Sharon Osbourne, un año después de la muerte de Ozzy Osbourne: “Visito su tumba todos los días”

Ozzy Osbourne murió en julio de 2025, apenas 20 días después de cumplir su último deseo: despedirse de los escenarios con un concierto en el que participaron los miembros originales de la banda Black Sabbath en Birmingham, su ciudad natal. De eso ha pasado algo más de un año, y su mujer y reconocida manager Sharon Osbourne, de 74 años, ha recordado ahora, en una entrevista con la BBC, la alegría que expresó tras aquella actuación una de las voces más carismáticas del heavy metal así como los últimos momentos que compartieron antes de su muerte, a los 76 años. Una alegría que persistió pese a los graves problemas de salud que ya arrastraba —incluyendo Párkinson, una enfermedad coronaria y una vértebra fracturada—. “Estaba tan, pero tan feliz”, recuerda en el medio británico. “Navegaba en internet, revisando las críticas y decía: ‘Hay algo terriblemente mal. Nadie me ha criticado duramente. ¿Por qué la gente es amable conmigo?’. Y yo le dije: ‘Porque les caes bien».

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 La viuda del exvocalista de Black Sabbath, de quien se estrena un documental, recuerda cómo se sintió el cantante tras su gran concierto de despedida, cómo fueron sus últimos momentos y explica por qué decidió no enterrarlo en un cementerio público  

Ozzy Osbourne murió en julio de 2025, apenas 20 días después de cumplir su último deseo: despedirse de los escenarios con un concierto en el que participaron los miembros originales de la banda Black Sabbath en Birmingham, su ciudad natal. De eso ha pasado algo más de un año, y su mujer y reconocida manager Sharon Osbourne, de 74 años, ha recordado ahora, en una entrevista con la BBC, la alegría que expresó tras aquella actuación una de las voces más carismáticas del heavy metal así como los últimos momentos que compartieron antes de su muerte, a los 76 años. Una alegría que persistió pese a los graves problemas de salud que ya arrastraba —incluyendo Párkinson, una enfermedad coronaria y una vértebra fracturada—. “Estaba tan, pero tan feliz”, recuerda en el medio británico. “Navegaba en internet, revisando las críticas y decía: ‘Hay algo terriblemente mal. Nadie me ha criticado duramente. ¿Por qué la gente es amable conmigo?’. Y yo le dije: ‘Porque les caes bien».

Se cumplen 15 meses desde la muerte del vocalista de Black Sabbath por un paro cardíaco, con quien Sharon Osbourne compartió más de cuatro décadas de matrimonio —su relación duró más de 50 años; se conocieron en 1970 y se casaron en 1982—. Lo sigue llamando el amor de su vida y dice que nunca superará el dolor de su pérdida. La cenizas de Ozzy permanecen enterradas en el jardín familiar. Las flores que dejaron sus miles de seguidores en su honor, se usaron como compostaje: “De ninguna manera podía dejar a Ozzy en un cementerio público”, cuenta la entrevistada. “He visto lo que les sucede a otras personas que están bajo el escrutinio público. No hay paz, porque la gente quiere venir a presentar sus respetos. Es algo constante, y yo quería que descansara y simplemente estuviera en paz”. “¿Lo visita a menudo?“, le pregunta el periodista. “Por supuesto, todos los días. Puedo verlo desde mi ventana”, señala.

En la entrevista, Sharon Osbourne recuerda también el día en que murió su marido. Esa mañana, Ozzy Osbourne se despertó temprano. Había bajado a hacer deporte y poco después sufrió un infarto. Una ambulancia aérea y un equipo de paramédicos intentaron salvarlo, pero ya no fue posible. “Yo estaba dormida”, recuerda Osbourne. “Hablamos durante la noche. Ozzy se despertó de madrugada y me pidió que le diera dos besos, eso hice. Luego me dijo: ‘Abrázame, abrázame fuerte’, y así lo hice. Lo siguiente que recuerdo es que, a primera hora de la mañana, alguien entró de repente en la habitación diciendo: ‘¡Baja ahora mismo!’. Bajé corriendo, y eso fue todo».

Quien también saltó a la fama gracias al reality show familiar de principios de los años 2000, y después ha ejercido como juez en la edición británica de The X Factor y en America’s Got Talent, comenta que habla con Osbourne con frecuencia, aunque no entra en detalles sobre esas conversaciones. El duelo, dice, nunca desaparece. “Has perdido al amor de tu vida; no es que un día te despiertes y digas: ‘Ya estoy bien. Ya estoy curada’. Nunca lo superas. Pero aprendes a vivir con ello, y eso es lo que intento hacer. Así que, o te quedas encerrada en una habitación sin salir, o lo aceptas, haces las paces con ello, y eso es todo”.

Sharon Osbourne está promocionando el documental Ozzy & Black Sabbath: Back to the Beginning, filme que tendrá su estreno mundial este miércoles 28 de octubre yque recoge el histórico concierto de despedida celebrado en julio de 2025. Durante la entrevista, describe ese show como el “último deseo” de su marido. Pero estuvo a punto de no suceder. Seis meses antes, el cantante se cayó y se fracturó las vértebras, la clavícula y siete costillas. Mientras se recuperaba, contrajo neumonía tres veces. Después de una cirugía en la columna vertebral, contrajo sepsis y casi muere. Dos semanas antes del espectáculo, los médicos le instaron a cancelarlo. “Vinieron a vernos a la casa y nos dijeron: ‘No puedes hacer esto. Te recomendamos que no lo hagas. Tu corazón está demasiado débil”, recuerda Sharon Osbourne. En la grabación del concierto cuesta creer que se encontrase tan efermo. Aunque actúa sentado en un trono, su voz sigue siendo poderosa. Entre bastidores, admite ella, “toda la familia estaba aterrorizada”. Sin embargo, la emoción del cantante era palpable: “Estaba sentado en su camerino, mirando a todos actuar en una pantalla, y dijo: ‘No puedo creer que estén todos aquí”. A la cita, no faltaron invitados como Guns N’Roses o Metallica.

El efecto fue tan estimulante que, cuando bajó del escenario, Ozzy Osbourne declaró que quería salir de gira. “Tenía muchas ganas de empezar”, recuerda Sharon entre risas. “Me dijo: ‘Puedo hacerlo, y a los fans no les importa si estoy sentado”. La presentadora evoca aquellos últimos días con alegría: “Para citar una de sus canciones, estaba volando alto otra vez. Simplemente estuvo flotando durante esos últimos 17 días. Fue genial. Fue alegre”.

Esa felicidad contrasta con los momentos más difíciles de una relación que se prolongó durante cinco décadas. En 1989, Ozzy fue arrestado por intentar asesinar a su esposa bajo los efectos de sustancias. Cuando él aceptó someterse a seis meses de rehabilitación, ella retiró los cargos. La pareja también se separó durante unos meses en 2016, en medio de rumores de infidelidad por parte del cantante, después de más de 30 años de matrimonio. Pese a las crisis matrimoniales, la pareja se acompañó hasta el final de la vida de Osbourne.

El cariño de los seguidores también quedó patente antes del funeral del músico. Miles de personas se congregaron en las calles de Birmingham, donde dejaron ofrendas florales y mensajes —que, según cuenta Sharon Osbourne, fueron recopilados, clasificados y fotografiados— y cantaron canciones de Black Sabbath mientras el cuerpo era trasladado en un coche fúnebre. Su viuda cree que a su marido le habría desconcertado semejante despliegue de afecto. “Habría dicho algo así como: ‘¿Qué les pasa? ¡Váyanse a casa!”, relata. Para la familia, sin embargo, la respuesta del público fue un gran consuelo. Su hija, Kelly Osbourne, señaló el año pasado: “Nunca habría imaginado lo reconfortante que resultaría saber que no estamos solos en nuestro duelo y nuestra tristeza, y que el resto del mundo lo quería tanto como nosotros”.

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