Vinicius, tras unos días «muy complicados» por los pitos: «No quiero que me abucheen en casa»

<p>Hubo que esperar a la séptima jornada para disfrutar del primer gol de <strong>Vinicius</strong> en la presente Champions. Sus dos asistencias frente al Mónaco le allanaron el camino para el MVP de una noche donde redondeó sus números en el gran torneo continental: 30 goles y 30 asistencias en 72 partidos. Tras el caluroso abrazo con <strong>Álvaro Arbeloa</strong>, la amplia sonrisa frente a los micrófonos, donde admitió haber pasado «unos días muy complicados por los pitos».</p>

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 «Ese abrazo que me ha dado, no era tanto al entrenador, sino a todo el madridismo», dice Arbeloa.  

Hubo que esperar a la séptima jornada para disfrutar del primer gol de Vinicius en la presente Champions. Sus dos asistencias frente al Mónaco le allanaron el camino para el MVP de una noche donde redondeó sus números en el gran torneo continental: 30 goles y 30 asistencias en 72 partidos. Tras el caluroso abrazo con Álvaro Arbeloa, la amplia sonrisa frente a los micrófonos, donde admitió haber pasado «unos días muy complicados por los pitos».

«No quiero que me abucheen en mi casa, donde me siento muy cómodo. En los últimos partidos no me sentí cómodo porque cada vez que hacía algo mal me abucheaban», reveló Vinicius ante las cámaras de Movistar. «No siempre estaré en mi mejor nivel técnico, pero siempre lo he dado todo. Si a otros les falta gol, intento asistir; si tengo que defender, intento defender», agregó, en referencia a sus pases a Kylian Mbappé y Franco Mastantuono para el 2-0 y el 3-0, sin olvidar sus cinco recuperaciones.

No obstante, para calibrar la influencia del brasileño resulta siempre más pertinente revisar otra estadística. La que Arbeloa ya había mencionado en la previa. Y esta vez fueron cinco regates, cuatro de ellos resueltos con éxito. «Siempre estoy en el centro de todo y no quiero estarlo por cosas fuera del campo. Quiero estarlo por lo que he hecho por este club», zanjó el ‘7’ blanco.

«Cuando está feliz es el más desequilibrante», reiteró, por su parte, Arbeloa, desbordante de felicidad en la sala de prensa. «Ese abrazo que me ha dado, no era tanto al entrenador, sino a todo el madridismo», refrendó el ex entrenador del Castilla. Cuando le recordaron que hace ahora una década, Zinedine Zidane tomó las riendas del equipo para terminar alzando tres Champions consecutivas, extremó la prudencia. Primero recordando el complicado compromiso del sábado en Villarreal y después la visita de la última jornada a Da Luz, para cerrar el pase al top-8.

Tras el ridículo en Copa del Rey ante el Albacete y la mala primera parte contra el Levante, el Madrid recuperó algunas de esas señas de identidad que tanto había buscado Xabi Alonso. De hecho, Mbappé cautivó al Bernabéu con una carrera de 60 metros hacia atrás que evitó el gol del rival. Aunque ni siquiera así Arbeloa parece dispuesto a cambiar sus prioridades. Ninguna tan decisiva como tener contentas a sus estrellas. «Kylian y Vini están haciendo un gran esfuerzo, aunque tampoco te voy a engañar. Quiero que hagan un buen trabajo, ver un equipo que corra junto, pero que luego puedan estar frescos para marcar las diferencias», subrayó.

Esa capacidad para el desequilibrio resulta aterradora en el caso de Mbappé, quien con sus 11 goles en seis partidos igualó un récord de Cristiano Ronaldo. El portugués ya había anotado esa cifra en la primera fase de la temporada 2015-16. Su sucesor aún puede desbancarle el próximo miércoles si marca al Benfica de José Mourinho. De momento, el Mónaco se confirmó como una de sus víctimas favoritas, ya que acumula 16 intervenciones de gol ante su ex equipo, sólo por detrás de sus datos contra el Lille (17) y el Montpellier (21).

La celebración de Bellingham, tras el 6-1.
La celebración de Bellingham, tras el 6-1.AP

Aún cuenta con mucho margen el Madrid para confirmar su mejoría. De hecho, en una noche tan plácida recibió 20 disparos y Thibaut Courtois tuvo que realizar seis paradas, las mismas que hace un par de meses frente al Manchester City. Por no mencionar que los locales, pese a su mayor intensidad, cubrieron menos campo: 111,2 km frente a 113,5 del equipo dirigido por Sébastien Pocognoli.

Quien no suele economizar esfuerzos es Jude Bellingham, protagonista por su extraña celebración del 6-1. «Mucha gente dice muchas cosas. Puedes llorar o disfrutarlo. Les devolví la broma a los aficionados. Yo sé la verdad», explicó el internacional inglés, a propósito de su gesto, a modo de brindis. Apenas 72 horas después de recibir fuertes pitos, el ex centrocampista del Dortmund pudo redimirse con el Bernabéu. «Siempre he dicho que los aficionados trabajan toda la semana, pagan para venir aquí y tienen derecho a hacer lo que quieran», finalizó.

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