de la música. En un principio se iba a grabar en Barcelona, pero tras un problema con los permisos de rodaje, en el último momento se cambió la localización por el hotel Midland Grand de Londres, una construcción neogótica victoriana con una gran escalinata central desde la que las Spice Girls cantaron al mundo que, si alguien quería ser su amante, primero tenía que llevarse bien con sus amigas.

La noche del 19 de abril de 1996, Victoria, Emma, Mel B, Mel C y Geri grabaron el que sería considerado como el mejor videoclip del año en los MTV Video Music Awards de 1997. “Creo que, aunque en un principio la industria musical no se las tomó en serio (como pasa con todas las girlbands y, en menor medida, con las boybands), el hecho de que fuesen un grupo de chicas ayudó a cubrir un hueco en el mercado, algo que las chicas de los noventa necesitaban. Además, cada perfil de las integrantes era distinto, y era fácil sentirse identificada con una de ellas. Creo que esto fue lo que gustó tanto en el mercado y, sobre todo, al público”, opina Palao.

Spice Girls

El vídeo fue su carta de presentación más ambiciosa y estaba repleto de simbolismo y guiños a su propia historia. En las entrevistas que realizaron para dar a conocer su primer álbum, dejaron claro que se habían dejado las uñas en encontrar una discográfica acorde a lo que ellas buscaban (comenzaron con Bob y Chris Herbert, pero al poco se fueron con Simon Fuller) y no habían tenido reparos, según explicaban, en presentarse en oficinas de representación y emisoras de radio. En el vídeo trataron de reflejar esa determinación de quien va a por todas, y desde el comienzo aparecen retratadas como cinco chicas que siguen sus propias reglas: irrumpen en un hotel, bailan sin complejos ante la mirada atónita de algunos huéspedes y desatan el caos antes de desaparecer subidas a un autobús.

Así lo relató Geri Halliwell en sus memorias, If Only: “La idea del vídeo era recrear la misma energía y dinamismo que mostramos cuando irrumpíamos en las compañías discográficas y llevábamos a cabo esa venta agresiva y frenética”. Aunque el público ya las conocía algo gracias al éxito que habían tenido sus primeras actuaciones en televisión interpretando Wannabe, en aquel videoclip de debut se presentaron las cinco personalidades de las cantantes, cada una abanderada de un rol que, en el caso de Victoria Beckham (entonces, Adams), Posh Spice (Spice pija), le ha perseguido de por vida.

Hoy sería algo impensable, pero para el videoclip ni siquiera contaron con estilista; la ropa que llevaban y que ayudó a definir la imagen de cada una la compraron y eligieron ellas mismas. Esa cercanía y naturalidad jugó muy a su favor. “Sus looks y sus personalidades eran las de tus amigas y vecinas. Sus ropas se podían replicar yendo a la tienda de la esquina. Eso ayudó a que las fans empatizaran con ellas”, apunta Palao. En este punto coincide Marinas: “En el videoclip, cada Spice Girl muestra a varias mujeres que forman un grupo de amigas y cada una tiene su propia estética y su actitud, de modo que cualquier espectadora puede sentirse identificada con su favorita. Yo creo que esa combinación audiovisual es una de las razones por las que este vídeo sigue siendo icónico y tan noventero”.

La canción 30 años después

El impacto del vídeo terminó por catapultarlas a la fama. Pero como suele suceder cuando algo está en boca de todos, las críticas estuvieron a la orden del día, e incluso en algunos países lo censuraron por considerar inapropiado el vestuario, en concreto los pezones de Mel B marcados bajo su camiseta. Con el paso de los años, Wannabe ha dejado de ser una canción pop para convertirse en un éxito eterno e intergeneracional, un tema capaz de sobrevivir a las modas y con una influencia que permanece hasta nuestros días. En 2016, por ejemplo, la ONG The Global Goals versionó la canción para lanzar una campaña en favor de los derechos de la mujer. Las propiasSpice Girls apoyaron la iniciativa de forma pública en sus cuentas de X.

Sin embargo, ¿es realmente un himno feminista, como se ha proclamado tantas veces, o resulta una afirmación demasiado exagerada? “Yo, personalmente, no lo considero un himno feminista en un sentido político, sino que Wannabe fue un éxito musical de un tipo muy concreto de empoderamiento femenino dentro del pop. La canción no plantea reivindicaciones feministas explícitas, pero sí sitúa ciertos códigos cogidos de los feminismos de la época, como la amistad entre mujeres, la autonomía y la capacidad de decidir sobre las relaciones, en el centro del discurso para una audiencia global”, reflexiona Marinas.

Spice Girls Wannabe

Tres décadas después, el girl power de Wannabe y de las Spice Girls sigue presente entre muchas artistas que han declarado cómo el grupo británico despertó su interés por la música y les hizo ver hasta dónde podían llegar. A excepción de fenómenos del K-pop, como Blackpink, no ha habido otra agrupación femenina con tanta repercusión global. Armada recuerda a Little Mix, surgido en la edición británica del programa Factor X: “Fueron, además, el primer grupo femenino en ganar los Brit Awards en 2021. Durante su discurso al recoger el premio, ellas mismas recordaban a otras bandas femeninas como Sugababes, Girls Aloud o las propias Spice Girls”. Billie Eilish, Dua Lipa o Taylor Swift —que coincidió con Emma Bunton (Baby Spice)en un acto y le reconoció que de niña tenía una muñeca con su cara— son solo algunas de las mujeres que se han pronunciado sobre cómo la música de las Spice Girls ha formado parte de sus vidas desde siempre.

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