El Madrid vence como siempre, con un contraataque, y levanta el Teresa Herrera en Riazor

Al ralentí avanza un Madrid que no se parece al Madrid que viene. Si fuera de ese modo, mal asunto. Para empezar, Mourinho apenas se levanta del banquillo. Nadie cree que vaya a quedarse sentado. Sin Courtois, Mbappé, Bellingham, Diomande, Cucurella o Tochuaméni, había espacio para las oportunidades y apenas aceleró en su busca Endrick, con una intensidad mayor que el resto, y Brahim, camino del primer gol en Riazor, un lugar de primera que regresa a Primera. No había mayor motivación en el duelo que para el Deportivo en su trofeo, el histórico Teresa Herrera, pero tuvo que conformarse con competir, que no es poco si enfrente está el Madrid, cualquier Madrid, incluso al paso de pretemporada.

 Un gol de Brahim, lanzado por Lunin, cierra el triunfo (0-1) en un partido con un once experimental, sin muchos de los titulares, a un ritmo lento propio de pretemporada  

Al ralentí avanza un Madrid que no se parece al Madrid que viene. Si fuera de ese modo, mal asunto. Para empezar, Mourinho apenas se levanta del banquillo. Nadie cree que vaya a quedarse sentado. Sin Courtois, Mbappé, Bellingham, Diomande, Cucurella o Tochuaméni, había espacio para las oportunidades y apenas aceleró en su busca Endrick, con una intensidad mayor que el resto, y Brahim, camino del primer gol en Riazor, un lugar de primera que regresa a Primera. No había mayor motivación en el duelo que para el Deportivo en su trofeo, el histórico Teresa Herrera, pero tuvo que conformarse con competir, que no es poco si enfrente está el Madrid, cualquier Madrid, incluso al paso de pretemporada.

Todo era, pues, experimental, aunque donde puede decirse que lo era totalmente era en el centro del campo, con Camavinga, Güler y Bernardo Silva, tres futbolistas que aparecen, hoy, lejos de la futura titularidad. En la que puede considerarse la zona cero del Madrid, a la que no ha llegado Rodri, es sobre la que se ciernen las mayores incógnitas. Por ello era importante observar su respuesta. El Madrid tuvo la posesión, pero poco hiriente, lenta y con demasiados balones al pie.

Bernardo Silva se movió en busca de dar alternativas, pero es evidente que al portugués le falta química, sintonía, con jugadores a los que no conoce. Mourinho no tuvo reparos en darle un toque de atención, al entender que había desatendido su forma durante las vacaciones, pero sabe el técnico que, sin una pieza nueva en el centro del campo, lo va a necesitar por su visión y capacidad de creación de juego, capaz de desarrollarla a diferentes alturas, aunque en el City con Guardiola lo hiciera en tierra de interiores.

Lo mismo puede decirse de Güler, con quien ya lo intentó Xabi Alonso, pero la jerarquía de Bernardo es distinta. En Riazor, no encontró el portugués el pase interior en todo un primer tiempo muy de pretemporada, al trote más que a la carrera.

A la primera que el Madrid pudo realizar, llegó el gol, porque es lo que más sentido da a este equipo lo dirija quien lo dirija. Es ADN. El contraataque se trata de uno de los códigos que Mou conoce bien, por lo que no hay disfunción alguna. La mejor ocasión del Depor en el primer tiempo, con un remate de Noubi detenido por Lunin, provocó precisamente la contra del gol. El portero ucraniano, autor de una parada al final, lanzó con toda la potencia de su brazo un balón al espacio para Brahim. El hispano-marroquí controló en carrera, se orientó el balón y batió a Leo Román antes del descanso. El portero es uno de los fichajes del equipo de Antonio Hidalgo, junto al de Aubameyang, a sus 37 años. En su único desmarque, provocó la amarilla a Rüdiger.

Los técnicos agitaron los banquillos para ofrecer minutos. Mourinho se los dio a Trent, en compatibilidad con Dumfries, dos para una banda, Valverde, Rivas, Cestero, Ciria, Fati y Espí, que probó el remate. Se trata de un delantero que va a dar alternativas al Madrid, a lo Joselu, cuando se necesite algo distinto a Mbappé, Diomande o Vinicius, que en Riazor sólo soltó la piernas.

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