Paul Laverty, miembro del jurado, da el pistoletazo de salida al Cannes político que vendrá: «Bardem y Sarandon son los mejores de nosotros»

«Es la plaga de nuestros tiempos cuando los locos guían a los ciegos». Citar a Shakespeare no es como citar a Oscar Wilde, que siempre encaja. Colocar una frase de El Bardo en el sitio correcto en el momento oportuno es privilegio de pocos. Y uno de ellos, sin duda, es uno de los guionistas más respetados del cine contemporáneo. Paul Laverty llegó al protocolario encuentro del jurado con la prensa, pronunció la célebre frase de El rey Lear y ya no hubo remedio. Lo que dijera el presidente, a la sazón el coreano Park Chan-wook, importaba, claro, pero menos. Todos a la espera de que Laverty volviera, regresara a las andadas, que, al fin y al cabo, es el sello de todo su cine.

 El guionista de Ken Loach y miembro del jurado presidido por Park Chan-wook acusa a Hollywood de vetar a los artistas que protestan contra el genocidio de Gaza: «¡Qué vergüenza!»  

«Es la plaga de nuestros tiempos cuando los locos guían a los ciegos». Citar a Shakespeare no es como citar a Oscar Wilde, que siempre encaja. Colocar una frase de El Bardo en el sitio correcto en el momento oportuno es privilegio de pocos. Y uno de ellos, sin duda, es uno de los guionistas más respetados del cine contemporáneo. Paul Laverty llegó al protocolario encuentro del jurado con la prensa, pronunció la célebre frase de El rey Lear y ya no hubo remedio. Lo que dijera el presidente, a la sazón el coreano Park Chan-wook, importaba, claro, pero menos. Todos a la espera de que Laverty volviera, regresara a las andadas, que, al fin y al cabo, es el sello de todo su cine.

Y así fue. Hubo que esperar, sin embargo. Justo al final de la rueda de prensa, tomó la palabra para criticar duramente a ese Hollywood que este año, por lo que sea, ha decidido no presentarse a Cannes. ¿Teme acaso la antes poderosa industria represalias de algún loco? ¿O lo que le preocupan son los ciegos? Su intervención vino de la mano de la reivindicación de Susan Sarandon y de los que como ella se han decidido a alzar la voz en contra del genocidio gazatí. «¿No es fascinante ver a personas como Susan Sarandon, Javier Bardem y Mark Ruffalo vetadas por sus opiniones en contra del asesinato de mujeres y niños en Gaza?», dijo. Y, sin pestañear siquiera, continuó: «¡Qué vergüenza para la gente de Hollywood que hace eso! Por eso, les expreso mi respeto y total solidaridad. Son lo mejor de nosotros, y les deseo lo mejor».

La declaración, tan cerca de Shakespeare como del propio Hamlet, llegó tras detenerse ante el cartel que preside la sala de conferencias y comentar como de pasada: «¿Puedo decir una pequeña cosa y felicitar al Festival de Cine de Cannes y al maravilloso cartel que han creado? Absolutamente icónico. Sencillamente brillante». Ni lo del párrafo precedente ni lo de éste eran comentarios inocentes. Este último entraba de lleno en la polémica que ha presidido el arranque del festival criticado por supuestamente intentar lavar su imagen con semejante cartel después de presentar una sección oficial competitiva donde apenas aparecen cinco directoras entre las 22 películas seleccionadas.

Laverty no solo tomó partido, sino que no pudo por menos que alinearse plenamente con el certamen, «Se ve tanta violencia en todas partes que, cuando me propusieron asistir a esta celebración de la diversidad, la imaginación y la ternura, me quedé sin palabras», añadió para convertirse definitivamente en el protagonista del encuentro. Recuérdese que el jurado, además del presidente y el guionista, está formado por la actriz estadounidense Demi Moore, el actor sueco Stellan Skarsgård, la actriz y productora irlandesa-etíope Ruth Negga, la directora y guionista belga Laura Wandel, la directora y guionista china Chloé Zhao, el cineasta chileno Diego Céspedes y el actor marfileño-estadounidense Isaach De Bankolé.

Todo lo dicho por Laverty hacia directa referencia a lo declarado por Susan Sarandon al recoger el Goya de Honor este año en Barcelona. Allí, la actriz reveló que había perdido a su agente de Hollywood después de pedir públicamente un alto el fuego en Palestina. «Se me hizo imposible incluso aparecer en televisión», añadió. «No podía participar en ninguna película importante ni en nada relacionado con Hollywood. Finalmente encontré agentes en Inglaterra e Italia, y trabajo allí. Conozco a un director italiano que me acaba de contratar; le dijeron que no me contratara. No hizo caso. Ahora mismo, me especializo en películas pequeñas con directores noveles, en cine independiente», comentó entonces.

Curiosamente, el nombre de Paul Laverty saltó a escena el lunes de la mano de Thierry Frémaux, director artístico de Cannes. Preguntado si temía que pasara en su festival lo mismo que sucedió en la Berlinale, cuando el jurado presidido por Wim Wenders invitó a periodistas y cineastas a dejar de lado la política (moción que fue apoyada por la directora del certamen), Frémaux comentó que desde el festival no había ningún tipo de consejo, advertencia o declaración siquiera. «Por nuestra parte, total libertad», dijo. Y acto seguido citó a Laverty como ejemplo de cineasta comprometido políticamente y, por ello, difícilmente aleccionable en ningún sentido posible.

Y dicho lo cual, vuelta a Shakespeare: «Es la plaga de nuestros tiempos cuando los locos guían a los ciegos».

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