Bolonia es una de esas ciudades que no revelan de inmediato sus encantos. Exige paciencia y varias lecturas. Bajo la Piazza Maggiore, las Dos Torres y los kilómetros de pórticos protegidos por la Unesco, existe otra ciudad, casi clandestina, donde sobreviven canales ocultos, torres medievales olvidadas, callejones que apenas aparecen en los mapas y tabernas que parecen tener siglos. Para descubrirla, conviene caminar despacio, salirse de los itinerarios más evidentes y levantar la vista.
Más allá de la Piazza Maggiore y las Dos Torres, la capital de Emilia-Romaña revela canales escondidos, barrios con personalidad, mercados centenarios y algunos de los rincones más auténticos de Italia
Bolonia es una de esas ciudades que no revelan de inmediato sus encantos. Exige paciencia y varias lecturas. Bajo la Piazza Maggiore, las Dos Torres y los kilómetros de pórticos protegidos por la Unesco, existe otra ciudad, casi clandestina, donde sobreviven canales ocultos, torres medievales olvidadas, callejones que apenas aparecen en los mapas y tabernas que parecen tener siglos. Para descubrirla, conviene caminar despacio, salirse de los itinerarios más evidentes y levantar la vista.
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