El Madrid volvió a jugar con fuego lejos del Bernabéu y casi se quema por segunda vez en esta temporada. En Cornellá le salvó Carlos Espí, en La Cartuja se quemó y en Elche el joven delantero volvió a aparecer para evitar el empate de los blancos en el minuto 91 después de una nefasta segunda parte. Los de Mourinho lograron dos goles de ventaja en el primer tiempo tras los goles de Dituro, en propia puerta, y de Mbappé, pero bajaron el ritmo hasta que el Elche completó la remontada gracias a Osorio y Niño. Y sólo en el 91, con el runrún de la crisis acechando, llegó el respiro de Espí.
El delantero marca en el 91 para evitar el empate en Elche. Los blancos se fueron al descanso 0-2, pero dimitieron en la segunda parte y los locales remontaron.
El Madrid volvió a jugar con fuego lejos del Bernabéu y casi se quema por segunda vez en esta temporada. En Cornellá le salvó Carlos Espí, en La Cartuja se quemó y en Elche el joven delantero volvió a aparecer para evitar el empate de los blancos en el minuto 91 después de una nefasta segunda parte. Los de Mourinho lograron dos goles de ventaja en el primer tiempo tras los goles de Dituro, en propia puerta, y de Mbappé, pero bajaron el ritmo hasta que el Elche completó la remontada gracias a Osorio y Niño. Y sólo en el 91, con el runrún de la crisis acechando, llegó el respiro de Espí.
Decía Mourinho después de ganar al Rayo que su equipo había jugado «un partido de 45 minutos». «Después, acabado. Sabía que no teníamos fuerza para más», añadió. No fallaba en sus cálculos el portugués, porque ante el Elche el Madrid repitió la misma actuación. Una colosal primera parte y un ridículo al volver de vestuarios.
Rotó por precaución Bellingham y no lo notó el Madrid en el inicio, acelerando en la noche Mediterránea desde los pies de Arda Güler. Anselmi, entrenador del Elche, fue valiente en su plan de partido y presionó la salida de balón de los blancos, pero el riesgo convirtió en una autopista la espalda de su primera línea defensiva.
Vinicius perdonó el primero en el minuto uno al no definir con éxito una dejada de Güler en el área y el Madrid descubrió ahí que iba a tener facilidades si presionaba alto. Y lo hizo. Tras un par de tímidas llegadas de ambos equipos, Vinicius tuvo una nueva oportunidad tras un buen robo entre Valverde y Tchouaméni, pero remató mal y desviado.
En el 25, Güler impuso su calidad al clavar en la esquina derecha de Dituro una falta desde el pico del área. Pudo hacer más el portero, que se quedó parado como una estatua y terminó tocando el balón para que entrara en la portería.
El gol empujó al Madrid a esa «victoria rápida» que mencionaba Mourinho. En este calendario exigente e imparable, el portugués trata de motivar a sus futbolistas a que busquen cerrar los encuentros lo antes posible. Siguió por ahí el equipo, y en el 32, Valverde encontró a Diomandé, muy activo en la banda derecha, y el marfileño conectó un pase horizontal para el remate fácil de Mbappé. Segundo gol y camino de la sentencia, que perdonó Vinicius ante Dituro.
Pero tras el intermedio todo cambió. El Madrid saltó al campo dormido, sin ritmo, físico ni intención, y el Elche, último clasificado de LaLiga, le pasó por encima, algo inexplicable en una plantilla que quiere competir por todos los títulos. Los ilicitanos se fueron haciendo con el dominio de la posesión y fueron encerrando a su rival, que sólo corría en las contras intentando encontrar un tercer tanto decisivo. Lo tuvo Vinicius, pero volvió a fallar y terminó sustituido por Mourinho.
Pero el Madrid estaba muerto. Osorio, con un cabezazo gigante en el 70, y Niño, aprovechando la relajación rival en el 82, empataron un duelo que sonaba a crisis de finales de verano. Bellingham se echó el equipo a la espalda y en cinco minuto fabricó varias ocasiones, una de ellas un pase genial a Mbappé para que éste cediera a Espí, revulsivo de emergencia junto a Endrick, y el delantero salvara otra vez al Madrid.
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