Lo «imposible» en un Madring que obsesiona a los pilotos: «Que me den un mapa y lo arreglo»

El éxtasis de Lando Norris, primer poleman en la historia de Madring, y de un público entregado a la causa contrastó con los enfados de Carlos Sainz. y Fernando Alonso, 17º y 18º en la clasificación del drama español. Tampoco estaban contentos Antonelli, Verstappen, Hamilton, Leclerc o Russell, que completarán los primeros puestos de la parrilla de este domingo. Y es que el circuito madrileño tiene con el morro torcido a las estrellas del paddock. El trazado gusta, pero hay un par de detalles, uno en concreto, que hace reflexionar a los pilotos: apenas se puede adelantar y todo parece depender de la degradación de los neumáticos.

 El circuito madrileño ofrece escasas opciones para adelantar. «O hay degradación o será una procesión», reconoce Russell. Verstappen elogia el trabajo del GP, pero se ofrece para hacer «algunos cambios».  

El éxtasis de Lando Norris, primer poleman en la historia de Madring, y de un público entregado a la causa contrastó con los enfados de Carlos Sainz. y Fernando Alonso, 17º y 18º en la clasificación del drama español. Tampoco estaban contentos Antonelli, Verstappen, Hamilton, Leclerc o Russell, que completarán los primeros puestos de la parrilla de este domingo. Y es que el circuito madrileño tiene con el morro torcido a las estrellas del paddock. El trazado gusta, pero hay un par de detalles, uno en concreto, que hace reflexionar a los pilotos: apenas se puede adelantar y todo parece depender de la degradación de los neumáticos.

Por eso la clasificación del sábado era tan importante para todos. En las carreras de F2 y F3 no se vieron casi adelantamientos y hasta en los entrenamientos libres los pilotos tenían complicaciones para superar a sus rivales, por lo que adquiere muchas papeletas un posible trenecito de monoplazas en la carrera de esta tarde.

Madring tiene 22 curvas, entre ellas varias que se realizan a fondo, otras con muros muy cercanos y algunas que se entrelazan. Hasta tiene una ya icónica, La Monumental, peraltada y con inclinación. Y tiene rectas lo suficientemente largas como para acercarse al coche de delante, pero sus frenadas no favorecen el cuerpo a cuerpo. Es, quizás, lo único que le falta, una clara alternativa para adelantar, la salsa de las carreras. El trazado se estrecha y termina en zonas donde es casi imposible que entren dos monoplazas en paralelo. Hay velocidad, pero no hay espacio.

«Las curvas no permiten adelantar. Creo que el diseño se puede mejorar y que los pilotos podemos ayudar si nos pregunta. Creo que algunas zonas se pueden modificar, pero han hecho un gran trabajo», admitió Verstappen, que se centró en la frenada. «Tienen que aprender que nunca debería ser necesario girar el volante ni combinar la frenada con el giro, porque eso no permite ningún tipo de adelantamiento. Que me den un mapa y lo arreglo».

«Me hubiera gustado que hubieran hecho algo diferente en las zonas de frenada y que no estuvieran tan en curva. Hay muchas curvas combinadas y, pensando en los adelantamientos del domingo, parece bastante fácil defender», explicó Albon, que señaló especialmente las entradas de las curvas 5, 8 y 17, donde se frena a la vez que comienza la curva.

Ahí reside una de las claves. Las curvas 1 y 2 aparecen como una de las pocas oportunidades para superar al de delante, aunque será vital salir cerca de la última curva del circuito. A partir de ahí, casi imposible. En las curvas 3 y 4 se acelera hasta la siguiente gran frenada, la curva 5, que parece un foco de accidentes. Al llegar a la chicane, los monoplazas se quedan sin espacio. No caben dos coches en mitad de la curva. «Adelantar será complicado, hay que frenar mientras se gira, pero es un circuito divertido», admite Antonelli, líder del Mundial.

El piloto italiano no fue el único. Leclerc se encontró con el mismo problema durante la segunda sesión: «Intenté adelantar y, aun teniendo una gran diferencia de ritmo, fue imposible».

Avanzando hacia La Monumental, que es la curva 12, se dan una sucesión de giros bonitos para el piloto, pero en los que no se ve posibilidad de adelantamientos. La Monumental es preciosa, inclinada y con muchas fuerzas G, pero no se puede pasar a un rival. Tras ella, vuelve una curvas con un giro de 90 grados en la 17, donde algún valiente puede lanzar el coche pero en la que se vuelve a tener poco espacio. La 18 y la 19 son rápidas y en la 20 hay una fuerte frenada, pero la opción de adelantar se abre más por un error que por una acción técnica antes de alcanzar la 22, la última.

«La pequeña frustración con el diseño es la falta de oportunidades claras para adelantar. En cualquier circuito, al final de una recta larga necesitas una oportunidad clara de adelantamiento, y aquí la recta más larga termina en esa sección cerrada de la rotonda. Probablemente es lo único que nos gustaría que fuese diferente», aseguró George Russell, que insiste en la batería y en la degradación de los neumáticos como únicas opciones de adelantar: «Tienes que pilotar por debajo del límite para después extraer ese último extra de energía. O hay degradación o será una procesión».

«Algunas curvas se pueden retocar para que la carrera sea mejor. Pero es La Monumental es una curva divertida, simplemente podría ser mejor si no tuviéramos batería y más potencia, así que quizá dentro de unos años sea más divertido», aseguró Norris.

Y al final de la parrilla, en el puesto 18º, un Alonso que elogió el circuito diciendo que es «bonito», pero que criticó el modelo actual. «Es triste llegar a un circuito tan bonito y con retos con esta generación de coches. La sensación es que Michael (su responsable de prensa) podría rodar en La Monumental, porque vas a fondo sin desplegar la energía y luego se despliega y vas rápido. Ahora todo depende de la batería», finalizó.

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