El Madrid sentenció al Rayo por la vía rápida, en una primera media hora fulgurante de sus estrellas. Mbappé, de penalti, Carreras y Bellingham, éste tras asistencia de Vinicius, cerraron el triunfo con un gran inicio. Los blancos fueron de más a menos, Camello acercó a los de Vallecas y provocó algunos pitos en un Bernabéu nervioso, pero Mbappé volvió a marcar para culminar la victoria.
Los blancos sentencian a su rival en apenas media hora gracias a los goles de Mbappé, Carreras y Bellingham. Camello recortó distancias pero la entrada de Güler dio sentido al Madrid. El galo anotó el cuarto tras pase del turco.
El Madrid sentenció al Rayo por la vía rápida, en una primera media hora fulgurante de sus estrellas. Mbappé, de penalti, Carreras y Bellingham, éste tras asistencia de Vinicius, cerraron el triunfo con un gran inicio. Los blancos fueron de más a menos, Camello acercó a los de Vallecas y provocó algunos pitos en un Bernabéu nervioso, pero Mbappé volvió a marcar para culminar la victoria.
Hablaba Mourinho en la previa de meter «energía nueva» en su alineación y así lo hizo. Aparecieron Rüdiger, Carreras, Bernardo y Diomande, estrenando titularidad por primera vez después de un mes. Al Madrid le vienen por delante el Elche y el Atlético antes del parón y el portugués necesita fondo en su armario.
Con el runrún constante de los problemas extrafutbolísticos del equipo y con lesiones, el Rayo falló y permitió demasiado a un Madrid que olió sangre muy pronto. En el 11, Carreras llegó antes que Lejeune a un balón dentro del área y el central golpeó al lateral. Penalti claro que Mbappé solventó engañando a Audero. Un gol para acelerar sensaciones. Por si fuera poco, Carreras y Mbappé repetirían protagonismo unos minutos después.
Lejeune, otra vez, falló al intentar ceder un balón a Audero, Vinicius recogió la pelota y el rechace de la jugada terminó en Carreras, que combinó con Mbappé para una pared veloz que el gallego terminó definiendo ante el portero vallecano.
El Madrid mostró cierto parecido en cuanto su plan al día del Inter. Mbappé, Vinicius, Diomande y Bellingham eligieron los momentos para morder la salida rival, más de manera individual que dentro de un plan colectivo, y sirvió. El Rayo tembló en el inicio de sus jugadas y los blancos encontraron ahí sus opciones. En el 35, Vinicius arrancó por la banda izquierda, cedió al centro del área a la llegada de Bellingham y el inglés remató de primeras el tercero. Las tres estrellas del Madrid se combinaban para cerrar la noche a la media hora. Son así las apariciones fugaces de esta constelación, capaz de rematar a su rival en un chispazo y de difuminarse en el camino, como en Sevilla.
El contexto del equipo de Mourinho sigue siendo complicado, porque domina los partidos desde el talento más puro, más individual, y no a través de una gestión conjunta del duelo. Eso le sirve para ser superior en la mayoría de las jornadas, pero cuando llegan los momentos complicados y el talento no aparece, tampoco lo hace, una idea general.
Por eso, y por la pequeña relajación del tramo final de la primera parte, el Rayo tuvo sus momentos. Courtois tuvo que estirarse en varias ocasiones, aunque en el otro área Mbappé se encontró con el palo para igualar los intentos.
En el descanso, Mourinho dejó en vestuarios a Valverde pensando en Elche y metió en el campo a Camavinga, siempre bajo la lupa. Al minuto, un palo de Pedro Díaz desde fuera del área. A los cinco del reinicio, un gol de Camello, otro más para un comienzo de curso sobresaliente del delantero, que ya lleva seis goles.
Lo dicho. el Madrid, superior en el marcador, cedió por completo la posesión al Rayo, algo que impacientó con rapidez a un Bernabéu que sigue en un estado constante de agitación. El equipo se partió en dos entre los dos delanteros (Mbappé y Vinicius) y el resto y el ambiente se enturbió. Los blancos son incapaces de dormir un partido desde el juego, lo fían todo a un ida y vuelta de talento. Y cuando bajan una marcha, pierden el hilo del partido. Sólo recuperó sensaciones con la entrada de Güler, que en cinco minutos hizo suyo el ritmo del duelo, creó ocasiones y calmó las aguas.
El turco, que además es el único que saca bien los córners, sumó otra acción de gol a su vitrina de la temporada al asistir a Mbappé en el tanto decisivo. Una contra que el galo culminó con un disparo cruzado. El Madrid sigue invicto en Chamartín.
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