El fútbol se fue de Mestalla hace demasiado tiempo y ni siquiera ha acudido a su despedida. El Valencia de Javier Aguirre sigue siendo un equipo ramplón, con problemas para hilvanar jugadas y muchos más para pisar el área haciendo temblar al rival. Sólo se conecta con algún chispazo de Javi Guerra y la electricidad de Otorbi, porque está casi perdida la esperanza de que Danjuma vuelva a aquel jugador eléctrico, al menos por un instante, que esta grada no ha visto. El Athletic, que fue capaz de tener las ideas más claras, aunque tampoco tuvo lucidez cuando se plantó en el área valencianista y se agarró a Unai Simón siempre que lo necesitó. En un partido soporífero, ambos sobrevivieron más por incapacidad que por guion. [Narración y estadísticas: 0-0]
Empata sin goles en un duelo que no fue capaz de dominar y en el que no acertó con los destellos en ataque de Guerra, Danjuma y el eléctrico Otorbi, que se estrellaron en Unai Simón. Los vascos, con más control, apenas crearon ocasiones.
El fútbol se fue de Mestalla hace demasiado tiempo y ni siquiera ha acudido a su despedida. El Valencia de Javier Aguirre sigue siendo un equipo ramplón, con problemas para hilvanar jugadas y muchos más para pisar el área haciendo temblar al rival. Sólo se conecta con algún chispazo de Javi Guerra y la electricidad de Otorbi, porque está casi perdida la esperanza de que Danjuma vuelva a aquel jugador eléctrico, al menos por un instante, que esta grada no ha visto. El Athletic, que fue capaz de tener las ideas más claras, aunque tampoco tuvo lucidez cuando se plantó en el área valencianista y se agarró a Unai Simón siempre que lo necesitó. En un partido soporífero, ambos sobrevivieron más por incapacidad que por guion. [Narración y estadísticas: 0-0]
A los valencianistas la garra que les pide el Vasco les duró 20 minutos. Salió el Valencia mordiendo, con Guido, Pepelu y Guerra en la sala de máquinas. Fue el argentino el que obligó a Unai Simón a despejar la ocasión más clara de la primera parte, con un obús desde la frontal tras varios rebotes a la salida de un córner. Y la jugada estaba invalidada por fuera de juego. El campeón del mundo no volvió a tener faena. Pasada esa efervescencia, el Valencia volvió a las andadas. Raba, rehabilitado y con gol en Santander, perdió un balón ante Robert Navarro, que cabalgó hacia Dimitrievski hasta que se le cruzó Gayà.
Aguirre veía desde el banquillo- que ha renunciado a cambiar de ubicación-cómo Danjuma era incapaz de retar y desequilibrar a Hugo Rincón, si acaso conseguía arrastrarlo para la llegada del capitán. Supo muy bien el Athletic cómo desquiciar al neerlandés. Mientras, Johanenko tardó en aparecer, pero lo hizo con un tiro a puerta, y Navarro sentó dos veces a Gayà con regates en la línea de fondo. Suerte para el Valencia que los rojiblancos tampoco tenían su noche. Ni un remate entre los tres palos hubo en toda la primera parte.
Mestalla se desesperaba viendo a su equipo atascarse en la salida de balón, daba igual que fuera en corto, con De Haas mostrando sus carencias, o con golpeos en largo de Dimitrievski que siempre cazaba el rival, como si en el centro del campo hubiera un agujero negro que absorbía a jugadores con la camiseta blanca. Tan sólo Gayà fue capaz de armar un centro que Hugo Duro, como un islote, cabeceó forzado sin inquietar. La respuesta la dio Iñaki Williams, que a la carrera se fue escorando hasta quedarse sin ángulo y se vio obligado a intentar sorprender a Dimitrievski al palo corto.
Había mucho que resetear en la segunda mitad. El Valencia recuperó algo de intensidad, pero lo primero que se encontró fue a Tárrega despegando bajo palos un remate de Iñaki en el área pequeña y de cabeza el despeje que cazó Laporte. La respuesta pudo haber sido un gol de Danjuma, a quien Pepelu lanzó a la carrera, pero cruzó demasiado su remate. No hubo en Mestalla nadie que no se echara las manos a la cabeza.
No esperó más Aguirre y afiló su once por las bandas con Luis Rioja y Otorbi, dejando al neerlandés en punta. La grada se encendió cuando el canterano se lanzó a la carrera, ganando la espalda de Johanenko dos veces. La primera, ya solo ante Unai Simón, cruzó demasiado su disparo. En la segunda, ajustó más tras la galopada, pero no suficiente. Hasta Gayà se plantó ante el cancerbero vasco, que resolvió mejor que el capitán.
Eso sí, el paso adelante de los valencianistas estuvo a punto de aprovecharlo el Athletic. Bajo palos sacó Tárrega un centro chut de Robert Navarro. El duelo se había agitado y Terzic también lo vio: se protegió por la orilla de Otorbi, su centro del campo y buscó a Guruceta en el ataque, aunque apenas le duró cinco minutos porque le tuvo que sustituir Maroan por una lesión con señales preocupantes.
Para entonces, el Valencia había conseguido instalarse en campo rival e ir probando a Unai Simón para que luciera su repertorio de paradas. Cómo tapó la internada de Javi Guerra con el cuerpo fue una muestra más de por qué es el portero de la campeona del mundo. Desde el banquillo valencianista se optó por echarle más picante poniendo en el césped el talento de Harry Elliot cuando el central De Haas pidió el cambio. Tiene un serio problema el Valencia con la resistencia física de sus jugadores.
El inglés no tardó en asociarse con Otorbi que, de un taconazo, le dejó para que asistiera a Javi Guerra, con un remate blando que, en dos tiempos, atrapó, otra vez, el guardameta del Athletic. Las carreras del chaval fueron lo único que se llevaron los aficionados a casa. El resto fue sopor… y un punto que no saca del descenso.
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