20 de diciembre de 2025. El Levante, colista de Primera con 10 puntos en 17 partidos, anuncia el fichaje del portugués Luís Castro (Moreira de Cónegos, 1980), apenas una semana después de que el Nantes lo despidiera. El levantinismo respiró hondo, como si alguien hubiera tirado la toalla y estuviera amortiguando la caída, otra vez, a Segunda. En el currículum del luso relucía su proeza con el USL Dunkerque, de la segunda división francesa, al que dejó a puertas del ascenso y en semifinales de la Copa de Francia tras poner contra las cuerdas con un 2-0 al descanso al PSG de Luis Enrique. Sin embargo, para encontrar la razón que llevó a Levante a apostar por él había que bucear más en su trayectoria, algo que ni siquiera hizo falta. Lo ejemplificó con una decisión: convertir en titular a Carlos Espí. Castro le dio al delantero de 20 años las oportunidades que no le llegaban y la respuesta fueron 11 goles, la salvación y un traspaso de 25 millones.
El técnico portugués del Levante nunca fue jugador, admira a Mourinho y cimentó su carrera en la cantera del Benfica. Su apuesta por Espí le dio la salvación a los granotas y ahora tiene en el primer equipo a un lateral de 15 años. Busca dañar al Atlético en Orriols
20 de diciembre de 2025. El Levante, colista de Primera con 10 puntos en 17 partidos, anuncia el fichaje del portugués Luís Castro (Moreira de Cónegos, 1980), apenas una semana después de que el Nantes lo despidiera. El levantinismo respiró hondo, como si alguien hubiera tirado la toalla y estuviera amortiguando la caída, otra vez, a Segunda. En el currículum del luso relucía su proeza con el USL Dunkerque, de la segunda división francesa, al que dejó a puertas del ascenso y en semifinales de la Copa de Francia tras poner contra las cuerdas con un 2-0 al descanso al PSG de Luis Enrique. Sin embargo, para encontrar la razón que llevó a Levante a apostar por él había que bucear más en su trayectoria, algo que ni siquiera hizo falta. Lo ejemplificó con una decisión: convertir en titular a Carlos Espí. Castro le dio al delantero de 20 años las oportunidades que no le llegaban y la respuesta fueron 11 goles, la salvación y un traspaso de 25 millones.
El portugués había labrado su trayectoria mirando a la cantera. «Una regla mía, y los jugadores la conocen, es que si tengo un jugador de 29 años y otro de 19, y están al mismo nivel, juega el más joven», explicó nada más llevar a la Ciudad Deportiva de Buñol. «No tengo miedo a jugar con jóvenes si son buenos», insistía. No son palabras, ni el caso de Espí una casualidad. Tanto mira al trabajo que se hace en la Ciudad Deportiva de Buñol que no se conforma con echar mano del filial, al que tiene monitorizado. En el primer partido de esta temporada en Liga, ante el Espanyol, hizo debutar a Marc Santos, un lateral izquierdo de 15 años que se convirtió en el tercer debut más precoz de la competición. No fue casual, el juvenil está en dinámica del primer equipo, a la que se sumó hace unas semanas Diego Moyano, lateral derecho de 14 años, cadete de primer año. «No lo conocía, pero el director de cantera se lo aconsejó porque no podía los jugadores del filial ni del juvenil y no puso ni un reparo», cuentan en el club.
El entrenador, serio -«hasta puede que piensen que soy antipático», admite-, sabe manejar el talento joven. Nunca fue futbolista profesional, sino profesor. Arrancó entrenador a niños de cinco años y se labró un nombre en las categorías inferiores. Con 30 años, pactó con su mujer dedicarse sólo al fútbol y se marchó a Arabia para dirigir el Sub-15 del Al Nassr. No tardó en regresar al Vitória de Gimaraes como entrenador y coordinador. Consiguió que hubiera jugadores en todas las inferiores de Portugal. El ex valencianista André Almeida o Tapsoba, del Leverkusen, pasaron por su vestuario.
El salto llegó con el Benfica: Joao Neves, Gonçalo Ramos, Martim Neto… y dos finales de Youth League. La primera, perdida en 2020 contra el Castilla de Raúl González. La segunda, en 2022, ganada por 6-0 al RB Salzburgo. Ya no era tan desconocido y pudo dar el salto a Francia. «Para quienes no hemos sido jugadores, el camino es más largo. He renunciado en mi vida a muchas cosas por estar en el fútbol profesional, pero no necesito estar en Champions para ser feliz», advierte.
Castro creció como entrenador a Mourinho, «porque es el mejor entrenador portugués de la historia», justificaba, pero ahora se siente más cercano al fútbol de Paulo Fonseca, el técnico del Lyon.
Su Levante, además de premiar el talento por encima de la edad, tiene otra característica esencial: jamás deja de mirar la portería contraria, no especula ni se rinde. «Nadie juega al fútbol porque le guste correr. Mi objetivo es que los jugadores disfruten. Y los aficionados, también», explicaba durante su etapa en el Dunkerque. En el Levante le queda un proyecto por desarrollar.
Noticias de Deportes
