Para los viajeros que tienen en mente África el próximo año, seguro sonarán en esa quiniela países como Kenia, Tanzania, Ghana, Guinea-Bisáu, Malaui o Ruanda, sin embargo, para muchos pasará desapercibido Gabón, uno de los países más desconocidos del continente. Situado en la costa occidental de África, Gabón convive en armonía entre una biodiversidad inabarcable, etnias locales y una fauna salvaje tan rica como la de otros países africanos. Sus áreas protegidas abarcan el 14% del país y más del 80% del territorio está cubierto por selva tropical y playas vírgenes. Aquí, elefantes de bosque, hipopótamos, gorilas, chimpancés, ballenas y tortugas son parte habitual del paisaje. De este país, precisamente, se enamoró Antonio Anoro hace más de doce años. Su historia con Gabón parece fruto de una sucesión de casualidades, pues nada hacía presagiar que este ejecutivo madrileño, de raíces oscenses, acabaría viviendo buena parte del año en África y fundando una organización dedicada a la conservación de la naturaleza y al desarrollo de las comunidades locales: Gabon Untouched. Anoro, que también uno de los expertos de EL PAÍS Viajes, será quien descubra para ellos este destino el próximo año. Concretamente, será en julio cuando se organice una expedición única que combinará naturaleza, cultura y tradición espiritual. Hablamos con él para descubrir qué hace que Gabón sea uno de los destinos protagonistas de este 2027.
El fundador de ‘Gabon Untouched’, que lleva una década explorando y dando a conocer Gabón, nos cuenta en esta entrevista por qué será un destino protagonista para EL PAÍS Viajes en 2027
Para los viajeros que tienen en mente África el próximo año, seguro sonarán en esa quiniela países como Kenia, Tanzania, Ghana, Guinea-Bisáu, Malaui o Ruanda, sin embargo, para muchos pasará desapercibido Gabón, uno de los países más desconocidos del continente. Situado en la costa occidental de África, Gabón convive en armonía entre una biodiversidad inabarcable, etnias locales y una fauna salvaje tan rica como la de otros países africanos. Sus áreas protegidas abarcan el 14% del país y más del 80% del territorio está cubierto por selva tropical y playas vírgenes. Aquí, elefantes de bosque, hipopótamos, gorilas, chimpancés, ballenas y tortugas son parte habitual del paisaje. De este país, precisamente, se enamoró Antonio Anoro hace más de doce años. Su historia con Gabón parece fruto de una sucesión de casualidades, pues nada hacía presagiar que este ejecutivo madrileño, de raíces oscenses, acabaría viviendo buena parte del año en África y fundando una organización dedicada a la conservación de la naturaleza y al desarrollo de las comunidades locales: Gabon Untouched. Anoro, que también uno de los expertos de EL PAÍS Viajes, será quien descubra para ellos este destino el próximo año. Concretamente, será en julio cuando se organice una expedición única que combinará naturaleza, cultura y tradición espiritual. Hablamos con él para descubrir qué hace que Gabón sea uno de los destinos protagonistas de este 2027.
Pregunta. ¿Desde cuándo vives entre Gabón y España?
Respuesta. Empecé a viajar a Gabón en 2014 y, desde 2015, comencé a llevar viajeros al país. Había creado mi propia empresa de ecoturismo en España y, poco a poco, el proyecto fue creciendo. Al principio pasaba allí unos dos meses al año; ahora estoy más de ocho meses. En realidad, vivo en Gabón y vuelvo a España para estar con mi familia y mis amigos. Cuando empecé, hace más de diez años, el turismo estaba muy poco desarrollado, así que fui creando rutas que permitían adentrarse en las zonas más remotas del país. Mi objetivo era mostrar tanto la extraordinaria biodiversidad como una cultura muy especial.
Gabón conserva una espiritualidad profunda y poco conocida fuera de sus fronteras, vinculada, entre otras tradiciones, al Bwiti y al uso ritual de la raíz de un arbusto autóctono llamado iboga (Tabernanthe iboga).
P. ¿Qué importancia tiene la iboga y para qué se utiliza?
R. La iboga ocupa un lugar central en determinadas prácticas de la medicina tradicional gabonesa y en los rituales del Bwiti. Se le atribuyen usos relacionados con el tratamiento de traumas y adicciones, aunque es importante distinguir las prácticas tradicionales de los tratamientos médicos cuya eficacia y seguridad deben evaluarse científicamente. Durante mucho tiempo, su conocimiento estuvo circunscrito principalmente a las comunidades locales. En las últimas décadas, sin embargo, ha despertado un interés internacional creciente y personas de distintos países se han acercado a Gabón para conocer esta tradición y sus posibles aplicaciones.
P. ¿Se podría comparar al uso de la ayahuasca?
R. Existen ciertos paralelismos, ya que ambas están vinculadas a prácticas rituales y a experiencias de introspección, aunque son sustancias diferentes y forman parte de tradiciones culturales distintas. Algunas personas que han experimentado con la ayahuasca muestran también interés por la iboga. En los últimos tiempos, esta planta ha despertado una atención considerable fuera de África, incluso en el ámbito de la investigación. Al mismo tiempo, Gabón ha reforzado el control sobre su comercio y su exportación, dada su importancia cultural y su condición de especie autóctona. La iboga es, sin duda, un elemento importante para comprender la tradición espiritual del país, pero también es una muestra de todo lo que queda por descubrir sobre la cultura gabonesa.
P. ¿Vuestros viajes incluyen estos tratamientos?
R. No, para participar en las prácticas tradicionales relacionadas con la iboga se requieren conocimientos específicos que corresponden a los practicantes de la medicina tradicional, conocidos como ngangas. Nosotros podemos facilitar el acercamiento a determinadas ceremonias del Bwiti, siempre desde el respeto a las comunidades que las mantienen vivas, pero en ningún caso facilitamos el consumo de iboga.

P. Antes de llegar a Gabón trabajabas en grandes empresas. ¿Cómo era tu vida y cómo ha cambiado desde entonces?
R. Mi vida ha cambiado muchísimo. Soy de Huesca, aunque crecí en Madrid. Me gradué en Administración de Empresas en la Universidad de Houston y después trabajé en multinacionales como Sara Lee, Warner Bros y Smartbox. Más tarde fue cuando fundé una empresa de expediciones y una ONG en Gabón; y, actualmente, mi vida transcurre entre la naturaleza, los proyectos de conservación y las comunidades locales. El cambio ha sido enorme, tanto a nivel profesional como personal.
P. ¿Cómo aparece Gabón en tu vida?
R. Siempre he sido un viajero empedernido, especialmente por África. El continente me atraía desde hacía mucho tiempo, sobre todo por su naturaleza y sus grandes simios. Sin embargo, Gabón ni siquiera estaba en mi radar. Después de mi última etapa en una multinacional, que fue muy estresante, fundé mi propia empresa. Al cabo de unos meses empecé a hacer sesiones de coaching con una amiga en Sitges para aclarar algunas cuestiones personales y profesionales que no terminaban de encajar. Durante una de aquellas sesiones, Claudia me hizo una pregunta que lo cambió todo:” Antonio, ¿esta empresa que has fundado es realmente lo que quieres hacer en la vida?”. Aquella pregunta hizo que se tambalearan mis certezas. Sentí un vacío y un temor difíciles de describir. Claudia intentó tranquilizarme y me propuso una grabación para escuchar en casa. La puse y me quedé dormido. Al despertarme, recordaba un sueño muy vívido: había visto una casa especial en un lugar que parecía África. No le di demasiada importancia, pero al día siguiente, mientras desayunaba con mi hija, empecé a dibujar la escena. Era una casa junto a una playa, con elefantes y gorilas. Mi hija me preguntó dónde estaba aquel lugar. Le dije que creía que se trataba de un país llamado Gabón. Entonces lo buscó en Google y, de repente, la casa de mi sueño apareció en una imagen real. Estaba en Gabón.
P. ¿Qué ocurrió después?
R. A partir de aquel momento empezaron a suceder cosas curiosas que parecían conducirme una y otra vez a Gabón. Era un país que apenas conocía y que, sin embargo, comenzó a aparecer por todas partes. Poco después, me encontré con un amigo al que hacía muchísimo tiempo que no veía. Es fotógrafo y, cuando éramos adolescentes, compartíamos el interés por la naturaleza. Me contó que había viajado a Gabón para hacer fotografías. No podía creerlo. Le enseñé la imagen de la casa que había soñado y encontrado en Internet, y él me ayudó a localizarla.
En 2014 viajé por primera vez a Gabón. Mi único objetivo era llegar a aquella casa, pero el viaje terminó convirtiéndose en un descubrimiento mucho mayor. Me encontré con un país de una biodiversidad extraordinaria y una tradición espiritual fascinante. Durante los doce días que pasé allí, algo cambió dentro de mí. Regresé a España, pero ya no era lo mismo. Solo pensaba en volver.
A partir de entonces, empecé a regresar para explorar el país, sin intención de crear un negocio. Me sentía un poco como aquellos exploradores del siglo XIX que se adentraban en territorios que apenas conocían. Como no existían rutas turísticas definidas, fui diseñándolas por mi cuenta y empecé a llevar a algunos amigos interesados en conocer aquel lugar. Poco a poco, el proyecto creció. Comenzaron a contactar conmigo productoras de documentales y equipos de medios como la BBC y National Geographic. Viajar tanto por el país también me hizo tomar conciencia de las necesidades de las comunidades locales y de la importancia de proteger su entorno. Tres años después de mi primer viaje, fundé Gabon Untouched, una ONG dedicada a apoyar a las poblaciones que viven en las proximidades de los parques nacionales. Trabajamos en proyectos de desarrollo comunitario, conservación y ecoturismo, además de colaborar en iniciativas que facilitan el acceso a servicios básicos, como escuelas y enfermerías. En los últimos años también hemos participado en varios rescates de crías huérfanas de grandes simios.

P. ¿Qué experiencias te han marcado especialmente en este ámbito?
R. El rescate de crías de chimpancé y gorila es, sin duda, una de las experiencias que más me han marcado. Empezamos hace unos tres años, cuando encontré una cría de chimpancé en un pueblo remoto. Habían matado a su madre para consumirla y nadie sabía qué hacer con el pequeño. En algunas zonas del país, la caza de animales salvajes sigue formando parte de las prácticas de subsistencia, y entre las especies afectadas están los chimpancés y los gorilas. La cría estaba prácticamente moribunda. Me hice cargo de ella y la llevé a casa para intentar recuperarla. Una semana después, cuando su estado había mejorado, la trasladamos a la Fundación Lékédi, un santuario situado en el sur de Gabón que acoge a grandes simios víctimas, en muchos casos, de la caza furtiva. Poder ayudar a aquel animal fue una experiencia muy gratificante. Desde entonces hemos tenido la oportunidad de participar en el rescate de otras cuatro crías. Son situaciones que te recuerdan hasta qué punto la conservación de la fauna depende también de la sensibilización y del trabajo con las comunidades locales.
P. ¿Cuál es la situación social y política del país en la actualidad?
R. Gabón ha mantenido una relativa estabilidad en comparación con otros países de la región, aunque también ha atravesado momentos de tensión política. En 2023 se produjo un golpe de Estado y, desde entonces, el país ha vivido un proceso de transición política. Desde mi experiencia, es un destino en el que me he sentido seguro viajando, incluso solo. Como ocurre en cualquier país, conviene tomar precauciones, especialmente en las grandes ciudades, como Libreville. Por otro lado, Gabón cuenta con abundantes recursos naturales, aunque la riqueza no está repartida de manera equitativa. La población sigue manteniendo una relación muy estrecha con el entorno: la pesca, la agricultura y otras actividades de subsistencia tienen un papel importante en muchas comunidades. El país tiene alrededor de dos millones de habitantes y una densidad de población relativamente baja. La mayor parte de la población se concentra en las áreas urbanas, mientras que grandes extensiones de selva permanecen poco pobladas. Esta circunstancia contribuye a preservar algunos de sus ecosistemas, aunque su conservación también requiere políticas ambientales y la implicación de las comunidades locales.

P. ¿Existe una gran diversidad de grupos étnicos?
R. Sí, en Gabón conviven más de cuarenta grupos étnicos, con sus respectivas lenguas y variantes lingüísticas. Entre los grupos bantúes destacan los fang, los myene y los punu. También existen comunidades indígenas, como los babongo, los baka y los bakoya, históricamente vinculadas a los ecosistemas forestales.
En el ámbito religioso conviven distintas confesiones, entre ellas el cristianismo y el islam. Al mismo tiempo, las prácticas espirituales tradicionales siguen teniendo una presencia importante y se expresan, entre otras formas, a través del Bwiti. Esta diversidad cultural es uno de los grandes atractivos de Gabón. Para comprender el país no basta con observar su fauna y sus paisajes: también hay que acercarse a las comunidades que lo habitan, escuchar sus historias y conocer sus tradiciones.
P. ¿Qué hace tan especial al país, según tu punto de vista?
R. Muchas cosas, pero destacaría, sobre todo, su biodiversidad. Gabón alberga importantes poblaciones de elefantes de bosque, chimpancés y gorilas, además de más de seiscientas especies de aves. A todo ello se suman más de ochocientos kilómetros de costa, con playas en las que se reproducen distintas especies de tortugas marinas. Es también un lugar privilegiado para observar fauna en entornos muy poco transformados. En determinados puntos de la costa es posible ver elefantes paseando por la playa, hipopótamos que se adentran en el mar y ballenas jorobadas durante sus migraciones. Son escenas difíciles de encontrar en otros destinos. La Agencia Nacional de Parques Nacionales ha desempeñado un papel importante en la protección de estos ecosistemas. Gabón cuenta con trece parques nacionales y diversas reservas marinas, que contribuyen a conservar una parte muy significativa de su patrimonio natural.
Nuestra visión del turismo pasa precisamente por proteger esa riqueza. Queremos impulsar un modelo de ecoturismo propio, respetuoso y de pequeña escala, diferente del turismo de grandes circuitos que existe en otros destinos africanos. La selva tropical impone sus propias condiciones: los desplazamientos pueden ser complejos y la fauna necesita tranquilidad. No se trata de organizar un turismo masivo, sino de ofrecer experiencias que permitan conocer el país sin comprometer aquello que lo hace extraordinario.

P. ¿Cómo está planteado el viaje de EL PAÍS Viajes a Gabón? ¿Por qué habéis escogido julio para realizarlo?
R. En mi opinión, hay dos periodos especialmente interesantes para visitar Gabón. El primero es la pequeña estación seca, entre diciembre y febrero. Durante esos meses llueve menos y es posible observar escenas extraordinarias, como elefantes en la playa o hipopótamos que se adentran en el mar para desplazarse entre lagunas. También coincide con el desove de las tortugas marinas en determinadas zonas de la costa.
El segundo periodo es la estación seca, que se extiende aproximadamente desde finales de junio hasta finales de septiembre. Las condiciones suelen facilitar los desplazamientos, especialmente hacia las regiones más remotas. También es una buena época para observar mandriles y explorar lugares como la selva de Akaka. Es entonces cuando se entiende por qué Gabón recibe a menudo el apelativo de “el último edén de África”. Hay espacios naturales de una belleza impresionante, en los que la intervención humana ha sido relativamente limitada.
Además, durante la estación seca tiene lugar la migración de las ballenas jorobadas. Por eso hemos elegido julio para la expedición de EL PAÍS Viajes: realizaremos una ruta circular de quince días en un momento especialmente interesante para disfrutar de la biodiversidad del país y recorrer algunas de sus zonas más remotas.

P. ¿Cómo será la ruta y qué experiencias vivirán los viajeros?
R. Será una ruta circular que nos permitirá conocer tres parques nacionales: Moukalaba-Doudou, Loango y Waka, combinando naturaleza, cultura y encuentros con las comunidades locales. En una de las primeras etapas nos acercaremos a la tradición espiritual del grupo étnico babongo. Después exploraremos la región de Moukalaba-Doudou, donde nuestra ONG desarrolla parte de su trabajo y donde existen oportunidades para observar gorilas de llanura. La zona alberga una importante concentración de grandes simios. Allí viviremos una experiencia de inmersión en un poblado apartado, cuyos habitantes mantienen una relación muy especial con el bosque y su fauna. Serán días para conocer de cerca tanto el entorno natural como la cultura local.
Más adelante nos dirigiremos hacia Loango, uno de los parques nacionales más emblemáticos del país. Allí podremos acercarnos a las tradiciones vinculadas a la máscara Mukudji, una expresión cultural de gran valor para determinadas comunidades. La expedición continuará hacia la impresionante selva de Akaka en el parque nacional de Loango, donde combinaremos la exploración del entorno natural con un safari y un recorrido en barco. Finalmente, en la región de Port-Gentil, tendremos la oportunidad de buscar ballenas jorobadas, uno de los grandes atractivos de la costa gabonesa. La idea es que cada etapa nos muestre una cara diferente del país: la selva, la fauna, las tradiciones, la vida cotidiana y esa relación tan particular que existe entre las comunidades y su entorno.
P. ¿Para qué tipo de viajero está pensado este recorrido?
R. Gabón suele atraer a personas que ya han viajado bastante y buscan destinos que todavía permanecen fuera de los grandes circuitos turísticos. Son viajeros interesados tanto en la naturaleza como en la cultura y las tradiciones de los lugares que visitan. Es importante venir con flexibilidad, paciencia y ganas de adaptarse. Haber viajado por África ayuda, porque aquí los desplazamientos y la logística pueden exigir cierta capacidad para aceptar los imprevistos. Aunque nos alojaremos en lugares acogedores, Gabón no es un destino de turismo convencional ni de todo incluido. El viaje propone experiencias inmersivas y un contacto directo con la realidad del país, con todo lo que eso implica. No queremos recrear un escenario para el visitante ni ofrecer una versión artificial de Gabón, lo que queremos es mostrarlo tal como es, con sus maravillas, sus dificultades y sus particularidades.
P. ¿Por qué recomendarías este viaje y no otro a África?
R. Porque es un país extraordinario, con una biodiversidad desbordante y una cultura y una tradición espiritual muy profundas. Además, sigue estando fuera de muchos circuitos turísticos y eso permite experimentar la sensación de descubrir un lugar que todavía es desconocido para buena parte del mundo. En la expedición de EL PAÍS Viajes recorreremos algunos de sus espacios naturales más destacados, conoceremos comunidades indígenas y grupos bantúes, nos acercaremos a sus tradiciones y exploraremos ecosistemas en los que habitan algunas de las especies más emblemáticas de África. Es un viaje pensado para regresar a casa con experiencias difíciles de olvidar y con una comprensión más profunda de un país que va mucho más allá de sus paisajes. También es único porque viajaremos en un grupo muy reducido, de solo seis personas. Eso nos permitirá movernos con mayor flexibilidad y disfrutar de una experiencia más cercana, tanto a la naturaleza como a las comunidades que nos recibirán.
¿Quieres viajar con Antonio Anoro a Gabón? Súmate ya al viaje Expedición Gabón, el último edén, del 10 al 24 de julio de 2027.
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