Pepe Ruiz y Eduardo Castejón o cómo hacer una película que prioriza a los actores con canas: “Vivimos en una sociedad que menosprecia la edad y su sabiduría”

Pepe Ruiz y, a la derecha, Eduardo Castejón, actores y codirectores de 'Tras los pasos de la rubia platino', en Madrid, el pasado junio.

Una mujer fatal, un detective alcohólico y un expolicía; un misterioso encargo y un poderoso jefe de la mafia internacional. Nada menos que con estos ingredientes arranca Tras los pasos de la rubia platino (2025), una película codirigida y coprotagonizada por Eduardo Castejón (Oviedo, 48 años) y Pepe Ruiz (Madrid, 85 años) que mezcla comedia al más puro estilo policiaco, acción y cine negro. Lo hace con un mensaje poco habitual en el género: reivindicar el valor de la experiencia en un mundo obsesionado por la juventud, como lamenta Castejón: “Vivimos en una sociedad que menosprecia la edad y su sabiduría”.

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Pepe Ruiz y Eduardo Castejón, fotografiados en la casa del primero, en Madrid. En ‘Tras los pasos de la rubia platino’, cinta codirigida y protagonizada por ambos y de la que ya preparan segunda parte, un comisario justiciero octogenario persigue a los criminales sin tregua. “He tenido la gran suerte de encontrar a estas alturas de mi carrera al mejor colaborador posible”, dice el siempre recordado Avelino  

Una mujer fatal, un detective alcohólico y un expolicía; un misterioso encargo y un poderoso jefe de la mafia internacional. Nada menos que con estos ingredientes arranca Tras los pasos de la rubia platino(2025), una película codirigida y coprotagonizada por Eduardo Castejón (Oviedo, 48 años) y Pepe Ruiz (Madrid, 85 años) que mezcla comedia al más puro estilo policiaco, acción y cine negro. Lo hace con un mensaje poco habitual en el género: reivindicar el valor de la experiencia en un mundo obsesionado por la juventud, como lamenta Castejón: “Vivimos en una sociedad que menosprecia la edad y su sabiduría”.

Para acabar con “ese injusto cliché”, ha decidido convertir a dos actores que peinan canas, Pepe Ruiz y Zorion Eguileor (El hoyo, Maspalomas), en auténticos héroes de acción: “Hay una química espectacular entre ellos”, destaca Castejón. Lejos de presentar a los personajes veteranos como secundarios entrañables, la trama los sitúa en el epicentro de la historia, enfrentándolos a la mafia internacional entre persecuciones, tiroteos y escenas de acción “realizadas por algunos de los mejores especialistas de España y Europa”.

A sus 85 años, el siempre recordado Avelino de la serie Escenas de matrimonio continúa mostrando una energía inagotable en todos los formatos para los que le requieren: teatro, cine y televisión. Formado profesionalmente en el teatro y curtido junto a grandes autores como Miguel Mihura y Alfonso Paso, el intérprete ha bajado ligeramente el ritmo. “He aflojado… pero solo un poco”, bromea. En la película se mete en la piel de Fernando Esparta, un comisario justiciero que persigue a los criminales sin tregua: “Voy detrás de los malos y me los cepillo”, explica. Le gusta destacar de su personaje “su honradez, un valor que desgraciadamente hoy cotiza muy bajo”, y sintetiza la filosofía de la cinta con toda una declaración de intenciones: “Más sabe el diablo por viejo que por diablo”.

Es la misma frase que a Castejón le gusta repetir en relación al filme, “por su icónico valor completamente atemporal y válido igualmente en plena era digital”. Él es otro reconocido profesional del mundillo. Su carrera como productor y director de cortos y cine independiente la ha combinado desde el principio con apariciones en teatro, el cine y la televisión (Hospital central, Servir y proteger, Don Juan Tenorio). Para el también director, recuperar el valor de los mayores pasa por dignificar el conocimiento que han acumulado durante toda una vida y que la trepidante sociedad en la que vivimos lo reconozca. Rememora para ello la figura del jefe de la tribu: “Por su conocimiento, era el guía, la voz del grupo, el que sabía cuándo iba a llover, cómo curar una enfermedad o cuándo daría fruto la cosecha. Y eso se ha perdido”.

La película reúne a intérpretes muy queridos por el público como David Muro, María Luisa Merlo, Juanjo Artero, Nuria Gallardo, Teo García, Daria Krauzo, Alberto Vázquez y Carlos Urrutia: “Un elenco que se fue dando de manera natural. Lo que en principio iba a ser un corto, fue tomando cuerpo y cada vez más profesionales y amigos quisieron sumarse hasta convertir aquella pequeña historia en un largometraje”, explica Castejón. Su guion ha corrido a cargo del escritor y director estadounidense J.D. Shapiro, responsable de títulos como Las locas, locas aventuras de Robin Hood o Campo de batalla: la Tierra.

Su incorporación al proyecto nació de una anécdota casi cinematográfica: “Me lo presentaron en un festival haciéndole creer que yo era Keanu Reeves. Mi parecido le sorprendió tanto que se lo creyó. A partir de la broma nació una bonita amistad”, recuerda entre risas Castejón. La producción, “gestada en la pandemia”, ha llevado tres años. “No todo el mundo podía participar al mismo tiempo, pero todos se implicaron con enorme ilusión”, cuenta el codirector.

Aunque el humor domina el tono de la película, la historia también habla de unidad frente a la dureza de la vida, y para ello coloca en su centro a la familia: “Es lo más importante”, zanja Castejón. Y añade: “La cinta invita a la reflexión cuando las personas nos enfrentamos a algo tan duro como la pérdida de un ser querido, en el sentido de focalizar la vida en la ilusión y la esperanza de lo que aún tenemos”. Concluye con una reflexión que resume el espíritu de la historia: “Hay que mirar atrás con nostalgia y cariño, pero también tener fuerza, valor y los pies en la tierra para avanzar. Y hacerlo siempre con ilusiones renovadas, sin perder la alegría de vivir”.

Pero el universo de Fernando Esparta no termina aquí. Castejón y Ruiz ya trabajan en la continuación de la saga. “Ya hemos rodado la segunda película, que se titulará Esparta, tras los pasos. Latercera entrega comenzará a rodarse en septiembre», adelanta Castejón. “Esto es un no parar, pero eso es la vida: moverse, salir de casa, tener ilusión y necesidad de expresarte. Y yo he tenido la gran suerte de encontrar a estas alturas de mi carrera al mejor colaborador posible: Eduardo, un estimulador nato”, concluye Ruiz.

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