Verano en el ‘camping’: propuestas clásicas y otras más novedosas en España

¿Quién no ha soñado alguna vez con dormir en medio de un bosque? ¿O dejarse mecer por las olas al borde de un acantilado y descubrir una senda histórica a pocos pasos de un campamento? Los alicientes por los que ir de camping es casi una religión para un público que cada día gana más adeptos son infinitos. Una manera de afrontar el período vacacional que surgió en Gran Bretaña a mediados del siglo XIX y ahora acorta el salto temporal entre la generación de nuestros hijos y nuestra propia infancia (el cineasta Wes Anderson y su película Moonrise Kingdom desempolvó esa estética nostálgica de prismáticos y cazamariposas que veneramos los millennial), y que ha evolucionado hasta complejos hospedajes, más allá de un saco de dormir y una fogata.

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 Ajenos a destinos masificados y hoteles a precios desorbitados, dormir en plena naturaleza es uno de los planes vacacionales que más aumentan su demanda. A ello se suman las comodidades que ofrecen los nuevos ‘glampings’ y alojamientos de ecoturismo, como supermercados, ‘spa’ y actividades para toda la familia  

¿Quién no ha soñado alguna vez con dormir en medio de un bosque? ¿O dejarse mecer por las olas al borde de un acantilado y descubrir una senda histórica a pocos pasos de un campamento? Los alicientes por los que ir de camping es casi una religión para un público que cada día gana más adeptos son infinitos. Una manera de afrontar el período vacacional que surgió en Gran Bretaña a mediados del siglo XIX y ahora acorta el salto temporal entre la generación de nuestros hijos y nuestra propia infancia (el cineasta Wes Anderson y su película Moonrise Kingdom desempolvó esa estética nostálgica de prismáticos y cazamariposas que veneramos los millennial), y que ha evolucionado hasta complejos hospedajes, más allá de un saco de dormir y una fogata.

Desde que la pandemia pusiera en valor cualquier actividad y espacio al aire libre, la demanda por disfrutar de una estancia en estos campamentos modernos aumenta febrilmente cada año en España, con nuevas maneras de afrontarlo como el ecoturismo o el glamping, igualándose a otros mercados con más tradición en la materia como Francia o Estados Unidos. Según el Instituto Nacional de Estadística, es la opción de alojamiento extrahotelero que más ha subido en 2026 después de los albergues. Hablamos de un récord histórico, traducido en un aumento de un 20% respecto a los niveles prepandemia y más de un 50% en la última década. Con el temor latente por la escasez de combustible, y la subida de los costes en los pasajes de avión, todo apunta a que este verano se afianzará como una opción más segura y fácil de asumir en el plan de vacaciones, sobre todo, en familia.

“Cada vez más viajeros buscan experiencias más auténticas, menos artificiales y más conectadas con la naturaleza, priorizando el descanso, las experiencias locales y el tiempo de calidad en familia”, certifica Michel Durrieu, consejero delegado de Huttopia. Esta empresa natural de Lyon, creada en 1999 por Céline y Philippe Bossanne, combina en su propio rótulo una revolucionaria manera de entender el camping, con experiencias vacacionales integradas en plena naturaleza que cuentan con todas las comodidades del presente. Desde que aterrizó en España en 2024, ha ido aumentado su red con nuevos destinos por toda la Península, aupada por el deseo creciente de un viajero que busca desconectar de la rutina, tanto física como digital. “En España observamos un mayor interés entre familias urbanas con niños, que buscan desconectar de las pantallas y reconectar entre ellas a través de experiencias al aire libre. También está creciendo la demanda de escapadas transfronterizas de proximidad, tanto de españoles que viajan a Portugal o Francia como de viajeros portugueses que descubren destinos españoles”, explica Durrieu.

En ese enorme potencial, surge en España una estimulante ruta de campings con propuestas clásicas, como tiendas de campañas y alquiler de parcelas, y otros híbridos como alojarse en bungalós, cabañas de madera, un tipi o el infinito universo de las roulottes. Eso unido a todo tipo de actividades al aire libre que abarcan de deportes y juegos activos a conciertos o catas de vino, que generan un sentimiento de comunidad a menudo replicado cada verano, imposible de conseguir en un hotel. “El camping favorece encuentros espontáneos entre viajeros y genera una experiencia más abierta y compartida, especialmente para las familias con niños. Todo ello sin renunciar al confort. La evolución del sector ha permitido combinar naturaleza y comodidad con alojamientos equipados y servicios de calidad, manteniendo siempre una integración respetuosa con el entorno”, apunta Durrieu.

El Parque de Doñana, el mayor espacio natural protegido de Europa, fue el primer destino español en sumarse a la red de campings de Huttopia, con opciones tan variopintas como parcelas libres para acampar con tienda o autocaravana, pequeños chalets con baño y cocina integrada o roulottes fabricados en lona y madera. Declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco, levantarse cada mañana en uno de los ecosistemas más valiosos del continente es posible, siendo un buen punto de partida para descubrir su paisaje anclado entre Huelva, Sevilla y Cádiz, moldeado por dunas, playas salvajes o las marismas de flamencos rosas en el Rocío y sus mercados diurnos. Bajo el sol andaluz, se despliega este oasis en medio de bosques centenarios que cuenta con dos piscinas (una de ella recrea una playa con arena artificial), una cantina que despacha desayunos con pan artesanal y noches de pizza, amenizadas un día a la semana por bandas en directo y juegos de mesa.

También en el sur, y con el reclamo del agua cristalina que baña a Cádiz (pero sin las aglomeraciones típicas de un entorno urbano), una antigua dehesa de toros se ha convertido en el nuevo destino de la empresa Wecamp en Andalucía. Un resort ecológico en plena Costa de la Luz que traslada todas las comodidades de un hotel al aire libre poniendo en valor el diseño y la sostenibilidad. Atemperado por la brisa del Atlántico y los pinares de la zona, su propuesta de glamping y lodges familiares o solo para adultos con baño privado, aire acondiconado y terraza cubierta, forman parte de un plan de autoconsumo y protección de la flora y fauna local. Este pone en valor la arquitectura integrada en el paisaje, el riego con aguas recicladas, la iluminación solar o la movilidad eléctrica interna. Clases de yoga, pícnics, piscinas con solárium, restaurante con platos locales o un kids club con actividades gratuitas son algunos de sus servicios, además de guías virtuales sobre lugares de interés turístico, como rutas por los pueblos blancos o la artesanía local.

Esta empresa española de ecoturismo y glamping, fundada en 2020, cuenta con otro destino en su portfolio andaluz: el parque natural de Cabo de Gata. El histórico pueblo de pescadores de Las Negras, en Almería, enclave bohemio que atrae tanto por sus aguas cristalinas como los paisajes áridos y volcánicos que lo circundan, es el entorno de las cinco hectáreas donde se asientan desde tiendas de campaña de alta gama y parcelas para caravanas hasta bungalós, casas móviles y domos. Este último alojamiento hace realidad la tendencia en alza de dormir a pierna suelta bajo un cielo estrellado en una estructura de semiesfera, parecida a la de un iglú. Todo ello a escasos metros de la playa Cala del Cuervo y con un acuífero subterráneo natural que proporciona casi la totalidad del consumo del agua en las instalaciones.

Si cogemos el gusto a eso de acampar frente al mar, otro destino sureño a tener en cuenta es el camping La Taray, situado en la playa onubense La Redondela. Con más de 3.000 horas de sol al año, una naturaleza salvaje y amaneceres que grabar en la retina, este lugar garantiza unas vacaciones casi paradisíacas sin agobios hoteleros de por medio. Con múltiples opciones de alojamiento, ya sean parcelas de autogestión o bungalós equipados con baño y cocina, disponen de zonas comunes muy apreciadas por las familias, como un supermercado propio o baños para bebés en un entorno pet friendly.

Para los que quieran vivir una experiencia más singular y sin arena de por medio, el municipio granadino de Zújar, en la parte noroccidental de la comarca de Baza, es la sede de Casa Bella Teepees, un campamento con alma de chill out minuciosamente decorado que ofrece estancias en tipis, las tiendas cónicas utilizada por los nativos norteamericanos. Su interior poco tiene que envidiar a la habitación de un hotel boutique, con cama king size, salón, patio privado con pérgola y acceso directo a la cocina y los baños comunitarios.

Cataluña, región que concentra la mayor tradición en cultura de camping, esconde grandes clásicos de la Península, como La Ballena Alegre. Emplazado en el pueblecito de Sant Pere Pescador, en primera línea de playa de la Costa Brava, abrió sus puertas en 1976 como una sencilla zona de acampada, y evolucionó en las décadas posteriores a un resort con mobile homes, cabañas y zona de glamping, además de piscinas, comercios como fruterías, panadería o librería, varios spots de cocina mediterránea y una escuela náutica en la que tomar clases de vela, buceo y windsurf. Una microciudad galardonada con el Premio al Mejor Camping de España 2026 (y el cuarto de Europa), según la lista anual de la organización Auto camper service international (Acsi). El camping cumple este 2026 medio siglo con inéditos reclamos del sector, como un spa donde tomar baños de vapor, experimentar una cabina de sal o un tratamiento de osteopatía y masajes para aliviar el estrés de todo el año.

Casi rozando la frontera francesa, en el corazón del Pirineo catalán, el parque natural del Cadí-Moixeró es un enclave único para los amantes del senderismo y las rutas en bici. El Huttopia Barcelona-Pirineos suma a esta experiencia activa clases de yoga, talleres, conciertos al atardecer y actividades familiares para conectar en el entorno poniendo el foco en la cultura local. Es el caso de una ruta por pueblos con encanto donde no faltan Bagà o Gósol, descubrir el nacimiento del río Llobregat o las huellas de dinosaurios de Fumanya.

Sin dejar el norte peninsular, ponemos rumbo a un refugio escondido de Cantabria, ajeno al turismo masificado que recorre la región y sobre un acantilado, Las Arenas de Kampaoh. La empresa sevillana que nació en 2016 con la simple intención de mejorar una tienda de campaña (lo que derivó en un elaborado concepto de diseño y equipamiento) ofrece en este complejo unas vistas privilegiadas del mar que baña al último pueblo costero del occidente cántabro, Pechón. Además de contar con servicios como piscina, área de juegos o restaurante, su propuesta de glamping se manifiesta en pequeñas tiendas Bell con cama de matrimonio, electricidad, mesa a modo de merendero y toallas; o cabañas de madera con un módulo de baño y ducha privado, ventilador y un minifrigorífico en un entorno tranquilo y alejado de las zonas comunes.

Ya en Galicia, otra región con una dilatada experiencia en alojamientos al aire libre, encontramos joyas recónditas como el camping de Isla de Ons (Pontevedra). Además de una modesta pensión, es el único alojamiento autorizado que ofrece la isla, galardonado con la insignia al Mejor Camping de Entorno Natural de España 2025 que otorga la Federación Española de Campings (FEEC), que reconoce tanto su ubicación como el proyecto de sostenibilidad que sustenta.

De regreso al continente sin abandonar la provincia, Lalín es el kilómetro cero de Galicia que traza el cruce de dos rutas emblemáticas del Camino de Santiago (la Plata y el Invierno). Aquí está el camping Caminos de Galicia, que defiende una inmersión total en esta histórica comarca rodeado de bosques, senderos y pequeñas aldeas. Un choque temporal que invita a desconectar del presente y bajar las revoluciones del día a día en plena naturaleza, mientras se descubren los tesoros de la zona en talleres gastronómicos, catas o excursiones a espacios naturales, como la Serra do Candán o algunas etapas del célebre Camino. El regreso tiene premio: un baño en la piscina climatizada, una charla infinita al atardecer en uno de sus chalets climatizados o cocinar por libre en una de sus parcelas con electricidad.

El interior de España esconde también múltiples maravillas donde pernoctar en la naturaleza. Además del camping Cobijo, a dos kilómetros de Vinuesa y cerca del parque natural de los Picos de Urbión y las aguas glaciares de la Laguna Negra (Soria), famoso por sus rutas al aire libre y la actividades acuáticas que ofrece como vela y piragüismo, bien merece la pena hacer una parada en Burgos para conocer el proyecto familiar de La Trapera. Ubicado en Pradoluengo, en la cara norte de la Sierra de la Demanda, en su amplia carta de alojamientos destacan el alquiler de una furgoneta camperizada MCLouis Menfys Sline con capacidad para cuatro personas; o Los Cubos, una minicasa enfocada al turismo de pareja con jacuzzi privado y vistas a la montaña que ofrece servicios propios de un hotel, como masajes, desayuno en la habitación o bienvenida con una botella de cava. Su apuesta por la gastronomía local, junto a clases de pilates, zumba o encuentros creativos, son otros de los alicientes para contemplarlo como una alternativa al calor urbano y las playas atestadas.

Aunque los campings actuales invitan a disfrutar del entorno con todo tipo de comodidades, revisar la previsión meteorología o apostar por ropa cómoda con una capa extra para la noche (y calzado adecuado para las actividades al aire libre) son algunas de las recomendaciones que plantean los expertos a la hora de proyectar la escapada, sobre todo, si se carece de experiencia. “También es bueno planificar con antelación las actividades que se quieran hacer —senderismo, rutas en bicicleta o exploración del destino—, para aprovechar al máximo la estancia desde el primer momento. Una mochila cómoda, cantimplora, linterna y pequeños imprescindibles prácticos pueden marcar la diferencia”, apunta Durrieu.

Pero más allá del equipaje, hay algo esencial que llevar con nosotros: las ganas de desconectar. “El camping invita a bajar el ritmo, pasar más tiempo al aire libre, conectar con el entorno y compartir momentos de calidad en familia o con amigos. Nuestro mejor consejo sería precisamente ese: venir sin prisas y dejar espacio también para la improvisación, porque muchas veces los mejores momentos del camping son los que no estaban planeados”, recuerda.

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