La Real Sociedad congela a un Valencia revitalizado por el impulso de sus canteranos

A Javier Aguirre le han hecho dos regalos antes de que esta semana tome las riendas del Valencia. El Vasco se va a encontrar con un equipo revitalizado, aunque sólo tenga tres puntos más y siga hundido en la clasificación, y con dos refuerzos inesperados en la plantilla. Es el legado de la valentía de Óscar Sánchez, un entrenador interino que cumplió con su doble papel: mantener al equipo vivo y alumbrar a Mestalla a los futbolistas a los que el filial se les queda grande. Aaron Mayol, Otorbi y Aimar Blázquez son tres perlas que el mexicano encuentra sin esperar al mercado de fichajes. Entre los tres mantuvieron al Valencia muy vivo en un partido en el que la Real Sociedad acumuló ocasiones hasta que logró imponer, en el añadido, la calidad de sus futbolistas. [Narración y estadísticas: 2-3]

 Los donostiarras se llevan la victoria con un tanto de Barrenetxea en el añadido tras desperdiciar un sinfín de ocasiones y ver cómo los jóvenes Aaron Mayol y Aimar Blázquez igualaban los tantos de Sucic y Carlos Soler, de penalti.  

A Javier Aguirre le han hecho dos regalos antes de que esta semana tome las riendas del Valencia. El Vasco se va a encontrar con un equipo revitalizado, aunque sólo tenga tres puntos más y siga hundido en la clasificación, y con dos refuerzos inesperados en la plantilla. Es el legado de la valentía de Óscar Sánchez, un entrenador interino que cumplió con su doble papel: mantener al equipo vivo y alumbrar a Mestalla a los futbolistas a los que el filial se les queda grande. Aaron Mayol, Otorbi y Aimar Blázquez son tres perlas que el mexicano encuentra sin esperar al mercado de fichajes. Entre los tres mantuvieron al Valencia muy vivo en un partido en el que la Real Sociedad acumuló ocasiones hasta que logró imponer, en el añadido, la calidad de sus futbolistas. [Narración y estadísticas: 2-3]

Tuvieron que arremangarse los donostiarras para llevarse los tres puntos, aunque se les antojara que sería un partido fácil cuando en el minuto 25 abrió Sucic el marcador. La atmósfera que recibió a Valencia en Mestalla ya no estaba enrarecida. La victoria ante el Alavés y la llegada del técnico mexicano, que se lee como el primer ejercicio coherente del club en mucho tiempo, hizo que el partido ante la Real fuera eso, sólo un partido.

Había ganas de ver si el equipo volvía a dar un paso adelante y si era capaz de someter a un rival con más armamento. Óscar Sánchez, en su debut y su despedida en Mestalla, no cambió nada. Volvió a aparecer el chaval Mayol, Javi Guerra con libertad, Danjuma para dañar por el costado y Hugo Duro para cazar balones largos y centros que debían llegar. El plan salió los primeros 20 minutos, mientras hubo gasolina en el depósito. Aguirre llega con tiempo para una pretemporada que será muy necesaria.

Fue la Real quien primero pisó área con una falta de Guerra en la frontal que puso Carlos Soler al segundo palo obligando a salir a Dimitrievski. Su despeje lo cazó Beitia, que se topó de nuevo con el macedonio. Le puso velocidad el Valencia por la orilla izquierda, con Danjuma quebrando a Aramburu para colocar al segundo palo una pelota que no rebañó Guerra por centímetros.

Los valencianistas se sostenían, aunque sin control del juego, y lograban tener presencia en el área de Ramiro, hasta que alguna arrancada les ponía en problemas, como la que tuvo que sortear Mayol ante Oyarzabal, mostrando una templanza impropia de los 19 años. En él hay jugador y no dejó pasar la ocasión de demostrarlo.

Antes de la media hora, el duelo se empinó con una triangulación perfecta de la Real en una cabalgada de Aramburu por el costado derecho para encontrar a Ochieng y que, con un taconazo, dejara la pelota franca a Sucic para que su disparo hiciera subir el primer gol al marcador.

La ventaja no les ayudó. Imprecisiones y pérdidas hacían desesperarse a Matarazzo en la banda. Eso sí, las dudas del Valencia, que dejaron el plan de juego en las botas de un espeso Ugrinic, le permitieron sobrevivir hasta el arreón al borde del descanso, cuando Danjuma logró escaparse otra vez y Jon Martín apareció para cortar su centro raso cuando Hugo Duro ya se relamía. El central donostiarra apareció después para fallar un cabezazo picado ante Dimitrievski antes del descanso. El meta macedonio también tuvo que escupir un tiro de Oyarzabal que volvió a rematar Soler cerquita del palo. Demasiadas oportunidades como para que los txuri-urdin no se lamentaran de arrancar la segunda parte con el duelo abierto.

El botón de la aceleración lo pulsó Óscar Sánchez cuando mandó al campo a otro juvenil, David Otorbi, con potencia, desparpajo y fútbol. Mientras Danjuma remataba cómicamente al aire, los chavales iban haciendo camino para cumplir sus sueños. Hasta que lo cumplieron, la Real puso un nudo en la garganta a Mestalla porque entre Oyarzabal y Ochieng encadenaron tres ocasiones claras ante Dimitrievski que acabaron en la grada. Le dieron vida al Valencia y lo aprovechó.

Se activó Danjuma para hacer lo que mejor sabe: poner un centro preciso desde la línea de fondo que peinó hacia atrás Hugo Duro y la pelota le cayó a Mayol. Tenía ante sí lo que siempre había esperado. Todos esos años de esfuerzo en la cantera del Levante y la llegada al Mestalla se acumularon en la pierna para engatillar un disparo que hizo explotar de felicidad a Mestalla. Por el empate, pero también por el gol de un jugador que está ilusionando más que todos los fichajes que llegaron en verano.

Logró igualar la Real la activación del Valencia, que se iba encendiendo con contras de Otorbi y arreones, pero sin inquietar a Remiro. Esa aceleración llevó a Javi Guerra a cometer el error de trabar a Yangel Herrera en el área y Munuera Montero no dudó en señalar penalti. Le tocó tirarlo a Carlos Soler, porque Oyarzabal ya no estaba en el césped, y el valenciano ejecutó de manera magistral para colocar el 1-2 y pedir perdón a la grada.

No cerró el partido ese gol en el minuto 76. El técnico interino del Valencia dio otro paso adelante y mandó al campo a Aimar Blázquez, un espigado delantero de 20 años que mordió para rebañar un centro de Otorbi en el primer palo. Otro gol de Paterna, que se apunta a la salvación y da a Aguirre más armas. Cuando Mestalla esperaba amarrar el punto, apareció Barrenetxea en el añadido en el pico del área para mandar un derechazo a la escuadra que rozó en Aimar, mala suerte, para poner el 2-3 en el marcador. Aun así, el joven delantero forzó a Remiro a sacarle el empate. No se quedó con puntos en Valencia, pero sí con sensaciones de que despertar es muy posible. La bocina la tiene ahora Aguirre.

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