De los chocolates suizos de las granjas de la calle Petritxol a los vermuts artesanales de la plaza de la Concòrdia. De los gofres de la Rambla dels Caputxins a los exquisitos arroces de 7 Portes. De los grafitis de Banksy que se exponen en el Moco Museum a los frescos románicos que custodia el Museu Nacional d’Art de Catalunya. Del caos fértil de la Sagrada Familia al elegante minimalismo del pabellón alemán de Mies Van der Rohe. Del ajetreo mestizo y canalla de El Raval a la placidez de Sarrià. De las excursiones en Golondrina por el Rompeolas a la ruta del Tramvia Blau. De la Barceloneta pesquera a la Gràcia menestral. Todas esas Barcelonas posibles caben en la única que existe, la estrecha franja litoral a los pies de la sierra de Collserola y orillas del Mediterráneo que se extiende, de sur a norte, entre los deltas de los ríos Llobregat y Besòs.
Una guía práctica
Dónde comer:
■ En el Eixample, Casa Amàlia (Passatge Mercat, 14), cocina de mercado abierta a la innovación y respetuosa con la tradición.
■ En Ciutat Vella, El Quim de la Boqueria (La Rambla, 91), un alto en el camino para disfrutar de una buena experiencia gastronómica en uno de los mercados más genuinos de Barcelona.
■ En Montjuïc, La Font del Gat (Passeig de Santa Madrona, 28), el local que recoge la tradición de los merenderos populares de la montaña mágica.
Dónde dormir:
■ Mandarin Oriental (Passeig de Gràcia, 38-40), nuevo buque insignia del lujo barcelonés, con interiorismo contemporáneo a cargo de Patricia Urquiola.
■ METT Barcelona (carretera de Vallvidrera, 83-93), para disfrutar la ciudad desde un observatorio exquisito, en la cima de su otra montaña icónica, el Tibidabo.
■ Casa Luz (Ronda de la Universitat,1), un hotel boutique en el corazón de Barcelona que, además, esconde un muy recomendable restaurante de autor en su ático.
Dónde comprar:
■ Santa Eulalia (Passeig de Gràcia, 93), la mítica sastrería y tienda de moda y complementos en la milla modernista.
■ Fusta’m (Joaquim Costa, 62), una excursión por la cara oculta (y más auténtica) del diseño barcelonés.
■ Pastisseria La Colmena (Plaça de l’Àngel, 12), el local modernista de la familia Roig que nos acerca a las mejores tradiciones de la repostería catalana.
Tres museos a visitar:
■ Museu Picasso (Montcada, 15-23), hasta cinco palacios góticos que albergan una muestra exhaustiva de la obra del artista malagueño.
■ MOCO (Montcada, 25), un recién llegado que está haciendo mucho ruido con su apuesta por lo más disruptivo del arte moderno y contemporáneo.
■ Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) (Mirador del Palau Nacional, 6-10), una cita con Velázquez, Rubens, Gaudí y el mítico ábside de la iglesia pirenaica de Sant Climent de Taüll.
Un sinfín de urbes caben en la misma metrópoli. Aquí coexisten la vida olímpica y la rumbera, la marítima y la montañosa, la modernista y la gótica. Trazamos tres jornadas repletas de pistas para sacarle todo el jugo
De los chocolates suizos de las granjas de la calle Petritxol a los vermuts artesanales de la plaza de la Concòrdia. De los gofres de la Rambla dels Caputxins a los exquisitos arroces de 7 Portes. De los grafitis de Banksy que se exponen en el Moco Museum a los frescos románicos que custodia el Museu Nacional d’Art de Catalunya. Del caos fértil de la Sagrada Familia al elegante minimalismo del pabellón alemán de Mies Van der Rohe. Del ajetreo mestizo y canalla de El Raval a la placidez de Sarrià. De las excursiones en Golondrina por el Rompeolas a la ruta del Tramvia Blau. De la Barceloneta pesquera a la Gràcia menestral. Todas esas Barcelonas posibles caben en la única que existe, la estrecha franja litoral a los pies de la sierra de Collserola y orillas del Mediterráneo que se extiende, de sur a norte, entre los deltas de los ríos Llobregat y Besòs.
Una guía práctica
Dónde comer:
■ En el Eixample, Casa Amàlia (Passatge Mercat, 14), cocina de mercado abierta a la innovación y respetuosa con la tradición.
■ En Ciutat Vella, El Quim de la Boqueria (La Rambla, 91), un alto en el camino para disfrutar de una buena experiencia gastronómica en uno de los mercados más genuinos de Barcelona.
■ En Montjuïc, La Font del Gat (Passeig de Santa Madrona, 28), el local que recoge la tradición de los merenderos populares de la montaña mágica.
Dónde dormir:
■ Mandarin Oriental (Passeig de Gràcia, 38-40), nuevo buque insignia del lujo barcelonés, con interiorismo contemporáneo a cargo de Patricia Urquiola.
■ METT Barcelona (carretera de Vallvidrera, 83-93), para disfrutar la ciudad desde un observatorio exquisito, en la cima de su otra montaña icónica, el Tibidabo.
■ Casa Luz (Ronda de la Universitat,1), un hotel boutique en el corazón de Barcelona que, además, esconde un muy recomendable restaurante de autor en su ático.
Dónde comprar:
■ Santa Eulalia (Passeig de Gràcia, 93), la mítica sastrería y tienda de moda y complementos en la milla modernista.
■ Fusta’m (Joaquim Costa, 62), una excursión por la cara oculta (y más auténtica) del diseño barcelonés.
■ Pastisseria La Colmena (Plaça de l’Àngel, 12), el local modernista de la familia Roig que nos acerca a las mejores tradiciones de la repostería catalana.
Tres museos a visitar:
■ Museu Picasso (Montcada, 15-23), hasta cinco palacios góticos que albergan una muestra exhaustiva de la obra del artista malagueño.
■ MOCO (Montcada, 25), un recién llegado que está haciendo mucho ruido con su apuesta por lo más disruptivo del arte moderno y contemporáneo.
■ Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) (Mirador del Palau Nacional, 6-10), una cita con Velázquez, Rubens, Gaudí y el mítico ábside de la iglesia pirenaica de Sant Climent de Taüll.
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