La Selección Española de fútbol ha vuelto a hacer historia este lunes 6 de julio. Tras tres Mundiales consecutivos cayendo antes de tiempo, el combinado nacional ha certificado su pase a las semifinales del Mundial 2026 tras derrotar a Portugal en un duelo ibérico que ya es leyenda. La victoria, sellada en el tiempo de descuento, no solo mantiene vivo el sueño de la segunda estrella, sino que supone el adiós de Cristiano Ronaldo de las citas mundialistas. Madrid se volcó con la Roja desde horas antes del pitido inicial.
La Selección Española de fútbol ha vuelto a hacer historia este lunes 6 de julio. Tras tres Mundiales consecutivos cayendo antes de tiempo, el combinado naciona
La Selección Española de fútbol ha vuelto a hacer historia este lunes 6 de julio. Tras tres Mundiales consecutivos cayendo antes de tiempo, el combinado nacional ha certificado su pase a las semifinales del Mundial 2026 tras derrotar a Portugal en un duelo ibérico que ya es leyenda. La victoria, sellada en el tiempo de descuento, no solo mantiene vivo el sueño de la segunda estrella, sino que supone el adiós de Cristiano Ronaldo de las citas mundialistas. Madrid se volcó con la Roja desde horas antes del pitido inicial.
La Plaza de Colón se transformó en un «hervidero de miles de personas» que desafiaron el calor para apoyar al equipo. La afluencia fue tal que, a las 20:00 horas, la Policía Nacional se vio obligada a cortar los accesos bajo el aviso de que «aquí no cabe un alma más, por favor, no os acumuléis». Entre la multitud se mezclaban historias de todo tipo: desde vecinos del barrio de Salamanca como Fernando, sorprendido por el lleno absoluto, hasta turistas colombianas como Fernanda e Isabella, que buscaban ver en acción a «una campeona del mundo». Incluso hubo presencia lusa, como Vicente, un lisboeta que, pese a su apoyo a España por Lamine Yamal, tenía claro que «Ronaldo es el mejor de la historia, se merece su Mundial».
En lo deportivo, Luis de la Fuente repitió el mismo once que le dio la victoria ante Austria para enfrentarse al poderoso conjunto luso de Roberto Martínez. El encuentro fue una batalla táctica de desgaste donde, «con la prórroga en el horizonte, España decide mantener la calma y no perder la posesión». Aunque el análisis posterior apunta a que «la sustitución de Dani Olmo le ha quitado a la selección algo de creatividad entre líneas», la fe del equipo permaneció intacta hasta el final. Cuando el partido agonizaba, surgió la figura del centrocampista de la Real Sociedad. «¡GOL DE ESPAÑA! Justo cuando el colegiado había mostrado el cartel con seis minutos de añadido, Mikel Merino manda al fondo de la red un pase excepcional de Ferrán Torres al espacio».
El tanto desató una euforia colectiva que recordaba a las grandes noches de 2010, con vuvuzelas resonando como si España estuviera de vuelta en Sudáfrica. El ambiente tras el pitido final fue de absoluta catarsis. «¡FINAAAAL DEL PARTIDO! España emula el resultado de Sudáfrica y elimina a Portugal con un tanto de Mikel Merino en el descuento». Para los aficionados, este triunfo es una señal del destino, una «profecía autocumplida» que invita a pensar que, dieciséis años después del primer título mundial, la Roja está preparada para volver a reinar. Con este resultado, España se sitúa entre los cuatro mejores equipos del planeta, impulsada por una «ilusión desmedida» que volverá a congregar a todo un país en la siguiente ronda.
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