Jornada inolvidable para Davide Ballerini, el italiano que estrenó palmares en el Giro de Italia. El rodador del Astana impuso su velociadad en una peligrosa llegada en Nápoles. El firme adoquinado y resbaladizo por el agua provocó una caída a falta de 400 metros para el final, que afectó, entre otros, a Paul Magnier, Orlius Aular y Jonathan Milan. El italiano superó en en el tramo final de un sprint en rampa al belga Jasper Stuyven. El portugués Afonso Eulalio sumó su segunda jornada de líder. El navarro Igor Arrieta, el heróico vencedor en Potenza, mantiene la segunda plaza.
El italiano se impone en otro sprint condicionado por una caída. Este viernes, primera subida selectiva, en la que Vingegaard parte como indiscutible favorito
Jornada inolvidable para Davide Ballerini, el italiano que estrenó palmares en el Giro de Italia. El rodador del Astana impuso su velociadad en una peligrosa llegada en Nápoles. El firme adoquinado y resbaladizo por el agua provocó una caída a falta de 400 metros para el final, que afectó, entre otros, a Paul Magnier, Orlius Aular y Jonathan Milan. El italiano superó en en el tramo final de un sprint en rampa al belga Jasper Stuyven. El portugués Afonso Eulalio sumó su segunda jornada de líder. El navarro Igor Arrieta, el heróico vencedor en Potenza, mantiene la segunda plaza.
En la capital del Vesubio, el pelotón del Giro selló una jornada de transición, víspera de la primera cita selectiva de la carrera, con el ascenso y final en Blockhaus, el coloso de los Abruzzos. Fue un día grato para el veterano Ballerini (31 años) y que volvió a servir de escaparate para los meritorios. Y es que en este Giro en el que nadie cuestiona la jerarquía de Vingegaard y las caídas eliminan a candidatos al podios, los ciclistas necesitados de reconomiento público aprovechan las ocasiones. Diego Pablo Sevilla, sin victorias en su palmarés, lidera la clasificación de Montaña, Arrieta se estrena con triunfo en una grande, Afonso Eulalio se vista de rosa por primera, como antes hizo el uruguayo Thomas Silva.
Este jueves, en esa pugna entre los necesitados apareció un cuarteto que intentó la aventura lejos de pelotón. Los italianos Vergllito, Marcellusi, Tarozzi y Bais se fugaron a falta de 100 kilómetros para la llegada. Una fuga castigada por el frío y condenada al fracaso pero que consiguió la perseguida cuota publicitaria que anhelan los patrocinadores de los equipos.
El póquer de corredores fue neutralizado cuando restaban 37 km para la clausura. El Lidl-Trek de Milan, el Soudal de Magnier y el Unibet Rose de Dylan Groenewegen tomaron la cabeza en las tierras de los alrededores Vesubio y no aflojaron en el ritmo hasta la misma meta de Nápoles, situada en una pequeña zona de pavés junto al puerto. Una sprint en rampa en ek que Ballerini se aprovechó del desconcierto por una caída para sumar su primer triunfo en la Corsa Rosa y el segundo de la temporada, el anterior fue en el Tour de Turquía
Una jornada que precedió al gran examen de este viernes, con una etapa de 244 kilómetros, con final en la cima de Blockhaus, un puerto de más de 13 km y 8,4% de pendiente media. Una cúspide inolvidable para Eddy Merckx. Ahí, el belga, el 31 de mayo de 1967, ganó su primera etapa en una de las tres grandes rondas. Entonces contaba con 21 años y sólo destacaba como clasicómo. Este viernes, todos los ojos puestos en Vingegaard y en Arrieta, que sueña con la maglia rosa.
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