Kylian Mbappé celebró el final del partido con rabia, gritando hacia la grada y negándole el saludo a Orlando Gill, que le había extendido la mano y después le lanzó un balón a la espalda. El delantero francés no quería saber nada de los paraguayos, con lo que su selección había tenido 90 minutos de barro, peleas, patadas, codazos, insultos y faltas. Todo menos fútbol. El duelo, decidido por un penalti de Gómez sobre Doué que transformó Mbappé, fue «una guerra sucia». Así lo definieron los futbolistas franceses, muy molestos con el estilo del conjunto dirigido por Gustavo Alfaro.
Los galos se llevaron un duelo al rojo vivo y protestaron por el estilo de los sudamericanos y la actuación del colegiado. «Recordamos que también sabemos ir a la guerra», aseguró Cherki.
Kylian Mbappé celebró el final del partido con rabia, gritando hacia la grada y negándole el saludo a Orlando Gill, que le había extendido la mano y después le lanzó un balón a la espalda. El delantero francés no quería saber nada de los paraguayos, con lo que su selección había tenido 90 minutos de barro, peleas, patadas, codazos, insultos y faltas. Todo menos fútbol. El duelo, decidido por un penalti de Gómez sobre Doué que transformó Mbappé, fue «una guerra sucia». Así lo definieron los futbolistas franceses, muy molestos con el estilo del conjunto dirigido por Gustavo Alfaro.
«Paraguay no quería jugar al fútbol y les mostramos que sabíamos cómo hacerlo. Ganamos y fuimos mejores que ellos. Si nos dicen que nos vayamos a la mierda, también les diremos que se vayan a la mierda«, declaró Mbappé en el mismo césped, donde aseguró que «si tenemos que bajar al barro y mancharnos las manos de mierda, lo haremos«. «Pensaban que íbamos a presentarnos en esmoquin para jugar, pero también sabemos jugar a una guerra sucia. Hemos demostrado que no somos solo un equipo que sabe jugar al fútbol de ataque», repitió.
Paraguay realizó 13 faltas por 11 de Francia, que se llevó tres tarjetas amarillas por ninguna de los sudamericanos. Un detalle que enfadó, y mucho, al vestuario francés. «Lo habéis visto por vosotros mismos, ¿cuántas faltas han hecho? 13, 14… Y cero amarillas para los paraguayos», insistió Rayan Cherki en la zona mixta.
El centrocampista del Manchester City realizó un discurso casi tan contundente como el de Mbappé, repitiendo en varias ocasiones la palabra «guerra». «La principal cualidad de Paraguay es ir a la guerra, y nosotros hemos demostrado que Francia no es solo fútbol. Para cualquiera que quiera hacer la guerra, esto es lo que les espera. Les hemos recordado a todos que también sabemos ir a la guerra», declaró.
Más allá de las faltas sancionadas o de las tarjetas no sacadas, a Francia le molestaron aquellas entradas o acciones que el árbitro, el uzbeko Ilgiz Tantashev, no castigó. «El partido estuvo muy caliente, pero nos mantuvimos concentrados durante todo el partido. Creo que el colegiado podría haber sacado más tarjetas amarillas a nuestro rival, eso hubiera calmado un poco el partido», explicó Saliba, que admitió que Deschamps les había hablado en los días previos del estilo de Paraguay. «Nos había avisado que nos intentarían sacar del partido, pero ganamos la batalla», dijo el central.
Francia pidió la amarilla, como mínimo, para Galarza, que propinó dos codazos a Mbappé y Koundé en dos acciones diferentes del juego. Y el delantero del Madrid se enzarzó con varios jugadores paraguayos durante el partido. La primera tangana fue tras un agarrón de Gómez y la segunda en una de las pausas, cuando Mbappé, furioso porque le habían dado un codazo y Juan Cáceres le había clavado los tacos en la tibia, empujó a este por la espalda en una de las pausas.
Varias acciones que también provocaron las protestas de Deschamps. «En 2018, contra Uruguay, me acuerdo que tuve que retirar a Mbappé del campo porque lo iban a partir. Hoy pedí a dos de mis jugadores más fuertes del banquillo que fueran a protegerlo, porque nunca se sabe y no quiero perder jugadores», reclamó.
Unos segundos después, Gustavo Alfaro, seleccionador paraguayo, criticó la actitud de Mbappé y de los jugadores franceses: «Les dije a los chicos que ellos pelean por el Balón de Oro y nosotros peleamos por el sustento diario. Si Mbappé tuvo esa postura, la nuestra fue una postura de dignidad. Defendemos lo que creemos que es nuestro», señaló, insistiendo en «la humildad y la sencillez» de su equipo.
«A nosotros nos costó 16 años volver a jugar un Mundial. Él fue campeón del mundo en el primer Mundial que participó, en el segundo llegó a la final y ahora pelea por ser el máximo goleador. Está en esa pelea. Nuestra pelea es una pelea de humildad y sencillez. Ahí es donde ves las diferencias», dijo.
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