Un Leiva gigante cierra en Madrid la gran gira de su vida: «Mañana haré todo lo que no he podido hacer en todo el puto año»

«Estás en tu mejor momento / de largo / Puedes decirlo bien alto». De impoluto blanco, con una camisa negra moteada como contraste, envuelto en el rojo intenso de las luces, volvió a aparecer Leiva en Madrid para su última noche. Por ahora. Y sería fácil hacer la analogía con la última cena de Jesucristo y su finísima figura, pero no. Porque, lejos de acercarse a la muerte, el madrileño, como bien recordó ya desde el inicio, está en su mejor momento y de alto que lo dijo se hizo realidad.

 El madrileño pone fin a un tour de 42 conciertos en el que ha vendido más de 400.000 entradas con su cuarta noche en el Movistar Arena  

«Estás en tu mejor momento / de largo / Puedes decirlo bien alto». De impoluto blanco, con una camisa negra moteada como contraste, envuelto en el rojo intenso de las luces, volvió a aparecer Leiva en Madrid para su última noche. Por ahora. Y sería fácil hacer la analogía con la última cena de Jesucristo y su finísima figura, pero no. Porque, lejos de acercarse a la muerte, el madrileño, como bien recordó ya desde el inicio, está en su mejor momento y de alto que lo dijo se hizo realidad.

Son más de 400.000 entradas las que el ex integrante de Pereza ha vendido en los 42 conciertos que han compuesto esta gira por España de Gigante, dividida en dos tramos entre 2025 y 2026 y cerrada anoche. Solo en sus últimos cuatro conciertos de Madrid, Leiva ha congregado a 60.000 seguidores en un Movistar Arena lleno y bien caldeado. Por ponerlo en el actual contexto de la música de nuestro país, los 41 conciertos de despedida de Joaquín Sabina, la gira más multitudinaria de 2025, no llegaron a esa cifra de 400.000.

Cada uno de los que habían pagado su entrada para ver a Leiva sabían exactamente lo que se iban a encontrar: el pop-rock que el madrileño lleva casi tres décadas despachando. Más desvergonzado en sus inicios en Pereza, aún presente en el tramo final del repertorio. Más íntimo en esta etapa en solitario, donde comparece acompañado por una banda de guitarras, bajo, saxofón, teclado, batería, trompeta y percusión. Sin necesidad de grandes cambios, esa música no solo sigue llegando a sus fans, sino que estos van creciendo.

Junto a su banda, el madrileño va saltando mayormente por los temas que conforman su último disco, Gigante, el que da nombre a la gira. En una primera parte más enérgica suenan ‘Bajo presión’ y precisamente ‘Gigante’; en la parte central, más sentimental, ‘Ángulo muerto’, ‘Shock’ y adrenalina y ‘El polvo de los días muertos’, que se cantó a pleno pulmón en el centro de Madrid pese a ese rotundo «odio la ciudad» con el que arranca. Y, entre medias, Leiva fue salpicando algunos de los temas que aún siguen resonando de sus discos anteriores, Terriblemente cruel -en una versión menos enérgica-, Superpoderes, Breaking Bad o Sincericidio.

«Encaramos el último concierto de la gira [con abucheo de decepción del público] y ha sido un episodio súper inesperado. Espero que esa sensación de nostalgia no lo gobierne todo y me gustaría que prestáramos atención en que estamos un miércoles 16.000 personas cantando aquí juntos», dijo el cantante, ya bien avanzado el show, en la primera interacción con su público. «La gente pensará que a partir de mañana yo me voy a una isla de vacaciones, pero mis vacaciones reales consisten en poder ponerme malo de la garganta sin sufrimiento. […] Hoy después de la celebración, llegaré a casa, me desnudaré, beberé una jarra de agua helada, pondré el aire acondicionado al siete y me pondré una bolsa de hielo en el cuello para coger una faringitis sin perjudicar a miles de personas. Mañana haré todo lo que no he podido hacer en todo el puto año» . Queda claro.

Para la última noche de esta gira también tenía alguna sorpresa preparada el artista. «Bailar ahora mismo rock and roll es vanguardia», marcó Leiva y su banda se lanzó a tocar el Quién lo iba a suponer con el que Santiago Auserón versionó el ‘You Never Can Tell de Chuck Berry’ -sí, aquella que Uma Thurman y John Travolta bailaban en Pulp Fiction-. Y, tras pedirlo Leiva, llegó el silencio. Primero, para su reto de grabar en directo con la voz del público el estribillo de su futuro Palomas de Amazon. Y, después, para su versión de El hombre pájaro, de Robe Iniesta.

Hace solo unos meses que el líder de Extremoduro se fue y la última grabación que queda suya es precisamente la canción que grabó para el último disco de Leiva, Caída libre. Alguien poco dado a las colaboraciones que dejó como final justamente una. Aunque solo fuera por eso, el madrileño parecía deberle un nuevo homenaje. Y se lo dio como viene haciendo en cada concierto de este final de gira. «Fue la voz de mi barrio y de mis amigos. Los chavales nos sentábamos en la vías del tren desde las dos de la tarde hasta las 12 de la noche para tocar sus canciones con la guitarra. Le doy las gracias por lo que nos ha dejado sin saberlo y por su amistad», remarcó el madrileño con una guitarra marcada con el nombre del extremeño.

Para el cierre se guardaba Leiva un viaje por los que fueron sus inicios con una batería de temas de Pereza que el público, ya de por sí entregado, coreó como se puede corear lo que se aprende en la adolescencia. Fueron apareciendo ‘Yo pienso en aquella tarde’, ‘Como lo tienes tú’, ‘Estrella polar’, ‘Lady Madrid’ intercalados con algunos de sus éxitos en solitario: ‘No te preocupes por mí’, ‘Caída libre’ y ‘Como si fueras a morir mañana’ -no como él-.

¿Y para irse? Pues ‘Princesas’, claro. Porque la gran gira de su vida solo la podía cerrar Leiva con lo que empezó a hacerle grande.

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