El Madrid de Mourinho muestra su pólvora y golea a la Real Sociedad con hattrick de Mbappé

Jose Mourinho volvió al Santiago Bernabéu 13 años después y lo hizo fabricando la pólvora de su nuevo Real Madrid. Mezclaron Mbappé, con tres goles, Bellingham, con dos asistencias, y Vinicius, con un tanto y un pase de gol, para golear a la Real Sociedad en el estreno liguero de Chamartín.

 El galo marca tres, Bellingham da dos asistencias y Vinicius anota y da un pase de gol para montar la fiesta en el estreno liguero en Chamartín.  

Jose Mourinho volvió al Santiago Bernabéu 13 años después y lo hizo fabricando la pólvora de su nuevo Real Madrid. Mezclaron Mbappé, con tres goles, Bellingham, con dos asistencias, y Vinicius, con un tanto y un pase de gol, para golear a la Real Sociedad en el estreno liguero de Chamartín.

Le debió de gustar la alineación inicial de Cornellá, porque Mourinho repitió jugadores en su regreso a la casa blanca. Sorprendió, siendo la segunda jornada apenas cuatro días después de la primera, pero el luso quiso reconfirmar sensaciones y mantuvo en el banquillo a Cucurella, Trent y Diomande, que apuntaban al once, y sostuvo de inicio a Dumfries, Carreras y Bernardo.

Fue una primera parte de momentos. Tuvo el suyo la Real creciendo con balón. Y lo intentaron los blancos cuando pudieron correr. Mbappé, en el 6, ya había probado a Remiro.

El público y el cuerpo técnico local se impacientó con Mateo Busquets por un par de decisiones, como la amarilla inicial a Carreras, y Courtois apareció en el 10 para desviar con el pie un buen remate de Oyarzabal. Los silbidos, tímidos, llegaron antes de los 20 minutos y dejaron la sensación de que la grada no se termina de fiar de su equipo.

A través de los pies de Bernardo y Arda el Madrid enlazó varias buenas posesiones que animaron a la grada y en el 20 Vinicius, definiendo abajo, perdonó ante Remiro tras una buena dejada de Mbappé.

La noche se apagó con el paso de los minutos hasta que nos acercamos al descanso, con la Real dominando y el Bernabéu perdiendo la tranquilidad. Sigue sin entender el público la poca capacidad de los suyos para dominar con balón.

Una volea de Sergio Gómez que se fue rozando el palo aumentó el volumen del estadio, pero el gol de Mbappé cinco minutos después cambió el ánimo. Valverde hizo caso a su naturaleza y rompió líneas con balón para asistir al francés, que con un buen control se orientó para definir de zurda ante Remiro. Gol y suspiro.

No sirvió de mucho, porque a los cuatro minutos Sucic aprovechó la pasividad de Carreras en un balón suelto dentro del área tras una contra y batió a Courtois.

El tanto y la amarilla recibida le costaron el sitio en el equipo al gallego, que se quedó en el vestuario en el descanso para que saliera Cucurella.

Justo al saltar al campo, Güler le metió un buen balón al hueco a Mbappé que este volvió a definir abajo, apareciendo de nuevo Remiro para salvar a su equipo. El galo estaba eléctrico y fino físicamente, pero demasiado errático ante la portería rival a pesar del gol.

El duelo entró en pausa durante diez minutos hasta que una falta a Bellingham provocó que Mourinho saltara del banquillo. Algo hizo clic ahí, porque los blancos sentenciaron la noche en los siguientes diez minutos. Primero con un golazo de Mbappé tras una pared con Bellingham en el pico izquierdo del área de la Real. Valverde encontró al galo, éste combinó con el inglés y batió a Remiro con comodidad.

Bellingham volvería a fabricar un tanto unos minutos más tarde. Incansable en sus intentos, recogió un balón suelto tras una buena presión de Konaté, buscó su disparo, peleó el rechace, lo ganó y asistió a Vinicius para que el brasileño celebrara su renovación con un gol después de un partido irregular.

La ventaja en el marcador calmó la ansiedad madridista y sentenció a la Real, que recibió el cuarto en el 80. Los vascos dieron varios pasos atrás y el Madrid lo aprovechó. Vinicius vio un desmarque de Mbappé y el galo, fino, muy fino, picó la pelota con la zurda ante la salida de Remiro. Seis puntos en dos partidos, seis goles para los blancos y sonrisas en el regreso de Mourinho a Chamartín.

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