Kimi Antonelli sumó su cuarto triunfo consecutivo y se afianza en el liderato del mundial de F1 en un Gran Premio de Canadá marcado por un sinfín de incidentes y un buen número de abandonos. El más destacado, tal vez, el de su compañero y rival George Russell, con quien vino firmando un mano a mano emocionantisimo hasta que, en la trigésima vuelta de la carrera, el Mercedes del británico dijo inesperadamente basta. Circunstancia que le permitió al italiano marcharse hasta los 131 puntos por los 88 de su, por así decirlo, enemigo más íntimo, a quien se lo llevaron todos los demonios cuando su coche, de repente, perdió potencia hasta quedarse completamente detenido.
El italiano gobernó sin oposición más de la mitad de la carrera por el abandono por avería de Russell / Lewis Hamilton fue segundo y Marc Verstappen, tercero, en una carrera en la que Carlos Sainz fue noveno y Fernando Alonso se vio obligado a dejar la pista antes de tiempo
Kimi Antonelli sumó su cuarto triunfo consecutivo y se afianza en el liderato del mundial de F1 en un Gran Premio de Canadá marcado por un sinfín de incidentes y un buen número de abandonos. El más destacado, tal vez, el de su compañero y rival George Russell, con quien vino firmando un mano a mano emocionantisimo hasta que, en la trigésima vuelta de la carrera, el Mercedes del británico dijo inesperadamente basta. Circunstancia que le permitió al italiano marcharse hasta los 131 puntos por los 88 de su, por así decirlo, enemigo más íntimo, a quien se lo llevaron todos los demonios cuando su coche, de repente, perdió potencia hasta quedarse completamente detenido.
Con Russell fuera de una carrera que Lindlap ni siquiera pudo iniciar y que contó con dos vueltas de formación marcadas por una aparentemente incesante llovizna, a Antonelli le bastó con conservar una ventaja inalcanzable para el resto, con lo que toda la atención acabaría por volcarse en dos pilotos que, sin duda, se tienen muchas ganas: Max Verstappen y Lewis Hamilton. A pesar de que el neerlandés aprovechó el abandono de Russell para situarse durante muchísimas vueltas como segundo en liza, retomando sensaciones que ahora mismo quizás tenía a su pesar bastante olvidadas, Hamilton se las arregló para superarlo con una maniobra de altísimo voltaje en la primera curva de la sexagésimosegunda vuelta. Prácticamente con el cuchillo entre los dientes, encontró un hueco donde parecía no haberlo para condenarlo a conformarse con el tercer escalón del podio y encaramarse él al segundo, su mejor resultado en lo que llevamos de campeonato desde su tercera plaza en China.
La historia, quizás, habría sido muy diferente si McClaren no hubiera cometido un error absolutamente de bulto a la hora de elegir los neumáticos. La apuesta, en las antípodas del resto de los equipos sobre el asfalto, puede decirse que a la práctica dejó fuera de la lucha casi desde el principio tanto a un Lando Norris que acabaría viéndose condenado a abandonar por un problema mecánico como a un Oscar Piastri que, en sus ansias por adelantar, se llevó puesto a Alex Albon. En la maniobra, la colisión, absolutamente inesperada para Albon, dejó el Williams del tailandés completamente fuera de carrera. Una acción que, a la postre, le costaría también al australiano una sanción de 10 segundos que no le permitiría pasar del undécimo puesto.
Desde el punto de vista de los pilotos españoles, Carlos Sainz logró sumar puntos tras terminar en la novena posición después de haber partido desde la decimoquinta plaza de la parrilla de salida mientras que Fernando Alonso, por su parte, volvió a no tener precisamente el día. El asturiano, a la postre, se vio finalmente obligado a abandonar la prueba a causa de un problema con el asiento de su monoplaza.
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