Mbappé asesinó al Barça

Dos goles de Mbappé mataron a un Barcelona que fue decapitado por un excelente primer tiempo del Madrid de Mou, con un planteamiento inteligente. Luego, el técnico se equivocó al «cobijar» al equipo en defensa durante el segundo periodo.

 Dos goles de Mbappé mataron a un Barcelona que fue decapitado por un excelente primer tiempo del Madrid de Mou  

Dos goles de Mbappé mataron a un Barcelona que fue decapitado por un excelente primer tiempo del Madrid de Mou, con un planteamiento inteligente. Luego, el técnico se equivocó al «cobijar» al equipo en defensa durante el segundo periodo.

Ha quedado demostrado que el Madrid es mejor equipo que el Barça. La superioridad técnica de sus jugadores, aunque no sepan jugar como conjunto, queda evidenciada, sobre todo en un primer tiempo que despistó al equipo de Flick, que creyó encontrarse sólo con un Madrid defensivo.

Y es que, al final, el fútbol es muy caprichoso y demuestra que Mbappé es el mejor jugador del mundo y Balón de Oro. Cucurella secó a un inofensivo a Lamine Yamal, que apenas fue peligroso cuando entró por el centro, pero falló continuamente sus disparos.

La posición de Bernardo Silva descompuso la fórmula de Rodri y Pedri, mientras que Arda Güler se había quedado cojo en el equipo por el lado derecho. La carambola del primer gol de Mbappé desnudó las carencias de un Barcelona patético con Gerard Martín.

Ni Cubarsí pudo con Camavinga en el segundo gol blanco. El francés lo dejó desnudo y la jugada resultó ser la muerte del Barcelona y la confirmación de que ha entrado en crisis, tras el descalabro de París y la derrota en casa ante el Real Madrid en un partido decisivo.

Rodri no era una buena operación. Es un jugador que sólo va a ir a peor. Es muy lento y no sabe jugar al ritmo de los azulgranas. Y Pedri se disolvió en un centro del campo viscoso que incluso molestaba a Fermín, muy desacertado.

Lamine Yamal nunca pudo con Cucurella, en su mejor partido desde que está en el Madrid. Lamine falló en los disparos y solo se fue una vez por la banda.

Es cierto que el Madrid pudo acabar con el Barcelona en dos jugadas con Bellingham y Mbappé al comenzar la segunda parte. El inglés no le dio el pase decisivo. Por celos. Aparentemente, no se llevan bien.

Lunin hizo un buen partido y todo el mundo se olvidó de Courtois. Valverde fue inmenso hasta que se lesionó. Arda Güler estuvo magnífico, pero debió ser sustituido alrededor del minuto sesenta. Ya no podía ni con las botas y cayó al infierno.

A rachas, el Madrid jugó su mejor partido de la temporada, aunque Mou mantuviera su obsesión defensiva de siempre. Camavinga pudo salir mucho antes, como quedó demostrado. Bernardo no hizo casi nada bien, salvo cuando ocupó su posición.

En definitiva, aunque todos pensábamos que el Madrid ya había perdido la Liga, resulta que no. La victoria ante los romanos ha levantado al Madrid.

El Madrid se quedó a tres puntos del Barça y lo metió en una crisis y en un mar de dudas. Pero es que el Madrid no es el Elche, ni siquiera el Betis, aunque siempre duela la parcialidad de los árbitros.

Hubo dos jugadas claras de expulsión: la tremenda entrada por detrás de Cancelo a un intermitente Diamondé y el pisotón de Lamine Yamal a Bellingham, que debió ser castigado con roja. Se vio que lo hizo a mala leche. Estaba cabreado y es una mala persona sobre el terreno de juego.

Mal día para el «buitre» Enrique Riquelme, que quería aprovecharse del posible cadáver del Madrid en Barcelona. Almorzó con Laporta y luego estuvo en el palco, como presunto presidente del Madrid. Su jugada le salió muy mal.

Y felicidades a un increíble Mbappé, que ya ha marcado cien goles con el Madrid, a pesar de que un sector de la afición blanca sea muy injusta con él.

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