El festival Holi es mucho más que un festival de colores, es todo un evento señalado en el calendario de la India, que refleja la espiritualidad de un país y su florecimiento en todos los sentidos. Que se celebre durante la estación de la primavera, porque es un momento simbólico en el que la naturaleza y todo renace de nuevo, expresa todo su sentido. De hecho, el uso de los colores simboliza el florecimiento interior y exterior, tanto a nivel personal como a nivel colectivo. Es un momento en el que las calles de la India se llenan de gente, no importa de qué estrato social vengan porque todos son bienvenidos para festejar el Holi. “Es una época en la que la India se llena de color y de alegría, celebrando la vida y la renovación. Se celebra con amor, diversión y gratitud, recordando que la felicidad se encuentra tanto en las grandes como en las pequeñas cosas de la vida”. Quién habla es Patricia Paulo, coach de desarrollo personal, experta en la India y religiones de todo el mundo, y una de las anfitrionas con más trayectoria de EL PAÍS Viajes. Desde hace años realiza itinerarios a la India, pero, sin duda, uno de los más especiales para ella es el creado para Holi.
Recopilamos algunos de los testimonios de las personas que pudieron vivir el festival más alegre de la India
El festival Holi es mucho más que un festival de colores, es todo un evento señalado en el calendario de la India, que refleja la espiritualidad de un país y su florecimiento en todos los sentidos. Que se celebre durante la estación de la primavera, porque es un momento simbólico en el que la naturaleza y todo renace de nuevo, expresa todo su sentido. De hecho, el uso de los colores simboliza el florecimiento interior y exterior, tanto a nivel personal como a nivel colectivo. Es un momento en el que las calles de la India se llenan de gente, no importa de qué estrato social vengan porque todos son bienvenidos para festejar el Holi. “Es una época en la que la India se llena de color y de alegría, celebrando la vida y la renovación. Se celebra con amor, diversión y gratitud, recordando que la felicidad se encuentra tanto en las grandes como en las pequeñas cosas de la vida”. Quién habla es Patricia Paulo, coach de desarrollo personal, experta en la India y religiones de todo el mundo, y una de las anfitrionas con más trayectoria de EL PAÍS Viajes. Desde hace años realiza itinerarios a la India, pero, sin duda, uno de los más especiales para ella es el creado para Holi.
Su primera vez en Holi fue en Mathura, la ciudad de Krishna. Aún se acuerda de lo que sintió al vivirlo por primera vez. “Fue una experiencia muy particular, porque por un lado, sentía una enorme alegría de poder estar presente en el Holi, algo que había soñado durante mucho tiempo, pero, al mismo tiempo, fue impactante: no imaginaba la magnitud del evento ni la cantidad de personas que lo celebran. Es una fiesta masiva, profundamente importante para los hindúes”. Ella escogió para esa primera vez, un templo. “Allí pude compartir con los devotos y sentir de cerca lo que esta celebración representa para ellos: la alegría, la devoción y el amor que se expresan de manera tan natural. Es fascinante observar cómo las personas se aplican los colores unos a otros, principalmente en las mejillas y la frente. Al principio, uno piensa que los lanzan al aire sin dirección, pero en realidad es un gesto suave, casi una caricia, una bendición de color que se recibe con gratitud. Por supuesto, algunas pueden ser un poco más intensas —o inesperadas—, por lo que siempre es mejor vivir la experiencia en lugares resguardados, donde se conserva ese espíritu de respeto y celebración. Esa primera vez aprendí que el Holi no solo se ve, se siente: en cada sonrisa, en cada toque de color, en cada mirada compartida. Es una experiencia que hay que tener una vez en la vida porque este festival es realmente único e impresiona a cualquiera que lo viva”, expresa en una entrevista con EL PAÍS Viajes.

Desde esa primera vez en Holi, ha acompañado a muchos otros viajeros, como por ejemplo, a Águeda López de Barrera. Águeda y Patricia ya se conocían de los encuentros espirituales y culturales que realiza habitualmente Patricia en Madrid. Ese fue su primer contacto con Holi. A partir de ahí quiso unirse a los viajes de EL PAÍS Viajes para vivirlo en primera persona. “He ido dos veces a la India con Patricia y, en concreto, en este último viaje se incluía Holi. Me encantó porque es una explosión de colores y alegría. Asistimos al festival, apenas había extranjeros y todo el ambiente era alegre, seguro y relajado. India es un país muy espiritual del que tenemos mucho que aprender, pero hay que ir con la mente abierta para comprender su auténtico significado”, expresa.
Coincidió con Águeda en el viaje de 2026, Ezequiel Chávez, ingeniero aeroespacial y coach ontológico mejicano. Se enteró del viaje por el artículo que publicamos en septiembre de 2025 —Dónde vivir el Holi, el festival más vibrante de la India—. Al leerlo pensó que él también quería apuntarse. “Me llamó la atención el artículo sobre la India, y aún más la idea de descubrir este destino de la mano de un experto. India siempre había estado en nuestra lista de ‘viajes pendientes’, pero como era un destino complejo y desconocido, lo habíamos estado posponiendo. El itinerario parecía perfecto, así como los temas y el contenido propuestos”, subraya Ezequiel que fue acompañado de su pareja. En su caso, valoró especialmente que fuera una vivencia alejada de lo que suelen hacer otras agencias de turismo. Así lo explica él mismo: “Vivir el Holi entre la gente de Jaipur, la celebración en el templo, la caminata descalzo entre miles de personas que vibran y cantan en gestos coloridos de amistad y deseos de felicidad mutuos, fue absolutamente increíble. ¡Tantas dimensiones! ¡Tanta armonía! Fue para mí vivir un instante de paz posible para el mundo. Esa experiencia ha sido con seguridad una de las más hermosas que he vivido en un viaje”. Obviamente, como señala, sabía que India le marcaría, ya que es un destino determinante en la vida de muchos viajeros. Un antes y un después que te ayuda a comprender mejor el mundo en el que vivimos. Esa India de contrastes fue lo que nunca olvidará. La visita al Taj Mahal, en Agra; el templo Sij de oro, en Amritsar; las fortalezas y los palacios bellísimos, son algunas de las imágenes que le vienen a la mente cuando piensa en aquel viaje, pero si se tuviera que quedar con algo sería con la devoción religiosa y espiritual que observó en la gente. “Me encantó aprender de la historia de la India, y también de las religiones y sus deidades. La India te cambia. ¡Qué suerte haber sido guiado por expertos! Ya no soy el mismo después de esta experiencia. Pero, definitivamente, recomiendo vivirla”.
La pareja de Ezequiel, Juan Raúl Castillo Arteaga, también les acompañó en esta aventura. Aunque nació en México, vive desde hace años en Madrid. Se define a sí mismo como un viajero empedernido. De hecho, lleva años recorriendo el mundo pero siempre poniendo la lupa en la cultura y tradiciones. “Cuando decidimos participar en el viaje a la India organizado por EL PAÍS Viajes, nos atrajo especialmente la posibilidad de conocer este país acompañados por Patricia Paulo, una persona profundamente apasionada por su historia, sus religiones y sus tradiciones. Para nosotros, contar con alguien que no solamente conoce los lugares, sino que comprende y transmite con entusiasmo su significado, representa una diferencia enorme en la manera de viajar”. Sabía que iba a coincidir el itinerario con la celebración del Festival de Colores de Holi, así que eso terminó por convencerle. Como muchos viajeros, tenían contratada una fiesta privada en el hotel, con música, colores y todas las comodidades para disfrutar de la celebración, pero Patricia quiso llevarles a un lugar mucho más especial. “Ella nos propuso algo que terminó convirtiéndose en uno de los momentos más memorables de nuestro viaje: vivir el Holi junto a la población local. Aquella mañana fuimos al templo de Shiva Tarkeshwar Mahadev, en el corazón de Jaipur. Nuestro guía local nos había advertido que encontraríamos relativamente poca gente. En realidad, había decenas de miles de personas. Para llegar al santuario tuvimos que quitarnos los zapatos y caminar más de un kilómetro descalzos, entre multitudes, cantos, colores y una energía colectiva verdaderamente extraordinaria. Sin embargo, lo más emocionante no fue el espectáculo visual, sino comprender lo que estábamos viviendo”, subraya emocionado.

Las explicaciones del guía local y las de Patricia terminaron de culminar la experiencia vivida. “La celebración comienza la noche anterior con Holika Dahan, una hoguera que simboliza el triunfo del bien sobre el mal. Al día siguiente, los colores expresan alegría, renovación y buenos deseos. Descubrimos que el gesto de acercarse a otra persona y colocarle suavemente un poco de color en el rostro puede representar mucho más que una diversión: es una manera de compartir bendiciones, afecto y deseos de armonía. De pronto, aquella multitud que desde fuera podía parecer caótica adquirió un significado completamente distinto. Estábamos rodeados de miles de desconocidos, caminando descalzos por calles llenas de gente, y en ningún momento nos sentimos inseguros”. Horas después regresaron al hotel para participar en la celebración turística que habían contratado. “Fue divertida, por supuesto, con música, risas y auténticas batallas de polvos de colores. Pero entonces comprendimos la enorme diferencia entre participar en una fiesta y entender verdaderamente el significado de una tradición”, recuerda.
Lo más curioso fue que al volver y compartir lo que habían vivido con otros amigos que justo habían ido anteriormente al Holi, por otras vías, se dio cuenta que la experiencia no era ni por asomo la que habían vivido junto con EL PAÍS Viajes. “La India es un país fascinante, complejo, lleno de contrastes y de una extraordinaria riqueza espiritual. Visitarlo es una experiencia memorable; tener la oportunidad de entenderlo de la mano de alguien que lo conoce y lo vive con verdadera pasión hace que esa experiencia adquiera otra dimensión. Y si algo aprendimos aquella mañana en Jaipur es que el verdadero sentido del Holi no está en cubrirse de colores, sino en compartir las bendiciones que representan”, nos cuenta Juan Raúl.

Holi en 2027 con EL PAÍS Viajes
Tanto para Águeda como para los otros viajeros de EL PAÍS, este 2026 fue la primera vez que se vivió el Holi de forma exclusiva y en un itinerario cerrado. Dado el éxito del viaje, este 2027 se volverá a disfrutar. La esencia de India con fiesta privada ‘Holi’ en palacio tendrá lugar el 16 de marzo de 2027, y se tratará de una ruta por el país que durará 15 días. El séptimo día del viaje, en Jaipur, será cuando los viajeros puedan experimentar Holi en su plenitud. ¿Por qué Jaipur? El norte de la India es el más exuberante durante Holi. Jaipur, que es famosa por sus palacios y lugares pintorescos de la era Rajput, es un lugar que está en la lista de muchos por su amplia historia, su profunda cultura arraigada y también es conocida por el nombre la ciudad rosa. Concretamente, las celebraciones de Holi en Jaipur son más grandiosas que en cualquier otro lugar de la India. “Los colores del pop que vuelan por el aire casi borran el sol, la música ruidosa de Bollywood y los dholaks (tambores indios) dan ritmo a cientos de personas bailando con sonrisas en sus rostros; y la comida tradicional se sirve junto con una bebida clásica de thandai, hecha con leche, azafrán, almendras y semillas de sandía. Las personas empapadas en agua coloreada y gulal se abrazan deseando un Happy Holi! (Feliz Holi)”, especifican desde la organización del viaje.
En esta segunda edición del viaje a Holi, está previsto que dé comienzo por la mañana con la visita al histórico templo Govind Dev Ji, en el palacio de la ciudad de Jaipur, dedicado a Govind Dev (Krishna) y su consorte Radha, para participar en las festividades de Holi con la población local.
De ahí, se realizará el traslado hacia el palacio de Narain Niwas para vivir la experiencia inolvidable. Allí habrá música en vivo, baile, bebidas y deliciosos manjares, además de los objetos clave, los colores, pichkaries (las pistolas de agua) y globos de agua en compañía.

Mucho más que colores: el verdadero significado del Holi
¿Por qué se celebra Holi y que lo hace tan especial? Holi conmemora la unión de Krishna y Radha, dos de las deidades más queridas del hinduismo, cuyo amor inspira la esencia misma de la celebración en la India. Marzo es el mes del Holi, el festival de colores de la India que tiene un arraigo histórico y dura dos días. En 2027 se celebrará el lunes 22 de marzo, y la noche previa de Holika Dahan (las hogueras tradicionales) será el domingo 21 de marzo.
Además de lo festivo, como señala Patricia Paulo, Holi tiene una dimensión espiritual muy profunda. “Me encanta el momento del perdón, cuando la gente deja atrás el pasado, los rencores y las diferencias. Es un acto simbólico de liberación: los enemigos se reconcilian, los amigos se abrazan, y todos comienzan de nuevo, como si fuera un nuevo amanecer. En ese instante, la celebración se transforma en algo más que una fiesta: se convierte en un renacer compartido, una renovación de los lazos y un recordatorio de que la alegría y el amor son la verdadera esencia de la vida. Aunque se celebra en toda la India, Jaipur es un lugar especialmente recomendado para los viajeros porque suele ser más tranquilo y en un entorno más cuidado y seguro. En Jaipur, los viajeros de EL PAÍS Viajes tendrán la posibilidad de hacerlo en una fiesta privada, preservando el espíritu del festival con elegancia y serenidad, sin perder su autenticidad.
*Si quieres más información sobre otros viajes similares, consulta la web de EL PAÍS Viajes.
También puedes suscribirte aquí a la newsletter de EL PAÍS Viajes para recibir nuevas propuestas e inspiración viajera.
Feed MRSS-S Noticias
