El pasado viernes, pocas horas antes del crucial partido ante Nueva Zelanda, el núcleo duro del vestuario de Bélgica se reunió de urgencia. A dicha cumbre, encabezada por el capitán Youri Tielemans y otros veteranos como Thibaut Courtois, Kevin de Bruyne, Romelu Lukaku y Thomas Meunier, no asistió Rudi Garcia, informado puntualmente, eso sí, por sus propios futbolistas. Al día siguiente, ya sobre el césped del BC Place de Vancouver, los 26 jugadores belgas formaron otro corrillo del que tampoco participó Garcia, empeñado en alejarse de los focos. La situación parecía desesperada, pero los Diablos Rojos la solventaron gracias a un 1-5 que les otorgaba el liderato y el billete para las eliminatorias. Fue la mayor goleada de Bélgica en una Copa del Mundo. Hoy, en dieciseisavos, aguarda Senegal.
El portero del Real Madrid, en compañía de Lukaku, De Bruyne y Meunier, lidera un vestuario que llegó a cuestionar los métodos de Rudi Garcia.
El pasado viernes, pocas horas antes del crucial partido ante Nueva Zelanda, el núcleo duro del vestuario de Bélgica se reunió de urgencia. A dicha cumbre, encabezada por el capitán Youri Tielemans y otros veteranos como Thibaut Courtois, Kevin de Bruyne, Romelu Lukaku y Thomas Meunier, no asistió Rudi Garcia, informado puntualmente, eso sí, por sus propios futbolistas. Al día siguiente, ya sobre el césped del BC Place de Vancouver, los 26 jugadores belgas formaron otro corrillo del que tampoco participó Garcia, empeñado en alejarse de los focos. La situación parecía desesperada, pero los Diablos Rojos la solventaron gracias a un 1-5 que les otorgaba el liderato y el billete para las eliminatorias. Fue la mayor goleada de Bélgica en una Copa del Mundo. Hoy, en dieciseisavos, aguarda Senegal.
Los ánimos se han aplacado en el campo base de Renton, a las afueras de Seattle, donde una enorme pancarta con el lema La unión hace la fuerza recibe a los visitantes. El malestar tras los empates ante Irán y Egipto, presididos por un juego desesperadamente parsimonioso y una alarmante falta de puntería, ha dado paso a un renovado optimismo. Todo gracias al impulso de la vieja guardia. Los supervivientes de aquella generación dorada que sólo pudo alcanzar unas semifinales (Rusia 2018), se han conjurado ahora para salvar el buen nombre de los Diablos Rojos. Y lo han hecho a su aire, a su manera.
De Bruyne (35 años), Courtois (34), Meunier (34) y Lukaku (33) forman la espina dorsal de Bélgica y ejercen una decisiva influencia sobre Tielemans (29), el portador del brazalete. Su nombramiento, el pasado septiembre, generó multitud de comentarios entre la afición, que esperaba al portero del Real Madrid o al delantero del Nápoles.
Courtois se había perdido la Eurocopa 2024, saldada con otro fiasco en octavos, tras un duro enfrentamiento con el ex seleccionador, Domenico Tedesco. Lukaku, célebre por sus trifulcas con los agentes Mino Raiola y Federico Pastorello, tampoco terminaba de convencer a la Federación. Así que Garcia optó por Tielemans. Debía ser el enlace entre el núcleo duro y los jóvenes talentos (Jérémy Doku, Loïs Openda o Arthur Vermeeren), aunque ni siquiera parecía con un sitio fijo en el once. «Es un joven fantástico y educado, que habla varios idiomas, pero como capitán no está al nivel de un Vincent Kompany«, argumentó la pasada semana Georges Leekens, ex seleccionador belga durante dos etapas (1997-1999 y 2010-2012).
Ante este panorama, Courtois ha ejercido en Renton de portavoz oficioso durante la mayoría de ruedas de prensa. Era su manera de mostrar su total disposición. No sólo debía ser el mejor bajo palos, sino también un verdadero líder, capaz de sosegar los ánimos en los momentos de frustración. O de fortalecer los lazos en una caseta donde varios compañeros habían mostrado sus dudas respecto al libro de estilo de Garcia, a su juicio, llamativamente anticuado. Uno de ellos era De Bruyne, a quien el seleccionador había retirado el brazalete.
Cuando aterrizó el pasado verano en Nápoles, tras una década a las órdenes de Pep Guardiola, De Bruyne parecía harto de todo. Ya no era aquel joven rebelde que, tras romper con su agente, negoció en solitario una ampliación de contrato con el City por 83 millones de libras. Llegaba al campeón de Italia para reunirse con Lukaku, pero las lesiones no dieron respiro al delantero, que únicamente pudo disputar 69 minutos a lo largo de toda la temporada. Tampoco al propio De Bruyne, fuera de combate durante cuatro meses por culpa del bíceps femoral de su muslo derecho. Aun así, Garcia le otorgó la titularidad en las tres jornadas de la fase de grupos. Con su gol ante Nueva Zelanda, el 7 se convirtió en el primer belga que marca en tres Copas del Mundo (2018, 2022, 2026). Lukaku, por su parte, superó el registro de Marc Wilmots para ser el pichichi histórico de su país en el torneo, con seis goles en tres ediciones (2014, 2018, 2026).
En caso de victoria ante la vigente subcampeona de África, el rival en octavos de los belgas saldrá del cruce entre Estados Unidos y Bosnia. Garcia ya ha utilizado a 19 de sus efectivos, acuciado por el proceso de rehabilitación de Zeno Debast, las molestias de rodilla de Charles de Ketelaere y la próxima paternidad de Doku. Desde que aterrizó en Seattle, la prioridad del técnico francés ha sido reconstruir sobre la tierra quemada por Tedesco, abogando por un ambiente de concordia, sólo enturbiado por sus dardos a la prensa tras el apabullante resultado frente a los All Whites. Ahora queda por ver si con eso alcanza para igualar aquella gesta del grupo dirigido por Guy Thys, que sólo cedió ante Diego Maradona en las semifinales de México 86.
«El objetivo es llegar tan lejos como sea posible, sin importar si tenemos delante a Francia, Brasil, España o Inglaterra. No debemos subestimarnos», adelantó Meunier, antes de comenzar el torneo, en una entrevista con el diario Nieuwsblad. El lateral derecho, tristemente famoso por lesionar a Eden Hazard durante un partido en el Bernabéu con el PSG, quedó relegado a la suplencia frente a Nueva Zelanda, pero su voz sigue imponiendo respeto en la caseta. «Quiero seguir en la selección y para ello debo seguir jugando en un club competitivo de Europa», subrayó Meunier, aún sin equipo, pese a su fantástica temporada en el Lille.
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