El fútbol de agosto va lento, pero no perdona. Como las noches de verano, es húmedo y caluroso, aún recuerda a cuando eran días de pretemporada, con abanicos en las gradas y, en el campo, las piernas y cabeza sin despertar. Pero los puntos, cuentan. Valencia y Betis demostraron en Mestalla que les queda mucho trabajo por hacer y que la tarea es más dura para unos que para otros. Mientras el valencianismo reclama fichajes, a los sevillanos les dio los tres puntos un canterano, Pablo García, que salió 15 minutos, hizo el gol y puede que acabe el 1 de septiembre en el Hull City. [Narración y estadísticas: 0-1]
El gol del canterano en el minuto 83 le da los tres puntos en un partido igualado que decidió la mayor calidad de la plantilla bética. Mestalla se desgañitó pidiendo fichajes. El club incorporará hoy al lateral del Girona Arnau Martínez
El fútbol de agosto va lento, pero no perdona. Como las noches de verano, es húmedo y caluroso, aún recuerda a cuando eran días de pretemporada, con abanicos en las gradas y, en el campo, las piernas y cabeza sin despertar. Pero los puntos, cuentan. Valencia y Betis demostraron en Mestalla que les queda mucho trabajo por hacer y que la tarea es más dura para unos que para otros. Mientras el valencianismo reclama fichajes, a los sevillanos les dio los tres puntos un canterano, Pablo García, que salió 15 minutos, hizo el gol y puede que acabe el 1 de septiembre en el Hull City. [Narración y estadísticas: 0-1]
El equipo de Corberán, después de que su afición le rogara con cánticos ver «un tiro a puerta», se plantó en el césped con brío, mordiendo los tobillos de los béticos, con menos intención de perder el aire en los primeros minutos. Corberán, arropado en su defensa de cinco de la que sacrificó al capitán Gayà, le dio los galones de organizador a Javi Guerra, auxiliado por el omnipresente Guido Rodríguez, con el brazalete ante su ex equipo. Era cuestión de que ambos encontraran la manera de asociarse con Sato y Hugo Duro, o encontraran a Danjuma acostado en la izquierda.
El Betis apostó por ir amasando el juego hasta que Fornals o Deossa alimentaran a Anthony y Riquelme en las bandas. Pero eso no ocurrió. A los verdiblancos les costó casi media hora pisar el área de Dimitrievski. Antes, el Valencia había obligado a Álvaro Vallés a repeler, en una misma jugada, un tiro escorado que armó Danjuma y a atajar el rechazo que cazó Sato. Hasta Maffeo, que debutaba en el lateral de Mestalla, se atrevió con un centro que esperaba Hugo Duro al segundo palo. Tenían mucha presencia los valencianistas en ataque, aunque fuera a un precio alto.
El equipo dejó de acercarse en cuanto a Guido, la pieza que lo equilibra casi todo, empezó a necesitar oxígeno tanto como Guerra. El desgaste hizo que Corberán ordenara protegerse y ser menos agresivos en la presión. Ni la pausa de hidratación fue suficiente para recuperar las alas. El Betis empezó a mandar y, aunque sin crear peligro ni ajustar un disparo entre los tres palos, incomodó lo suficiente para que el partido llegara al descanso equilibrado.
El regreso anunció un cambio, una aceleración. Se desencadenaron escaramuzas continuas, con robos y contras, y los dos entrenadores movieron ficha en su particular partida de ajedrez. Corberán inyectó músculo y energía con Ugrinic y Rioja, además del impredecible Sadiq, demasiado fallón. Pellegrini leyó que el problema podía llegar por la banda izquierda y mandó a Fran García a pelear y a Isco a crear. La clase del malagueño le hizo buscar una vaselina de 20 metros para tratar de sorprender a Dimitrievski en su primer balón.
Con la cadena suelta, en la última media hora se evidenció la diferencia entre una plantilla de equipo Champions y la un club que vive empequeñecido. Bellerín y el irlandés Parrot fueron demonios contra una defensa lenta y agotada que, además, veía despertar a Antony. Y aún quedaba la bala del veloz Pablo García. El equipo de Corberán sólo podía sufrir, apretar los dientes y buscar las piernas más frescas de Rioja y Ugrinic, que fue capaz de poner un centro raso que se paseó por el área sin que Sadiq mostrara intención siquiera de empujarla.
El plan no salió porque, una vez más, se impuso la calidad. Jugadores decisivos, justo lo que el Valencia no tiene porque Peter Lim sigue sin incrementar la inversión. El primer balón de Pablo García le puso a los béticos los tres puntos en el bolsillo. Sólo en el área, recibió de Fran García y fusiló a Dimitrievski. Justo lo que no hizo Sadiq en un mano a mano con Vallés. Y Mestalla se desgañita pidiendo fichajes.
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