Enrique de Inglaterra y Megan Markle han logrado conquistar de nuevo las principales portadas de los medios británicos con un golpe de efecto que ha agitado un agosto de sequía e informaciones lentas. Seis años después de su decisión de abandonar su papel como miembros activos de la familia real británica y de marcharse a vivir a California (Estados Unidos), los duques de Sussex y sus dos hijos, los pequeños Archie y Lilibet, han decidido que regresan a vivir al Reino Unido, “por un periodo extendido de tiempo”, según fuentes de su entorno.
Los duques de Sussex se trasladarán a una residencia privada ubicada a las afueras de Londres, y sus dos hijos serán matriculados en una escuela de la capital británica
Giro inesperado en la siempre mediática vida de Enrique de Inglaterra y Megan Markle. Seis años después de su decisión de abandonar su papel como miembros activos de la familia real británica y de marcharse a vivir a California (Estados Unidos), los duques de Sussex y sus dos hijos, los pequeños Archie y Lilibeth, regresan a vivir al Reino Unido. Una mudanza que tendrá lugar próximamente, según informaron ayer por la noche en exclusiva la revista People y el medio británico The Telegraph. Según sus fuentes, el rey Carlos III fue informado el pasado domingo de la decisión del matrimonio de volver a territorio británico. La mudanza no implica, al menos por el momento, que la pareja retome sus compromisos reales. Así, seguirán siendo miembros de la realeza sin funciones oficiales, tal como se acordó con la difunta reina Isabel cuando se marcharon en marzo de 2020.
Tras más de seis años viviendo en la californiana Montecito, la familia no se trasladará a una residencia real, sino que se mudaría a una residencia privada ubicada a las afueras de Londres. Los duques de Sussex regresarán por un periodo prolongado y matricularán a sus hijos Archie, de 7 años y Lilibet, de 5 años, en una escuela londinense. Desde que saltara la noticia de su regreso este miércoles por la noche, no ha habido comentarios por parte del portavoz del príncipe ni del Palacio de Buckingham. Sin embargo, una fuente cercana a los Sussex confirmó la veracidad de las informaciones.
La pareja conservará aun así su mansión en Montecito, cerca de Santa Bárbara —según contó la prensa entonces, el precio de su residencia de 16 habitaciones fue de 14,7 millones de dólares—, en la que han residido tras abandonar Inglaterra en medio de especulaciones del distanciamiento de Enrique de Inglaterra con su hermano, el príncipe Guillermo de Gales. Una relación que todavía sigue en punto muerto.
La noticia de su mudanza se produce un mes después de que el príncipe Enrique viajara a Londres con su familia y todos se reencontraran con su padre, Carlos III de Inglaterra. Entonces, el rey volvió a ver a sus nietos y a Meghan Markle por primera vez en cuatro años durante una reunión privada.
Está por ver cómo se resolverá la cuestión sobre la seguridad de la familia en el Reino Unido, uno de los motivos por los que Enrique de Inglaterra no viajaba a suelo británico con su mujer y sus hijos, y que incluso le motivó a llevar al Gobierno británico ante la justicia después de que se modificaran sus medidas de seguridad y no tuviera protección policial automática cuando visitaba su país.
Tras su boda celebrada en el castillo de Windsor en mayo de 2018, no pasó mucho tiempo antes de que comenzaran a surgir fisuras en su relación con el resto de los Windsor. Dos años después anunciaban que abandonarían sus funciones oficiales y se mudarían a Estados Unidos, donde nació Meghan Markle. Ya alejados de los Windsor, criticaron reiteradamente a la familia real y a la monarquía en una sonada entrevista con Oprah Winfrey en marzo de 2021, en la que la esposa de Enrique de Inglaterra reveló que un miembro de la familia, al que no identificó, había preguntado cuán oscura podría ser la piel de su primer hijo Archie. El príncipe Guillermo, heredero al trono, respondió negando que la familia real británica fuera racista. En enero de 2023 llegaría la publicación del libro de memorias del príncipe, Spare (En la sombra, en español), en el que hablaba de las peleas con su hermano, el consumo de sustancias o sus etapas en Afganistán.
En los años en los que la pareja ha residido en el Estado dorado, firmaron un contrato de 100 millones de dólares con Netflix para la producción de contenido en la plataforma a través de su productora, Archewell Productions. Desde que el matrimonio rompiera formalmente con la monarquía británica a principios de 2020 para ser “económicamente independientes”, ambos han tratado de centrar su negocio en EE UU, donde Markle ya trabajó en la industria audiovisual y destacó principalmente por su papel en la serie de abogados Suits. Pero aunque su primer proyecto con la plataforma, un documental de seis capítulos sobre su historia de amor, fue todo un éxito, los siguientes no tuvieron el mismo resultado. A finales de julio de 2025, se puso fecha al final del contrato entre Enrique de Inglaterra y Meghan Markle con Netflix, una sustanciosa alianza que durante cinco años unió al matrimonio con la plataforma de contenidos de streaming, con el que lanzaron un total de cinco proyectos. Entonces se dijo que la puerta quedaba abierta, algo que se confirmaba apenas un mes después, cuando anunciaron que la colaboración continuaba, aunque con términos diferentes. Fue entonces cuando Markle lanzó As Ever, un programa de estilo de vida asociado a una marca, que aún mantiene.
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