Cuando todo parecía perdido, llegó el primer trastorno del nuevo Madrid de Mourinho y apareció el milagro de Espí, con una clarividencia de goleador absoluto. Fue un milagro también fichar a Espí cuando la temporada iba a empezar y nadie contaba con un delantero centro.
Cuando todo parecía perdido, llegó el primer trastorno del nuevo Madrid de Mourinho y apareció el milagro de Espí, con una clarividencia de goleador absoluto. Fue un milagro tam
Cuando todo parecía perdido, llegó el primer trastorno del nuevo Madrid de Mourinho y apareció el milagro de Espí, con una clarividencia de goleador absoluto. Fue un milagro también fichar a Espí cuando la temporada iba a empezar y nadie contaba con un delantero centro.
Ha salvado a Mou de la primera horca. Un puesto del que, desde que Benzema se fue, la directiva manejada por el santo Florentino ha huido como alma que lleva el demonio.
Al final, el Espanyol pagó su mezquindad al conformarse con un empate. Algo absurdo y que demuestra que el animoso Manolo González no da para más. Y el Madrid se salvó de una pérdida de dos puntos que le metía en el confesionario y en una absoluta depresión.
Y, lo que es peor, ha nacido otro violento insoportable en el fútbol español. Calatrava es el mismo demonio en faltas y violencia. Encima, marcó el gol del empate españolista cuando debió ser expulsado antes del gran acontecimiento perico.
El Real Madrid solo jugó veinte minutos espléndidos hasta que pagó un inicio de temporada que no se ha podido trabajar. Bellingham empezó como un cohete, pero perdió la chispa, como Dumfries y como otros jugadores blancos que tienen pocos entrenamientos. Hasta se notaba en Cucurella.
El Espanyol tenía más fuerza, más velocidad, más sentido de la verticalidad. Solo Mbappé, como siempre, sujetó al Madrid ofensivamente, pero sus tres ocasiones se fueron al limbo de los justos.
En cuanto a Vini, no quiero ser muy cruel. Pero tengo un aviso letal: está en otro planeta. Ahora le han renovado, pero ¿quién va a querer comprarlo?
Jugó todo el partido. Otro técnico, el firme y expeditivo Mourinho, ya tiene miedo de cambiarle. Vini no está para jugar. Además, es un maldito embrollo.
Muy poco de Diomande. Además, estoy seguro de que ese no es su puesto ni está en condiciones físicas para ser el mismo diablo. Su puesto es el de Vini. Sí que da la sensación de que Mourinho está construyendo un equipo, pero el demonio de un jugador que lleve la llave del juego del Madrid es como un fantasma, más blanco que la camiseta del Real Madrid.
Tuve muchas dudas de que Mou fuera la mejor solución para ser el creador del renacimiento del Madrid. No es precisamente un artista del fútbol. Un renacentista.
Sí es verdad que pone un poco más de orden y regulaciones para que nadie, salvo Vini, haga lo que le dé la gana. Atención para el nuevo entrenador del Madrid: el brasileño es una piedra en el zapato del técnico portugués.
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