Juan Señor: «Aún me pregunto cómo se nos escapó el partido. Que ganen a Bélgica, necesito sacarme la espina»

El trauma de toda una generación irrumpió de madrugada del 22 de junio de 1986. Un domingo en el que la selección española sufrió una dramática eliminación ante Bélgica en los cuartos de final del Mundial de México. Ese día coincidió con las elecciones generales, en las que el PSOE revalidó la mayoría absoluta obtenida en 1982. Una dolorosa e inolvidable jornada para Juan Señor (Madrid, 1958) que, ahora, 40 años después, rememora aquella cita en la que marcó el único gol del partido de España y lanzó el primero de los penaltis de una tanda maldita. «Ha llegado el momento en el que el fútbol nos devuelva lo que no nos dio», exclama el ex centrocampista del Zaragoza, residente en la capital maña, donde siempre ha sido un ídolo.

 El ex futbolista del Real Zaragoza rememora, 40 años después, la dolorosa eliminación en la tanda de penaltis ante los Diablos Rojos.  

El trauma de toda una generación irrumpió de madrugada del 22 de junio de 1986. Un domingo en el que la selección española sufrió una dramática eliminación ante Bélgica en los cuartos de final del Mundial de México. Ese día coincidió con las elecciones generales, en las que el PSOE revalidó la mayoría absoluta obtenida en 1982. Una dolorosa e inolvidable jornada para Juan Señor (Madrid, 1958) que, ahora, 40 años después, rememora aquella cita en la que marcó el único gol del partido de España y lanzó el primero de los penaltis de una tanda maldita. «Ha llegado el momento en el que el fútbol nos devuelva lo que no nos dio», exclama el ex centrocampista del Zaragoza, residente en la capital maña, donde siempre ha sido un ídolo.

Pregunta. La revancha de aquella eliminación llega 40 años después.

Respuesta. No sé si de revancha, pero lo que sí tengo claro es que necesito sacarme la espina. Todavía me pregunto cómo se nos escapó el partido. Quiero que este viernes ganen a Bélgica y que esa selección no quede para la historia como nuestra bestia negra.

P. Aquel partido seguro que lo ha revivido muchas veces.

R. Por lo menos lo he visto unas cinco veces. 40 años después todavía me pregunto cómo sucedió aquello. No partíamos como favoritos, pero hicimos un gran Mundial. Perdimos con Brasil de forma injusta con un gol no concedido a Míchel, superamos a Dinamarca, con la noche mágica de Butragueño en Querétaro… La Argentina de Maradona nos temía. El caso es que ante Bélgica todos nos daban como favoritos, pero ya se sabe que luego la realidad suelta una bofetada. Teníamos claro que Bélgica era una selección muy complicada, un equipo estupendo, como jugadores como Scifo, Pfaff,Gerets, Claesen. Dominamos el encuentro, pero ellos se adelantaron a los 36 minutos con un gol de Ceulemans, un buen jugador de dos metros de altura, que remató de cabeza y superó a Zubizarreta. Teníamos a los centrales lesionados (Maceda, Goikoetxea) y tuvieron que jugar en esas posiciones Chendo y Gallego. Yo salí en la segunda parte, sustituyendo a Tomás. Empatamos con un gol mío a los 86 minutos con un lanzamiento desde fuera del área.

P. ¿Fue parecido al histórico tanto del 12-1 de Malta?

R. Parecido, pero distinto. El de Malta nació tras un despeje desde la frontal del área. El de Bélgica fue más complicado, porque el balón venía lateralizado tras una falta, cerca del córner, sacada por Víctor Muñoz. Golpear la pelota de lado es más difícil. Al sacar la falta, Víctor me hizo una señal, me mandó un mensaje, y yo le dije que estaba preparado. Los rivales creían que iba a colgar el balón al área. Me pasó el balón, le golpeé con el empeine, con toda el alma, y el balón salió centrado y con violencia. Quedaban cinco minutos para el final… Luego llegamos a los penaltis y apareció la figura colosal del portero Jean Marie Pfaff.

P. Ese gol contra Bélgica fue tan emotivo como el de Malta, aunque no se lograra la clasificación.

R. Sí fue tan emotivo, porque eso significaba que nos acercábamos a las semifinales de un Mundial, lo que España nunca había alcanzado. Luego llegaron los penaltis y la gran decepción. Nos quedamos en el camino, chafados con los penaltis.

P. Usted lanzó el primero y lo marcó. Eloy falló en segundo, luego marcaron Chendo, Butragueño y Víctor.

R. Fue increíble, ellos no fallaron ninguno. Que en una tanda se metan los cinco penaltis es raro. Nuestro porcentaje fue muy bueno, pero el de ellos fue excelso. Yo tiré el primero porque tenía experiencia en esa faceta. Hacía años que me había preparado mentalmente para ello, con partidos con la selección o con el Zaragoza en campos como el Bernabéu. Los lanzamientos de penaltis hay que trabajarlos, nadie nace con ese don. Mucho se ha hablado de Eloy, pero lo que tengo que decir al respecto es que hizo un papel enorme en el Mundial. Él se atrevió a tirar el penalti, no todos saben asumir la responsabilidad.

P. Aquello fue una frustración, una decepción.

R. Nos quedamos hundidos con los penaltis. Ahora ha llegado el momento en el que el fútbol nos devuelva aquello que no nos dio.

P. El dolor, cuatro décadas después, aún permanece.

R. Sí, pero a pesar de la eliminación, quedamos satisfechos con lo realizado. Podemos decir que ninguna selección fue mejor. Caímos en los penaltis. Hicimos las cosas bien. Quizás, a algunos les parecerá exagerado, pero de alguna forma pusimos las bases para la selección campeona de Sudáfrica. Demostramos que podíamos llegar lejos. Teníamos una buena selección, con integrantes de la Quinta del Buitre, Calderé, Víctor Muñoz…

R. Pero aquello traumatizó a toda una generación.

R. Yo prefiero quedarme con la parte positiva. Nos quedamos en el camino hacia unas semifinales históricas. Aquello fue un punto de inflexión para la selección española, pero entiendo que ahora, los aficionados hablen de la revancha.

P. Ahora, la historia la puede cambiar una selección que aspira a todo.

R. Tenemos una gran selección. Yo, desde el comienzo de este Mundial he dicho que tenemos muchas opciones de ser campeones. Tenemos un grupo muy bien trabajado.

P. ¿Usted tendría sitio en esta selección?

R. Sí. Yo era un centrocampista con buen toque. Cada uno tiene sus propias características, pero yo sería una mezcla entre Pedri y Dani Olmo. Creo que entonces creamos escuela. Yo era pequeñito, un tipo de jugador que entonces no estaba de moda, luego salieron los Xavi, Iniesta, Mata. Silva… Y es que el fútbol se juega con la cabeza. Y, como ya dije antes, pusimos la base de los campeones.

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