Jose Mourinho apareció a las 9.30 de la mañana en la sala de prensa de Valdebebas. Bueno, en realidad eran las 9.29. Un minuto de adelanto para la primera rueda de prensa del técnico portugués como entrenador del Real Madrid. A falta de una presentación al uso, el estreno del luso ante los medios fue en la previa del debut liguero de los blancos ante el Espanyol. Tranquilo y muy reflexivo, ofreció una comparecencia larga, de 42 minutos, en la que contestó con pausa a 20 preguntas sobre el proyecto, sus estrellas, los que no han llegado, como Rodri, y los que sí, como Diomande.
El técnico del Madrid se estrena en la sala de prensa de Valdebebas durante 42 minutos y contesta a 20 preguntas. «He llegado aquí con mucha información. Entre Tchouaméni y Valverde no hay problemas».
Jose Mourinho apareció a las 9.30 de la mañana en la sala de prensa de Valdebebas. Bueno, en realidad eran las 9.29. Un minuto de adelanto para la primera rueda de prensa del técnico portugués como entrenador del Real Madrid. A falta de una presentación al uso, el estreno del luso ante los medios fue en la previa del debut liguero de los blancos ante el Espanyol. Tranquilo y muy reflexivo, ofreció una comparecencia larga, de 42 minutos, en la que contestó con pausa a 20 preguntas sobre el proyecto, sus estrellas, los que no han llegado, como Rodri, y los que sí, como Diomande.
«No diría que tengo presión, diría adrenalina. Adrenalina positiva», explicó Mourinho, que aseguró tener «mucha confianza» en sus futbolistas y en la respuesta que van a dar tras las dos temporadas sin títulos. «Tengo mucha confianza en la ambición de los jugadores, en su mentalidad y en la pasión que demuestran cada día».
Mourinho ha vuelto al Madrid 13 años después de su salida y su discurso gira ahora alrededor de una idea que repitió de distintas formas: construir un equipo antes de que lleguen los problemas. «Porque llegarán». «No voy a pensar la tontería de que voy a estar aquí sin ningún problema. El problema va a llegar, pero el grupo está fuerte». Incluso respondió a unas palabras de Diomande sobre estar dispuesto a «morir por Mourinho». «Es una expresión, no vamos a seguirla palabra por palabra. Pero me gusta. Yo estoy disponible para morir por mi grupo, por el Madrid».
El portugués asegura haber encontrado esa implicación desde el primer día. También en situaciones que podían generar dudas dentro del vestuario, como la relación entre Tchouaméni y Valverde después de la pelea de la pasada temporada. Mourinho llegó «con mucha información». «Tengo mis contactos de base. He visto normalidad, amistad. Es como si no hubiera pasado nada», destacó. Y valoró la capitanía de Fede: «Los capitanes todavía no han tenido que ser capitanes en el momento difícil. Llegará. Cuando llegue, veremos».
El verdadero examen para el vestuario, según el técnico, comenzará con la competición. Con los primeros suplentes, los primeros cambios y los primeros enfados. «Mañana llegará el primer momento de frustración para muchos. La primera vez que tengo que elegir, primera vez que uno va al banquillo y está frustrado». Ahí quiere comprobar la mentalidad del grupo.
«No puedo empezar con 15, solo puedo con 11. Cada partido será un momento difícil, espero, para mí. El día que uno se deja comer por la frustración y baja el nivel será fácil para mí. Y no quiero que sea fácil, quiero que sea difícil», explicó. Para Mourinho existen cuestiones «innegociables»: «Necesitamos ser un equipo. El compromiso tiene que estar presente cada minuto. Hay que defender con once».
En ataque aparece uno de sus principales desafíos: hacer convivir a Vinícius, Mbappé y Bellingham. Mourinho admite que encontrar el equilibrio no será sencillo. Recordó que Ancelotti encontró «lo perfecto para Vini», Deschamps «lo perfecto para Kylian» y Tuchel «lo perfecto para Jude». «Es más difícil para mí encontrar lo perfecto para los tres. Pero quiero que los tres se sientan cómodos, pedirles cosas que sé que hacen bien y que no lo hagan obligados, sino porque piensan que lo pueden hacer. No pienso que sean posiciones incompatibles. Tengo mucha confianza».
De Vinícius, además, celebró la resolución de su futuro. «La noticia de Vini no ha sido sorpresa. Cuando llegué mi primera pregunta fue: «¿Se quiere quedar?». Y se quería quedar. Era una cuestión de números».
Tampoco considera imprescindible la llegada de un centrocampista, aunque reconoció abiertamente que Rodri «hubiera sido la guinda». «No creo que tengamos un déficit, pero Rodri hubiera sido la guinda, es un gran jugador, con gran experiencia. Si lo podíamos tener, genial». Pero inmediatamente enumeró sus alternativas: «Tchouameni, Camavinga, Bernardo, Fede, Arda…». Incluso proyectó a Güler hacia una posición más retrasada: «Arda dentro de algún tiempo podrá jugar ahí. No tenemos un problema».
El primer once, eso sí, se lo guardó. Los futbolistas ya lo conocen y Mourinho bromeó ante la posibilidad de que terminara filtrándose. «Vamos a ver quién de vosotros tiene mejores contactos. A lo mejor dentro de un par de horas vuestra información llegará», deslizó.
Trece años después, Mourinho vuelve a empezar de nuevo en Valdebebas. Con menos ruido en su discurso, la misma exigencia con los resultados y una definición bastante sencilla de lo que considera una temporada «exitosa». «El Madrid disputará cuatro competiciones y el único modo de ser pragmático son los resultados. Es lo que cuenta. Terminar una temporada sin trofeos no es exitosa».
Noticias de Deportes
