El lago Titicaca no se visita, se vive. Es el alma de los Andes y toda una joya natural e histórica. A más de 3.800 metros de altitud, ofrece una de las grandes experiencias de viaje del altiplano. Sus aguas, las islas y los totorales componen un paisaje que se descubre navegando, recorriendo senderos y conversando con las comunidades que viven junto al lago. Esta es, sin duda, una de las partes más interesantes de la experiencia.
Conocemos el legendario lago Titicaca, una joya natural que nos lleva de viaje a Perú y Bolivia
El lago Titicaca no se visita, se vive. Es el alma de los Andes y toda una joya natural e histórica. A más de 3.800 metros de altitud, ofrece una de las grandes experiencias de viaje del altiplano. Sus aguas, las islas y los totorales componen un paisaje que se descubre navegando, recorriendo senderos y conversando con las comunidades que viven junto al lago. Esta es, sin duda, una de las partes más interesantes de la experiencia.
El lago se extiende en la frontera entre Perú y Bolivia, en la cordillera de los Andes, siendo uno de los lagos más grandes de Sudamérica y uno de los cuerpos de agua navegables a más altitud. Además, se ubica dentro de la Reserva Nacional del Titicaca, que protege más de 36.000 hectáreas de este entorno vivo y apasionante.
La vertiente peruana suele ser la más conocida y visitada. Tal y como explican desde la Oficina de Turismo de Perú a EL PAÍS Viajes, esta permite conocer distintas formas de relación con el agua y la tierra: las islas flotantes de los Uros, construidas con totora; los campos y caminos de Amantaní; la tradición textil de Taquile, reconocida como patrimonio por la Unesco o la vida a orillas del lago en Ticonata.
Con EL PAÍS Viajes, sin embargo, se conocerán ambas, una experiencia que permite descubrir el lago en su totalidad y con todos sus matices. El viaje América Transandina Explorando Bolivia y Perú, que saldrá de España el próximo 12 de marzo de 2027 —y cuya duración será de 18 días— tiene como objetivo descubrir este bello paisaje y profundizar en sus raíces. Así lo explica la periodista Elena del Amo, experta que acompañará a los viajeros en esta aventura andina: “Lo que más destacaría del lago Titicaca es su carga simbólica. No es solo un paisaje, sino un lugar de origen, de mitos y de tránsito entre culturas. Para el mundo andino, fue, y en gran medida sigue siendo, un espacio sagrado ligado al nacimiento mítico de los incas, a la memoria aymara, a la relación entre agua, sol, montaña y fertilidad. En este viaje alcanzamos el Titicaca desde Bolivia tras haber pasado por Sucre, Potosí, el salar de Uyuni, La Paz y el yacimiento clave de Tiwanaku. Es decir, cuando llegamos al lago no aparece como un mero escenario bonito, sino como una pieza que encaja de forma natural en el universo del altiplano, que luego continuamos, ya en Perú, por Cusco, el Valle Sagrado y Machu Picchu”.
Elena conoce este destino como la palma de su mano, ya que lleva años visitándolo para elaborar reportajes de viajes. Como señala, Perú es uno de los destinos más completos de Sudamérica, aunque su debilidad es Bolivia por ser más desconocida y una grata sorpresa para la mayoría de los viajeros. “En este cariño también influye que mi hermana y mi cuñado, ambos epidemiólogos, colaboran con la Universidad Andina Simón Bolívar y, gracias a ellos, he conocido a gente excepcional a la que siempre es un placer volver a ver cuando regreso a Sucre”, añade.

Naturaleza y comunidades locales en la Reserva Nacional del Titicaca
Los totorales son esenciales para comprender el ecosistema del lago. Estas plantas acuáticas sirven de refugio, alimento y espacio de reproducción para distintas especies y, a la vez, proporcionan una materia prima utilizada por las poblaciones locales. En las islas flotantes de los Uros, en la bahía de Puno, se puede ver el trabajo que hay en torno a la totora que se utiliza para construir las plataformas, las viviendas y las embarcaciones tradicionales. Su mantenimiento requiere un trabajo continuado y conocimientos transmitidos entre generaciones. Visitar este lugar es una oportunidad para comprender la técnica y el trabajo colectivo que hay detrás de una de las imágenes más reconocibles del Titicaca.
Sin duda, otro de los lugares icónicos del lago es Taquile que ofrece una aproximación al Titicaca a través del tejido. Su arte textil forma parte de la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco desde 2008. La elaboración de tejidos es una práctica cotidiana en la que participan hombres y mujeres y que mantiene una estrecha relación con la identidad de la comunidad. De hecho, los hombres también aprenden a tejer desde temprana edad. Observar las demostraciones artesanales, conocer las técnicas y adquirir piezas directamente a través de sus creadores permite valorar este patrimonio. La visita puede completarse con caminatas por los senderos de la isla y estancias en casas familiares.
También merece una visita la isla de Ticonata, o Tikonata, situada frente a la comunidad de Ccotos, que se caracteriza por sus casas de forma circular, semejantes a los putucos preincas. La arquitectura es uno de los rasgos que dan personalidad a esta isla y constituye un punto de partida para conocer su relación con el entorno del Titicaca. La actividad agrícola también forma parte de la vida de la isla, con cultivos como papa, oca, habas, cebada y quinua.

Visitar el Titicaca con EL PAÍS Viajes
El lago Titicaca es una de las paradas del próximo viaje por tierras andinas que realizará EL PAÍS Viajes en 2027. Su objetivo es conocer Bolivia y Perú a través de ciudades históricas, maravillas naturales y antiguas civilizaciones. El salar de Uyuni, el desierto de sal más grande del mundo; el antiguo centro ceremonial de Tiwanako, la joya arqueológica boliviana; el majestuoso Valle Sagrado de los Incas, antesala de la mítica Machu Picchu; la antigua capital del Imperio Inca, Cusco; y, por supuesto, el lago Titicaca, serán los destinos principales de la aventura. Una oportunidad para conectar con culturas milenarias y maravillas naturales.
No es la primera vez que se realiza un viaje de esta envergadura a ambos países, por eso, visitarlo con este itinerario es una opción muy recomendable. “Tras el viaje de la primavera pasada, que salió fenomenal, mantendremos tal cual los días en la parte boliviana, con un alto para conocer cómo se fabrican las balsas de totora y el santuario de Copacabana, tan venerado que hasta acuden familias de medio país para que les bendigan el coche. También navegaremos hacia los recintos ceremoniales de las islas del Sol y de la Luna, donde disfrutaremos de un apthapi, una comida comunitaria andina en la que se comparten los productos tradicionales de la zona, ¡y con vistas emocionantes al lago!”, explica Elena del Amo.

Concretamente, será en el séptimo día de aventura por el altiplano cuando se llegará al lago siguiendo una hermosa ruta panorámica junto a la Cordillera Real de los Andes, con parada en el Museo de las Balsas de Totora, para conocer la importancia de este junco tradicional utilizado por las culturas lacustres. Más adelante, se cruzará el estrecho de Tiquina, mientras el vehículo de los viajeros será transportado en una embarcación local, antes de continuar hacia la península de Copacabana.
Los uros serán los encargados de guiar esta parte del recorrido por el lago. “Como parte de esta experiencia conoceremos las costumbres ancestrales de un pueblo que data de los años 3.000 y 2.000 antes de Cristo. Además, navegaremos en balsas hasta una segunda isla para entender aún más sus costumbres y forma de vida. Finalmente, retornaremos a Puno en medio del paisaje que ofrece la Reserva Nacional del Titicaca”. El lago servirá de puerta de entrada para la siguiente parte de la ruta, la ciudad de Puno.
¿Por qué deberías escoger este y no otro itinerario? He aquí la respuesta:“Hay muchos viajes posibles por Bolivia y Perú, pero la esencia de este es entender el mundo andino como un todo, no como una sucesión de postales. Comprender cómo la geografía tan dura del altiplano y su sucesión de culturas, incluida la colonización, han moldeado una forma de vivir, de creer, de construir, de resignarse o resistir”, subraya Elena.
*Si quieres más información sobre este y otros viajes similares, consulta nuestra web de EL PAÍS VIAJES.
Puedes seguir a EL PAÍS VIAJES en Facebook e Instagram, o suscribirte aquí a la newsletter de EL PAÍS Viajes.
Feed MRSS-S Noticias
