La escena parece sacada de un cuadro de Caravaggio. Dos haces de luz entran por sendas aberturas del techo y cortan como cuchillos la negritud de un taller ennegrecido por la pátina del tiempo. A un costado, una puerta abierta hace las veces de reflector lateral que suaviza las sombras. La penumbra se difumina por los bordes de la escena hasta fundir a negro en los rincones más alejados. En medio del cuadro, un fuego dopado por el oxígeno de un fuelle pone una nota de calidez en la composición. Un ferreiro de espesa barba blanca, tocado con una boina y un mandil de cuero, faena en torno al yunque dando golpes a un hierro incandescente que acaba de sacar del fuego. Si obviamos una bombilla que cuelga del techo y que el fotógrafo ha pedido al ferrón que desconecte para aprovechar la luz natural que entra, estamos ante la misma escena que podríamos haber disfrutado en este lugar de la Asturias más recóndita hace 300 años.
Datos de interés
- El mazo de Mazonovo ofrece visitas públicas sábados y domingos; entre semana, solo con cita previa. Consulte horarios y precios (entrada general, 5 euros) en la web ferreirosdemazonovo.com.
- La aldea de Os Teixois se puede conocer con visitas guiadas y de plazas muy limitadas. Precios (desde 5 euros), horarios y compra de entradas en su web osteixois.es.
La comarca asturiana de Oscos-Eo atesora dos de los mejores conjuntos etnográficos de España. En ellos todo funciona con la fuerza del agua, tal cual sucedía tres siglos atrás
La escena parece sacada de un cuadro de Caravaggio. Dos haces de luz entran por sendas aberturas del techo y cortan como cuchillos la negritud de un taller ennegrecido por la pátina del tiempo. A un costado, una puerta abierta hace las veces de reflector lateral que suaviza las sombras. La penumbra se difumina por los bordes de la escena hasta fundir a negro en los rincones más alejados. En medio del cuadro, un fuego dopado por el oxígeno de un fuelle pone una nota de calidez en la composición. Un ferreiro de espesa barba blanca, tocado con una boina y un mandil de cuero, faena en torno al yunque dando golpes a un hierro incandescente que acaba de sacar del fuego. Si obviamos una bombilla que cuelga del techo y que el fotógrafo ha pedido al ferrón que desconecte para aprovechar la luz natural que entra, estamos ante la misma escena que podríamos haber disfrutado en este lugar de la Asturias más recóndita hace 300 años.
Estoy en el mazo de Mazonovo, una de las últimas fraguas originales de los cientos que existieron en el Principado hace siglos y que sigue funcionando como entonces, accionada por energía hidráulica, una maravilla de la tecnología anterior a la revolución industrial que aún hoy fascina a los visitantes por su sencillez constructiva y la genialidad de su diseño. El mazo era la fragua en la que mediante un gigantesco martillo (mazo) se preparaban las barras y planchas de metal que luego usaban los ferreiros para convertirlas en utensilios y piezas de consumo en el campo y el hogar.
Este de Mazonovo está en la comarca de los Oscos, a unos cinco kilómetros de la localidad de Santa Eulalia de Oscos —Santalla, como la llaman los asturianos—, y es original del siglo XVIII. Estuvo operativo hasta 1970. Hacia 1993, las autoridades autonómicas y locales decidieron restaurarlo y volverlo a hacer operativo, respetando sus muros de mampostería de pizarra y toda la mecánica hidráulica original. El agua del arroyo Agüeira se desvía para llenar un depósito (el banzao) que por gravedad cae a demanda del ferreiro sobre una rueda de madera dentada que mueve un gran eje de roble, en cuyo extremo está el mazo o martillo, que golpea el hierro incandescente con una fuerza hercúlea. Otra manivela sirve para que ese mismo agua caiga por una serie de conductos estrechos y que por el efecto Venturi haga de fuelle que sopla para avivar el fuego y darle el poder calorífico necesario para fundir el metal. Una genialidad de la inventiva humana que funciona, además, con energía limpia y renovable.
Buena parte del éxito y la continuidad de este mazo de Mazonovo se debe a Friedrich Bramsteidl —Fritz, para los amigos—, octava generación de una familia de maestros herreros del Tirol austriaco que hace ya 20 años asumió la gestión y mantenimiento del mazo. Fritz no es solo un enamorado de este trabajo; es que parece que los dioses lo hubieran tallado para componer la escenografía perfecta en este entorno de otro tiempo y ya casi de otro mundo. Gracias a Fritz y a tres artesanos más que colaboran con él, Mazonovo es la única fragua tradicional de España donde se trabaja aun la forja creativa además de recibir visitas del público e impartir cursos de iniciación a la herrería y la cuchillería tradicional.
No muy lejos de allí, a cuatro kilómetros de Taramundi, está Os Teixois, otra joya del patrimonio etnográfico asturiano. En esta aldea abandonada en la frondosidad de un estrecho valle vivían cuatro familias. Eran también ferreiros y habían logrado crear una microindustria autosuficiente accionada igualmente por el agua. La energía hidráulica movía un mazo (como el de Mazonovo, aunque este ya solo se usa como museo, nadie trabaja en él), un molino harinero, un batán (para abatanar lana y telas de algodón), una rueda de afilar y —desde 1930— una pequeña central eléctrica que llevó la luz a la aldea cinco décadas antes de que llegara la red eléctrica estatal.

El empeño de la última familia que la habitó, los Legazpi, con la ayuda de la Administración del Principado, logró que la aldea y sus ingenios no desaparecieran. Hoy, Os Teixois es uno de los mejores museos etnográficos al aire libre de España porque no ha habido que imaginar ni recrear nada. Todo está tal cual fue hace siglos y durante la visita guiada te enseñan que sigue funcionando como lo hacía entonces. Una historia de ingenio e integración entre la naturaleza, la arquitectura popular y el aprovechamiento de la energía del agua en el occidente asturiano.

Datos de interés
- El mazo de Mazonovo ofrece visitas públicas sábados y domingos; entre semana, solo con cita previa. Consulte horarios y precios (entrada general, 5 euros) en la web ferreirosdemazonovo.com.
- La aldea de Os Teixois se puede conocer con visitas guiadas y de plazas muy limitadas. Precios (desde 5 euros), horarios y compra de entradas en su web osteixois.es.
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