El gran cambio de Mourinho en la resurrección del Madrid: «A los de arriba también les gusta esta mezcla»

Jose Mourinho estaba relajado en la sala de prensa del Camp Nou. Había bajado revoluciones después de lanzarse de rodillas al césped cuando Mbappé marcó el segundo gol del Madrid en el clásico, había caminado con paso firme hacia Lunin para darle el primer abrazo postpartido y ya no tenía más adrenalina en el cuerpo. El Madrid, su Madrid, había resucitado cuando pocos lo esperaban, arañándole al Barça tres puntos vitales para hacer más larga la pelea por el campeonato. Una resurrección que se empezó a gestar después de la derrota contra el Atlético en el Metropolitano.

 La derrota en el Metropolitano provocó varias modificaciones del portugués, que suma cinco victorias seguidas. «He aprendido que en el medio combinar talentos nos da más que dos jugadores parecidos»  

Jose Mourinho estaba relajado en la sala de prensa del Camp Nou. Había bajado revoluciones después de lanzarse de rodillas al césped cuando Mbappé marcó el segundo gol del Madrid en el clásico, había caminado con paso firme hacia Lunin para darle el primer abrazo postpartido y ya no tenía más adrenalina en el cuerpo. El Madrid, su Madrid, había resucitado cuando pocos lo esperaban, arañándole al Barça tres puntos vitales para hacer más larga la pelea por el campeonato. Una resurrección que se empezó a gestar después de la derrota contra el Atlético en el Metropolitano.

Tras perder el derbi madrileño, el conjunto blanco ha enlazado cinco triunfos consecutivos ante Villarreal, Roma, Sevilla, Leipzig y Barça. El duelo ante el submarino amarillo fue el de la expulsión y posterior sanción de cuatro partidos a Vinicius, y el de Roma actuó como punto de inflexión: el equipo remontó un 3-1 con Bernardo y Güler sobre el campo y con Valverde como lateral derecho, convenciéndose Mourinho y convenciéndose el vestuario sobre las soluciones obligadas que tenía la complicada situación del equipo.

Por eso, y aunque el entorno era pesimista sobre el resultado para el duelo del Camp Nou, el vestuario del Madrid fue creciendo en optimismo durante los días previos. «Algo ha cambiado en las últimas semanas«, explican fuentes cercanas a la plantilla. En rueda de prensa, Mourinho resumía a su manera este último mes: «No es que hayamos sido un desastre o que no hayamos sido un grupo. El grupo es muy fuerte internamente, hay cero problemas y hay empatía. Es un grupo… Yo lo llamo un grupo bonito con el que trabajar. Y los grupos bonitos están unidos en la dificultad», explicó el portugués, haciendo un poco suyo eso que repetía tanto Ancelotti: «Es el vestuario más sano que he tenido».

Esta plantilla ha protagonizado momentos complicados en los últimos meses, con enfados entre el cuerpo técnico y algunos jugadores, cambios de entrenador y con peleas internas, como la de Tchouaméni y Valverde, pero Mourinho, de nuevo a su manera, ha conseguido cohesionar el grupo a pesar de las diferencias que puede haber entre ellos. «El día después de perder contra el Atlético la gente llegó tranquila. Y ahora igual. No voy a dejar que la gente esté con la cabeza en la Luna, porque ahora si perdemos en el Sardinero contra el Racing esto no sirve de nada. El Madrid no juega para ganar en el Camp Nou, juega para ganar campeonatos», desarrolló Mourinho.

Y en esa resurrección, más allá de la mentalidad del técnico o de la plantilla, tiene mucho que ver el fútbol y los cambios de piezas que ha realizado el portugués. Ante el Villarreal, en el primer partido tras el parón de selecciones, ya dejó a Vinicius en el banquillo y puso a Diomande por el extremo izquierdo, con la suerte de que el marfileño marcó el gol del triunfo. Y en Roma, unos días después, Valverde terminó el partido en el lateral, con Güler y Bernardo sobre el césped. El mismo trío que formó parte del once inicial del clásico.

La remontada en Roma le enseñó muchas cosas a Mourinho, que ante Sevilla, Leipzig y Barcelona ha repetido con Valverde como lateral y ha incluido siempre a Güler o a Bernardo como titulares, dotando al centro del campo de más técnica que de costumbre. «En estas semanas he aprendido que en el centro del campo tener una combinación de talentos nos da más que tener dos jugadores de características parecidas. Pienso que a la gente de arriba también le gusta esta mezcla, porque nos da equilibrio para defender y más calidad a la hora de salir», explicó el entrenador, contundente a la hora de hablar de los cambios que ha realizado en su puzle.

El Madrid es mejor con Bernardo o Güler cerca de la base de la jugada y con Valverde en la banda derecha, y las estrellas, «la gente de arriba» a la que se refiere Mourinho, están contentos. Ante el Barça, Mbappé anotó dos goles, Diomande brilló y Bellingham se esforzó en ataque y en defensa. Queda la incógnita de cómo encaja Vinicius en todo este arsenal de modificaciones, porque Diomande parece haber llegado al carril izquierdo para quedarse. Es de esperar que el brasileño, que volverá a jugar en Atenas contra el AEK, recuperará su puesto en el extremo izquierdo y que el marfileño se escorará a la derecha, dejando a Tchouaméni y Güler en el medio, pero este triunfo en el clásico pone todavía más en el foco la necesidad que tiene Vinicius de recuperar su mejor versión.

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