El ‘plan Vinicius’ de Mourinho, conversaciones y consejos en privado y un escudo en público: «Necesita sentirse querido»

Jose Mourinho tiene una misión. Bueno, dos. La primera, la principal, es que el Real Madrid vuelva a ganar títulos. La segunda, secundaria pero transversal a todo, es recuperar el mejor nivel de Vinicius Júnior, capital para volver a aspirar a levantar algún trofeo. Y en esas está el portugués, cuya decisión inicial ha sido hacer de escudo para el brasileño en público y tratar de actuar como consejero en privado. Un doble papel que Mourinho planea copiar de Carlo Ancelotti, con el que el delantero dio un impulso a su carrera. Lo necesitá él y el Madrid, que le acaba de renovar por más de 20 millones de euros anuales.

 El portugués se ha mostrado muy cercano al brasileño durante toda la pretemporada en Valdebebas. Ha pedido protección para él, pero también trabaja con el delantero en su relación con la grada rival.  

Jose Mourinho tiene una misión. Bueno, dos. La primera, la principal, es que el Real Madrid vuelva a ganar títulos. La segunda, secundaria pero transversal a todo, es recuperar el mejor nivel de Vinicius Júnior, capital para volver a aspirar a levantar algún trofeo. Y en esas está el portugués, cuya decisión inicial ha sido hacer de escudo para el brasileño en público y tratar de actuar como consejero en privado. Un doble papel que Mourinho planea copiar de Carlo Ancelotti, con el que el delantero dio un impulso a su carrera. Lo necesitá él y el Madrid, que le acaba de renovar por más de 20 millones de euros anuales.

En estas primeras semanas de curso, Mourinho ha estado muy cerca de Vinicius. Primero por su renovación y después por el simple día a día del futbolista. Ha hablado con él de forma privada en varias ocasiones y ha estado pendiente de él en los entrenamientos haciéndole comentarios positivos y bromas. Mucho más, por ejemplo, que con Mbappé o Bellingham, pero porque el brasileño demanda mucho más cariño. «Necesita sentirse querido», explican los que mejor conocen a Vini.

El delantero no sintió ese acercamiento con Xabi Alonso, ni en el plano personal ni en el futbolístico, y todo terminó explotando tras su sustitución en el clásico de octubre de 2025. Luego llegó Arbeloa, al que aquellos que ya conocían Valdebebas le recomendaron estar cerca de Vini desde el principio. Así lo intentó, aunque la temporada terminó saltando por los aires tras la eliminación en Champions, la derrota en la Liga y la pelea entre Tchouaméni y Valverde.

Por eso cuando comenzó esta segunda etapa en la ciudad deportiva, Mourinho, que en su primera rueda de prensa admitió tener «mucha información» sobre lo que había sucedido el curso pasado, tomó la decisión que pegarse mucho al brasileño. Sabía también que a Vinicius no le había gustado demasiado lo que había dicho sobre él en la eliminatoria entre el Benfica y el Madrid, donde el portugués había criticado su forma de celebrar el gol antes del insulto racista de Prestianni, y quiso tener un trato directo y cercano desde el principio. «Me ha dicho que quiere que sea como siempre he sido: feliz y alegre», dijo Vini en su primer día de pretemporada.

Por eso, después del partido contra el Espanyol, Mourinho habló con Vinicius en el vestuario y le defendió en rueda de prensa. En privado, le reconoció que el árbitro debía haber sancionado la patada que le dieron en la espalda, pero también le pidió estar más concentrado.

Ese está siendo el gran objetivo del portugués estas semanas, tratar de que el brasileño no desconecte tan rápido a pesar del ruido ambiental. Y eso sí lo ha hecho público: «Vini no es un santo, pero lo que le hacen es demasiado. Hay bullying», declaró el sábado. Y ayer, en la previa del duelo contra la Real, insistió en ambas cosas: en la mejoría del brasileño y en la poca protección que recibe de los árbitros.

«Los rivales van hasta donde permite el árbitro. Si pueden llegar casi a la agresión, llegan. No me gusta. Estoy intentando que tenga más control emocional, pero a los tres minutos le dan una patada que es agresión y expulsión», dijo. «Pienso que puede controlar su relación con la grada, pero las patadas y las faltas le generan frustración y eso es responsabilidad del árbitro. Si me lo hacen a mí, con mi personalidad… Puf. Pero esa relación con el estadio la podemos mejorar», insistió.

Renovado hasta 2032, el Bernabéu recibe hoy a Vinicius en este nuevo Madrid de Mourinho.

 Noticias de Deportes

Te puede interesar