Hace unos años, a Fatima Diamé no le quedó más remedio que tomar una decisión radical, asqueada, cerrar su ‘infectada’ cuenta de Instagram. No era la primera ni será la última atleta profesional en sentirse observada, sexualizada, con sus imágenes circulando por la red y comentarios morbosos en cada post. Un mal común contra el que el atletismo ha querido reaccionar, empezando por el presente Campeonato de Europa. Para el evento que se celebra en Birmingham desde el lunes, la Unión Europea de Radiodifusión (EBU) y European Athletics presentaron ‘Raising the Bar’, una guía de 23 páginas dirigida a quienes se encargan de dar difusión a los planos de las deportistas: realizadores, operadores de cámara y productores de televisión.
El Europeo de Birmigham reacciona contra la polémica por las imágenes inapropiadas con una guía directrices para una cobertura mediática respetuosa.
Hace unos años, a Fatima Diamé no le quedó más remedio que tomar una decisión radical, asqueada, cerrar su ‘infectada’ cuenta de Instagram. No era la primera ni será la última atleta profesional en sentirse observada, sexualizada, con sus imágenes circulando por la red y comentarios morbosos en cada post. Un mal común contra el que el atletismo ha querido reaccionar, empezando por el presente Campeonato de Europa. Para el evento que se celebra en Birmingham desde el lunes, la Unión Europea de Radiodifusión (EBU) y European Athletics presentaron ‘Raising the Bar’, una guía de 23 páginas dirigida a quienes se encargan de dar difusión a los planos de las deportistas: realizadores, operadores de cámara y productores de televisión.
El objetivo responde a un problema imparable, la sexualización de las atletas durante las retransmisiones. Y la clave en la que hace hincapié es reconsiderar sus prácticas y centrarse en lo realmente importante, la cobertura en su rendimiento deportivo, «porque detrás de cada imagen hay una cadena de decisiones y responsabilidades». Para la guía ha querido contar con la aportación directa de tres atletas, saltadoras todas, la especialidad más expuesta a planos malintencionados por las caídas y los giros en el aire.
«Ciertos ángulos de cámara, combinados con estereotipos de género, no solo causan incomodidad a las atletas y distracciones innecesarias durante la competición, sino que la forma en que se transmite también puede tener graves efectos a largo plazo en la salud mental de las atletas», denuncia la serbia Ivana Španovic, dos veces campeona de Europa en longitud y campeona del mundo en 2023.
Holly Bradshaw, leyenda británica de la pértiga, bronce en los Juegos de Tokio, llama la atención sobre otro aspecto: «La forma en que se transmite nuestro deporte durante las emisiones en vivo puede ser increíblemente poderosa, pero a veces dañina para las mujeres que compiten y para las mujeres y niñas que lo ven. Yo misma he recibido acoso en redes sociales y he presenciado videos inapropiados on line sobre mí y mis compañeras cuando se capturan imágenes nuestras compitiendo en cámara lenta. Las atletas quieren disfrutar practicando el deporte que aman sin sentirse incómodas o ansiosas. Muchas atletas, incluyéndome a mí, hemos estado en situaciones competitivas donde estamos más concentradas en las cámaras que en nuestro propio rendimiento». «En demasiadas ocasiones las cámaras hacen acercamientos, mostrando repeticiones súper lentas de las atletas en posiciones poco dignas», critica. Marie-Julie Bonnin, plusmarquista francesa de salto con pértiga, explicó en L’Equipe, tras descubrir en internet fotos suyas vergonzosas: «Vale, estamos en ropa interior, pero no aceptamos fotos que no tienen ningún propósito».
Como denunció la española Diame en una entrevista en Relevo hace tiempo, algunas de esas imágenes acaban, -evidentemente sin su consentimiento-, en sitios web pornográficos. «Mi medio millón (de seguidores en Instagram) son babosos», protestó la saltadora valenciana. En youtube y otras plataformas hay carreras y competiciones de saltos sin demasiada transcendencia deportiva con más visualizaciones que una final olímpica de los 100 metros. En este sentido, la propia Federación Española elaboró, en 2022, un marco de Políticas, Procedimientos y códigos de conducta para la Salvaguardia y Protección de menores y adultos en el atletismo, con el objetivo de crear un entorno seguro y protegido dentro de nuestro deporte.
La guía lanzada para el Europeo muestra unas pautas precisas, sin pretender limitar la creatividad de las retransmisiones. Entre las principales recomendaciones destacan «priorizar los planos amplios que permitan apreciar la carrera, la técnica y la ejecución del gesto», «utilizar repeticiones únicamente cuando aporten valor técnico o ayuden a comprender la acción», «mostrar las emociones mediante primeros planos del rostro antes y después de la competición», «incorporar gráficos, cámaras aéreas y recursos didácticos para explicar aspectos biomecánicos y técnicos de cada prueba» y «evitar cámaras que interfieran en el calentamiento o puedan generar riesgos para las atletas».
Y desaconseja una serie de prácticas tristemente habituales que considera innecesarias desde el punto de vista informativo y que pueden generar imágenes comprometidas: «planos desde abajo o desde detrás de las atletas, especialmente en saltos», «primeros planos excesivamente cerrados sobre determinadas partes del cuerpo», «repeticiones a cámara lenta que no aporten información técnica», «mantener la cámara durante aterrizajes, salidas del foso o momentos de fatiga si el plano puede resultar comprometido» y «encuadres muy cerrados durante la preparación en los tacos de salida o justo después de cruzar la meta».
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