«Da igual que hayas nacido en España, Marruecos se lleva en la sangre». En una entrevista con EL MUNDO hace unas semanas, Abqar, central marroquí del Getafe, resumía en esta frase toda la evolución de la selección marroquí en los últimos años. Porque ahí, en un sentimiento de pertenencia superior a la partida de nacimiento, se explica que los ‘Leones del Atlas’ sean uno de los equipos que más temor levantan en este Mundial. En el césped y en los despachos, porque su influencia es cada vez mayor camino de una Copa del Mundo 2030 cuya final pelean España y el país africano. Hoy se miden a Países Bajos en uno de los duelos estrella de esta ronda, dos selecciones del teórico segundo escalón que quieren y pueden dar la sorpresa.
El país africano se mide hoy a Países Bajos con un cartel diferente al de 2022. Su influencia sigue creciendo, como las dudas sobre que España sea sede de la final de 2030.
«Da igual que hayas nacido en España, Marruecos se lleva en la sangre». En una entrevista con EL MUNDO hace unas semanas, Abqar, central marroquí del Getafe, resumía en esta frase toda la evolución de la selección marroquí en los últimos años. Porque ahí, en un sentimiento de pertenencia superior a la partida de nacimiento, se explica que los ‘Leones del Atlas’ sean uno de los equipos que más temor levantan en este Mundial. En el césped y en los despachos, porque su influencia es cada vez mayor camino de una Copa del Mundo 2030 cuya final pelean España y el país africano. Hoy se miden a Países Bajos en uno de los duelos estrella de esta ronda, dos selecciones del teórico segundo escalón que quieren y pueden dar la sorpresa.
Pero vayamos a Marruecos. Después de lo visto y analizado en los últimos cuatro años no es ninguna sorpresa verles empatar contra Brasil o partir como favoritas ante el cuadro de Koeman. Achraf y Brahim, ambos nacidos en España, son las estrellas de una plantilla que cada torneo internacional estrena muestra nuevas jóvenes promesas. La última es Ismael Saibari, nacido en Terrassa y primer jugador de una selección africana en marcar en los tres encuentros de la fase de grupos. El Bayern está cerrando su fichaje procedente del PSV. Más atrás, en la defensa, ha aparecido en este Mundial Chadi Riad, nacido en Palma de Mallorca. Y obviamente, Bouaddi, mediocentro nacido en suelo galo y pretendido ahora por media Europa.
En su estreno contra Brasil llegaron a juntar a once futbolistas nacidos lejos de las fronteras de Marruecos. Un dato que explica el modo de trabajar de la Federación desde hace años. Se cansaron de perderse Mundiales (2002, 2006, 2010 y 2014) y hace una década cambiaron su forma de actuar aprovechando los cientos de miles de personas que habían salido del país en las últimas décadas buscando una vida mejor. Ahí empezó su particular ‘Mundial de los despachos‘.
Gracias a ese sentimiento de pertenencia, convencieron a los hijos de aquellos inmigrantes, criados en clubes europeos, para defender los colores familiares. Y les va bien. Semifinalistas en Qatar, finalistas de la Copa África y uno de los equipos más sólidos del planeta ahora mismo. La cara visible es Fouzi Lekjaa, presidente de la Federación desde 2014, miembro del Consejo de la FIFA desde 2021 y Ministro del país. Todo en uno. «Quiero una final contra Lamine Yamal, para ver si eligió bien o no», dijo a principios de mes.
Ahora ese ‘Mundial de los despachos’ se traslada también del césped a los eventos, y en concreto a la Copa del Mundo 2030. El excelente trabajo realizado para ‘fichar’ jugadores seleccionables se hace ahora para convencer a la FIFA de que la final del torneo de 2030 se celebre en Casablanca, en un majestuoso estadio creado para la ocasión a imagen y semejanza de lo que pide la organización de Infantino para este tipo de partidos: la final debe tener un aforo mínimo de 80.000 asientos, exclusividad para el torneo, pantallas gigantes de 200 metros cuadrados, un recinto amplio al aire libre alrededor del campo para eventos y zonas VIP, zona de parking, centro de acreditación, de voluntarios, de venta de entradas… Piensen ahora en el Bernabéu o en el Camp Nou, pegados a los edificios de Madrid y Barcelona. Y piensen en una zona desierta de Casablanca con todo por construir a la medida de la ocasión. España debería tener más poder y más imagen, «pero cuidado», admiten fuentes cercanas a la Federación Española.
Marruecos ha entendido el fútbol como una cuestión de Estado, con la implicación directa del Rey Mohamed VI en la mayoría de cuestiones importantes, como el Mundial o las conversaciones para reclutar a estrellas ‘europeas’. Bajo su reinado, el fútbol ha entrado en otra dimensión: inversión en formación, captación, infraestructuras de elite en su academia… Y es también una herramienta de influencia.
Rabat, de hecho, se ha convertido en una de las ciudades habituales para la FIFA acogiendo torneos y eventos y tejiendo alianzas con otros países del mundo árabe, como Arabia Saudí, actor esencial en el nuevo orden del deporte. La visión es parecida: el fútbol como inversión e influencia. El Mundial 2022 fue una sorpresa, este la confirmación y el de 2030 veremos si es el de la conquista deportiva y política de Marruecos. Su Mundial está en el césped y en los despachos.
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