Enrique de Inglaterra y su esposa, Meghan Markle, tienen mucho trabajo por delante en materia de reconciliaciones. Su próximo regreso al Reino Unido “por un periodo prolongado de tiempo”, después de residir seis años en Estados Unidos, ha sido recibido con una mezcla de sorpresa, escepticismo, hostilidad e ironía tras conocerse en la noche de este miércoles, adelantado por la revista People y el diario The Daily Telegraph.
Los duques de Sussex planean establecerse fuera de Londres y seguirán sin ejercer tareas de representación. Los posibles encuentros o desencuentros con Guillermo de Inglaterra pasarán a ser el nuevo objetivo de los tabloides británicos
Enrique de Inglaterra y su esposa, Meghan Markle, tienen mucho trabajo por delante en materia de reconciliaciones. Su próximo regreso al Reino Unido “por un periodo prolongado de tiempo”, después de residir seis años en Estados Unidos, ha sido recibido con una mezcla de sorpresa, escepticismo, hostilidad e ironía tras conocerse en la noche de este miércoles, adelantado por la revista People y el diario The Daily Telegraph.
La decisión ha descolocado al rey Carlos III y, sobre todo, al príncipe heredero, Guillermo de Inglaterra, que sigue marcando una férrea distancia con su hermano pequeño. La popularidad de Enrique entre los británicos sigue por los suelos. Apenas un 27% de ellos muestra alguna simpatía hacia él. Y aún son menos, un 18%, los que aprecian a Meghan Markle. La pareja está ligeramente por encima del denostado expríncipe Andrés en las querencias de los ciudadanos.
“Algo así crea una crisis en la monarquía, pero la institución suele tener respuestas pobres cuando no sabe qué esperar. Y está claro que una situación así lleva a que pueda ocurrir cualquier cosa”, ha señalado en el diario Daily Mail Richard Fiztwillliams, consultor y experto en asuntos de la realeza británica, ante el regreso de los duques de Sussex.

Sorpresa… y ningún cambio
Carlos III apenas se enteró el pasado domingo, a pesar de que Enrique de Inglaterra tuvo ocasión de anticipar a su padre sus planes cuando los duques de Sussex y sus dos hijos pasaron este julio unos días con los reyes en su residencia privada de Highgrove. El palacio de Buckingham ha preferido obviar la descortesía, aunque su callada por respuesta implica un doble mensaje: el monarca está contento de poder ver más a su hijo, su nuera y sus nietos de manera privada; y nada va a cambiar respecto a la decisión de que el príncipe y su esposa sigan siendo considerados meros ciudadanos, sin papel alguno de representación pública como el que tienen otros miembros de la familia real —y tal y como se acordó tras su marcha en 2020—.
Los medios, sin embargo, han acogido la decisión como una celebración que anticipa de nuevo gloriosos titulares. El regreso de Enrique y Meghan, junto a los pequeños Archie, de 7 años, y Lilibet, de 5, ha inundado las portadas, acompañado de análisis con más preguntas que respuestas y tribunas de opinión.
Interesa dónde vivirán, y todo sugiere que será fuera de Londres, en las zonas adineradas de los Cotswolds o Northampton. Interesa el cuándo llegarán, y la información de que ya han matriculado a los niños en un colegio londinense apunta a septiembre: en la segunda semana de ese mes comienza el año escolar en el Reino Unido. Pero, sobre todo, interesa el porqué. Cuando Enrique perdió en mayo de 2025 en los tribunales su batalla contra el Ministerio del Interior británico, al que reclamaba que volviera a proporcionar tanto a él como a su familia la seguridad que reciben otros miembros de la familia real cuando estuvieran en suelo británico, dijo aquello de que “no vislumbraba en ese momento un mundo en el que pudiera regresar con su mujer e hijos al Reino Unido”.
¿Qué ha cambiado? Varias cosas, señalan los expertos. En julio, los Sussex también compartieron unos días con la familia materna de Enrique, los Spencer, y la experiencia ha resultado, al parecer, agradable. Los hermanos de Lady Di han proporcionado un entorno amable a la pareja y a sus hijos, y probablemente la excusa perfecta para dar el salto de regreso a Europa sin abandonar su condición de ciudadanos privados.
La educación de los niños en un entorno británico también habría pesado en la decisión. Así como el estado de salud de Carlos III, que todavía debe vigilar un cáncer que habría remitido pero sigue necesitando de un control exhaustivo. “Me encantaría una reconciliación con mi familia. No tiene sentido seguir batallando. La vida es demasiado preciosa”, dijo el príncipe en mayo del año pasado durante una entrevista con la BBC. “Amo mi país, siempre lo he amado, a pesar de lo que algunas personas de ese país han hecho… y creo que es muy triste que no vaya a ser capaz de mostrar a mis hijos mi patria”, se lamentaba entonces.
La protección de los Sussex
Acababa de perder su último recurso contra la decisión del Comité Ejecutivo para la Protección de Personalidades Públicas y de la Realeza (RAVEC, en sus siglas en inglés, dependiente del Ministerio del Interior) de negarle tanto a él como a su familia protección a cargo del contribuyente cuando visitaran el Reino Unido. La decisión de regresar, sin embargo, abre la posibilidad de un replanteamiento de esa decisión, y algo debe estar moviéndose en ese sentido, sugieren algunos expertos en los entresijos de los Windsor, aunque el Gobierno británico haya evitado cualquier comentario al respecto. “Es un asunto privado que atañe únicamente a Enrique y Meghan. Les deseamos lo mejor en su regreso al Reino Unido”, se ha limitado a decir este miércoles el primer ministro, Andy Burnham.

Las maniobras de la pareja son siempre analizadas con lupa por cierta parte de un país que sigue resentida ante el modo abrupto en que huyeron a California, o ante los ataques continuos a la familia real, a la que llegaron a acusar de racista. Sin embargo, las sugerencias de que el regreso podría obedecer a motivos fiscales no son muy sólidas. No han pasado los diez años necesarios fuera del Reino Unido que otorgarían al príncipe un estatus impositivo de “no domiciliado”, y en el caso de su esposa, el fisco estadounidense seguirá recabando una parte de sus ingresos, procedan de donde procedan.
Ambos han renovado un contrato multianual con Netflix para la producción de series y documentales. Pero se desconocen los nuevos términos o cifras del acuerdo, aunque sí ha trascendido que son bastante más bajos y flexibles que los cien millones de dólares que llegaron a firmar en 2022, durante su primera colaboración con la plataforma de streaming.
El objetivo de los tabloides británicos y de gran parte de la prensa convencional será a partir de ahora seguir al detalle los encuentros y desencuentros de los dos hermanos, que tendrán más difícil esquivarse mutuamente en el mismo suelo patrio. “A largo plazo, el regreso de los Sussex abre la perspectiva de dos cortes rivales, la de Guillermo y la de Enrique. A corto plazo, Enrique podrá profundizar el reencuentro con su padre, pero a la vez, su presencia hará que su hermano tenga cada vez más difícil evadirse de una reconciliación. Es probable que este regreso sorpresa haya enfurecido al príncipe heredero”, ha señalado Peter Hunt, el excorresponsal de la BBC para asuntos de la realeza.
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