Todo empezó con unos habanos.
Hija del cubano Roland Tucker, esgrimista de éxito, empezó en el ballet, pero acabó sucumbiendo al florete. Ahora brilla en la NCAA de Estados Unidos y ya suma podios con España
Todo empezó con unos habanos.
En los años 90, los mejores esgrimistas de Cuba se instalaban durante meses en Madrid para entrenar en mejores instalaciones y estar más cerca de las competiciones europeas. Medallistas olímpicos en Barcelona 1992 y Atlanta 1996 como Elvis Gregory, Iván Trevejo, Óscar García o Rolando Tucker pasaron largas temporadas en España y acumularon éxitos aquí, aunque se las apañaban como podían. Para la Copa del Mundo de Valencia, por ejemplo, alquilaban habitaciones libres en una residencia de ancianos de la ciudad y se sacaban un dinero vendiendo puros. «Y así se conocieron mis padres», cuenta la esgrimista Ari Tucker. Carmen Alarcón trabajaba como enfermera en aquella residencia que se llenaba de cubanos; trabó amistad con uno de ellos, le echó una mano con el negocio de los habanos y… ¡plata!
La hija del tirador cubano y la enfermera valenciana es hoy la perla de la esgrima española y una candidata a las medallas en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Con 21 años, a principios de mayo fue subcampeona de una Copa del Mundo en el florete femenino por equipos junto a Teresa Díaz, Ariadna Castro y María Mariño, y ahora quiere más.
Y todo empezó con unos habanos.
- Entiendo que u padre, Rolando Tucker, bronce en Atlanta 1996 con Cuba, le tenía que insistir bastante para que hiciera esgrima.
- Qué va. Recuerdo el día en que mi madre me contó que mi padre era medallista olímpico. ‘¿¡Qué?!’ Yo tenía ocho años y no sabía nada. Tampoco sabía que Elvis Gregory, un amigo de mi padre al que yo llamaba tío, era una leyenda con tres medallas olímpicas -una plata y dos bronces-. En mi casa no se hablaba de esgrima. Yo de niña hacía ballet.
Tucker creció en un pueblo de Valencia, y tan orgullosa está de ello que su foto de perfil de WhatsApp es ella vestida de fallera. Aunque desde los diez años vive en Estados Unidos. Tras su retirada, su padre se metió a entrenador de esgrima, pero en España tenía que compaginarlo con un trabajo en la aseguradora Mapfre y, al final, decidió aceptar la oferta a jornada completa de Washington.
«Empecé tarde y siempre he entrenado en Estados Unidos, me he formado al cien por cien allí, pero cuando empecé a competir a nivel internacional le dije a mi padre que quería hacerlo por España. Yo me siento española, yo soy española, yo no quería ser americana», proclama Tucker.
Una elección que le ha supuesto un sobreesfuerzo: desde los 15 años coge varios vuelos trasatlánticos al año para participar en competiciones españolas y europeas, mientras sus compañeros de entrenamiento en Estados Unidos pueden hacerlo a pocos kilómetros de casa.
«Me he acostumbrado a volar sola, ya le he cogido el gusto», asegura, y lo hace desde uno de los mejores programas de la universidad americana. Notre Dame es una potencia en fútbol americano o baloncesto femenino, sí, pero también en esgrima. En sus cuatro años allí -se graduó ayer en Psicología-, Tucker levantó tres títulos de la NCAA junto a compañeras como la medallista olímpica húngara Eszter Muhari. Y con un entrenador llamado Rolando Tucker.
- ¿Cómo es que te entrene tu padre?
- Cuando era adolescente discutíamos bastante y de hecho empecé a recibir clases de otro entrenador; creo que ya no me aguantaba. Pero ahora nos llevamos muy bien. Él es muy paciente conmigo, muy tranquilo, tiene la mejor personalidad del mundo. Además hemos conseguido no hablar de esgrima en casa, separar una cosa de la otra, y eso nos va muy bien.
El proyecto de Tucker pasa por ir paso a paso, competición a competición, pero sus opciones a corto plazo son innegables. Más allá del Europeo del mes que viene o del Mundial de Hong Kong en julio, el equipo español del que forma parte debe aspirar a lo máximo. Fuera de París 2024 sin ella, ya en su primera temporada completa con la selección se colgó el bronce europeo -la primera medalla española en florete femenino por equipos- y esta temporada está brillando en la Copa del Mundo.
«Soy la bebé del equipo, pero me han recibido genial. Me daba respeto competir con ellas porque eran mis referentes», concluye Tucker, con mucho futuro por delante, décadas después de aquellos habanos.
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