La apuesta de La Vuelta a España por acercarse a las nuevas audiencias a través de los creadores de contenido está siendo un absoluto desastre. La cobertura digital de la influencer Erola Jons durante la jornada inaugural en Mónaco ha provocado un torrente de críticas por el tono de sus intervenciones, sus comentarios sobre los ciclistas y el acceso que recibió a espacios reservados habitualmente a profesionales de la información y protagonistas de la carrera.
La creadora de contenido, con más de seis millones de seguidores, se ha viralizado por su cobertura de la carrera. No conocía el resultado del día anterior, trató de «pescar» a algún corredor e hizo varias preguntas polémicas a la gran estrella de la Vuelta, Pogacar
La apuesta de La Vuelta a España por acercarse a las nuevas audiencias a través de los creadores de contenido está siendo un absoluto desastre. La cobertura digital de la influencer Erola Jons durante la jornada inaugural en Mónaco ha provocado un torrente de críticas por el tono de sus intervenciones, sus comentarios sobre los ciclistas y el acceso que recibió a espacios reservados habitualmente a profesionales de la información y protagonistas de la carrera.
Jons, que cuenta con más de seis millones de seguidores en sus distintas plataformas, ha sido una apuesta de la organización y, aunque su retransmisión en YouTube y Twitch pretendía aportar un enfoque más desenfadado y captar la atención de un público alejado de los canales tradicionales del ciclismo, varias de las escenas difundidas durante el directo terminaron generando críticas entre aficionados y periodistas especializados.
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue el desconocimiento mostrado en algunos momentos sobre lo que estaba sucediendo en la propia carrera. Mientras interactuaba con aficionados y trabajadores, Jons llegó a preguntar por el resultado de la etapa después de que Tadej Pogacar se hubiera impuesto en la contrarreloj inaugural. También protagonizó distintos comentarios de tono provocador, entre ellos una petición a un agente de policía para que la detuviera y una referencia a su intención de «pescar» algún ciclista durante la jornada.
La situación fue especialmente controvertida cuando la influencer se acercó al lugar donde algunos corredores se preparaban para subir al podio. En ese momento realizó comentarios sobre la posibilidad de captar imágenes de los ciclistas mientras se cambiaban y relacionó esa situación con un posible aumento de la audiencia. Las imágenes comenzaron a circular rápidamente por las redes sociales y alimentaron las críticas sobre los límites que deberían existir en este tipo de coberturas.
Pero el episodio que terminó viralizándose en mayor escala fue su encuentro con Pogacar. Antes de hablar con el ganador de la etapa, Jons realizó varios comentarios de carácter personal y posteriormente se dirigió al esloveno utilizando el apodo ‘Pogachitar’. Entre sus preguntas estuvo una referencia a si también era tan rápido en los encuentros privados, además de otra en la que le preguntó por qué hiperventilaba cada vez que la veía.
La respuesta del ciclista fue breve. Después de pedir que repitiera la pregunta, Pogacar contestó que respiraba así «24/7» y continuó su camino hacia la zona mixta para atender a los medios acreditados.
Ante estoas intervenciones visualizadas ya por miles de personas, el colectivo periodístico ha criticado duramente los métodos de Jones. Laura Meseguer, periodista de Eurosport, cuestionó públicamente el enfoque de la retransmisión y puso el foco en las consecuencias que este tipo de situaciones puede tener para las mujeres que trabajan profesionalmente en el ciclismo. A su juicio, resulta especialmente perjudicial que después de años intentando demostrar su preparación en un entorno históricamente masculino se asocie la presencia femenina en el deporte con contenidos de carácter sexualizado o frívolo.
Meseguer también calificó de «patinazo serio» la decisión de incorporar este tipo de contenido y defendió una idea que ha terminado convirtiéndose en el centro del debate: los deportistas no deberían ser tratados como objetos, independientemente de su sexo.
Su postura encontró respaldo durante la retransmisión de Televisión Española. Carlos de Andrés defendió las críticas de su compañera y cuestionó que una carrera como La Vuelta pueda terminar convirtiendo la información deportiva en un elemento secundario frente al espectáculo. Sus palabras reflejaron el malestar existente entre parte de los profesionales que consideran que la búsqueda de nuevas audiencias no debería implicar renunciar a unos mínimos de rigor y respeto.
El caso también ha abierto una discusión más amplia sobre el papel de los influencers en los grandes acontecimientos deportivos. Las competiciones buscan cada vez más fórmulas para conectar con espectadores jóvenes y trasladar sus contenidos a plataformas como YouTube, Twitch o TikTok.
La organización todavía no ha anunciado públicamente si modificará las condiciones de colaboración con Jons.
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