El pequeño Keyne se ha convertido en el gran motor emocional de la selección española en este Mundial. Ver a su hermano menor celebrar con euforia los goles de «La Roja» desde la grada fue lo único que logró transformar el gesto serio de Lamine Yamal en una sonrisa de felicidad absoluta tras la victoria por 3-0 ante Austria. «Es como mi hijo. Estoy enamorado de él«, confesó el joven extremo, quien también aprovechó para expresar su alegría por ver a su madre vivir la vida que siempre había querido.
El pequeño Keyne se ha convertido en el gran motor emocional de la selección española en este Mundial. Ver a su hermano menor celebrar con euforia los goles de
El pequeño Keyne se ha convertido en el gran motor emocional de la selección española en este Mundial. Ver a su hermano menor celebrar con euforia los goles de «La Roja» desde la grada fue lo único que logró transformar el gesto serio de Lamine Yamal en una sonrisa de felicidad absoluta tras la victoria por 3-0 ante Austria. «Es como mi hijo. Estoy enamorado de él«, confesó el joven extremo, quien también aprovechó para expresar su alegría por ver a su madre vivir la vida que siempre había querido.
A pesar de haber sido nombrado el mejor jugador del partido (MVP), Lamine no ocultó cierto enfado inicial por no haber conseguido marcar, reflejando una autoexigencia propia de las grandes estrellas que ya quieren estar a la altura de los mejores. Sin embargo, en sus declaraciones posteriores, mostró una confianza inquebrantable en el potencial de España: «No le tenemos miedo a ninguna selección«, afirmó tajante, subrayando que el vestuario es plenamente consciente de la calidad que posee. Para el atacante, el torneo entra ahora en su fase crítica: «El momento importante es ahora porque si pierdes te vas a casa«, advirtió.
De cara a los octavos de final que se disputarán el 6 de julio en Dallas, Yamal se mostró indiferente sobre si el rival definitivo será Croacia o Portugal, aunque admitió que sería «un honor jugar contra Cristiano Ronaldo«. Lo más importante para el joven talento es que ya se siente recuperado de la lesión con la que inició la concentración mundialista. «Ya estoy al 100 % y preparado para lo que el míster quiera. Poco a poco me voy sintiendo como soy yo, con las carreras y los regates que necesito», aseguró con optimismo. Con la mente puesta en cumplir su sueño de infancia de ganar un Mundial con España, Lamine Yamal encara la fase eliminatoria con la ilusión de quien disfruta de cada minuto, desde que sale del hotel hasta que termina el encuentro.
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