Sebastian Hoeness, el último Hoeness del fútbol alemán que amenaza al Atlético con un estilo entre Guardiola y Ragni

Era la 1.30 de la madrugada de un 28 de septiembre de 2025 cuando Sebastian Hoeness (Múnich, 1982), técnico del Stuttgart, volvía a casa conduciendo tras derrotar al Colonia a domicilio por 1-2. A más de 6.000 kilómetros, en Bethpage State Park en New York, Shane Lowry encaraba un putt de dos metros en el hoyo 18 para dar la Ryder a Europa. El irlandés se encaró con la bola y Hoeneß detuvo su coche en plena autopista para no perderse la imagen del momento. «Fue crucial», confesó el alemán y añadió: «Además del fútbol, fue mi momento deportivo de 2025».

 Sobrino de Uli e hijo de Dieter, el técnico del Stuttgart es una de las relevaciones jóvenes en los banquillos alemanes  

Era la 1.30 de la madrugada de un 28 de septiembre de 2025 cuando Sebastian Hoeness (Múnich, 1982), técnico del Stuttgart, volvía a casa conduciendo tras derrotar al Colonia a domicilio por 1-2. A más de 6.000 kilómetros, en Bethpage State Park en New York, Shane Lowry encaraba un putt de dos metros en el hoyo 18 para dar la Ryder a Europa. El irlandés se encaró con la bola y Hoeneß detuvo su coche en plena autopista para no perderse la imagen del momento. «Fue crucial», confesó el alemán y añadió: «Además del fútbol, fue mi momento deportivo de 2025».

Ese pequeño instante define muy bien la personalidad del último gran nombre de la saga Hoeness. Un técnico que trasladó su pasión por el fútbol desde el césped a los banquillos muy joven tras sufrir una grave lesión de la que nunca llegó a volver del todo. «Después de que las cosas no funcionaran en Hoffenheim, regresé a Berlín y decidí que, a los 25 años, no tenía porqué seguir una carrera como jugador de segunda división. Empecé a pensar en lo que me deparaba el futuro», confesó.

El futuro venía un poco marcado por su pasado. Sebastian es el último de la saga Hoeness, una de las estirpes más conocidas en el fútbol alemán. Su padre, Dieter, la Flecha Suava, fue un mito como delantero del club que ahora entrena su hijo y también una estrella en el Bayern de Múnich. En esa entidad también triunfó su hermano Uli, delantero y uno de los mejores futbolistas de la historia de Alemania. Llegó a ser presidente del gigante germano en dos ocasiones. En una de ellas, en 2014, tuvo que renunciar tras ser condenado por evasión de impuestos.

El pasado de Uli con el Atlético es de los más crueles de los 123 años de historia de la entidad. Un doblete suyo fue el que condenó a los rojiblancos en 1974 en el partido de desempate de la primera de las tres finales de Champions que perdieron los colchoneros. Sin embargo, en otro desempate, los rojiblancos lograron la Recopa en Stuttgart en 1962.

Esta noche en el MHP Arena, será la primera vez que un Hoeness se enfrente al Atlético desde un banquillo en lo que será un duelo de estirpes. Los Simeone afrontarán desde el césped y desde el banco el primer duelo europeo entre colchoneros y el club alemán. No es una final, apenas el tercer duelo de la fase de grupos en la que los españoles llegan con una derrota y una victoria mientras que los germanos lo hacen con dos duelos ganados y situados como cuartos dentro del top-8.

La situación en la Bundesliga para el Stuttgart no es tan positiva. Está en mitad de tabla, no obstante, sigue mejor de lo que lo recogió Sebastian. En marzo de 2023, fue su padre el que le llamó para recomendarle aceptar un reto que parecía imposible: evitar el descenso del club en el que él se había convertido en leyenda. Sebastian fichó con los alemanes en el último puesto de la Bundesliga y consiguió salvarles en la promoción. En las temporadas posteriores no lo ha bajado del top-10 siendo segundo el año siguiente de salvar la categoría. Con apenas 44 años, Sebastian se ha ganado un hueco entre los mejores entrenadores alemanes.

Inspirado por Ralf Ragnick y Pep Guardiola, su estilo combina la presión e intensidad alemanas con el gusto por la salida limpia de balón. En el manejo del banquillo, su personalidad es más parecida a Carlo Ancelotti, con el que coincidió en el Bayern cuando él fue técnico del filial y el italiano del primer equipo. Insiste mucho en tener conectados a todos sus futbolistas, desde los más habituales hasta los jugadores de banquillo, con los que se le suele ver departiendo en muchos entrenamientos. Su extensión en el campo es Angelo Stiller un jugador sobre el que planeó el interés del Real Madrid y que sustenta el juego del conjunto alemán junto con el renacido Undav y el marroquí El Khannouss.

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