<p>Si alguien tiene opciones de llevarse el Oscar el domingo, son las mujeres del equipo de sonido de <i>Sirat</i>. Lo dice Oliver Laxe, su director. No solo encarnan, de alguna forma, el alma de una <i>road movie</i> descarnada y existencial que no se entendería sin su narrativa sonora, sino que ya son historia viva de la Academia de Hollywood. <strong>Es un hito incontestable que por primera vez en 98 años de entrega de premios tres mujeres hayan logrado la nominación al Oscar por mejor sonido.</strong> «Españolas, mujeres, desconocidas en Hollywood y con una película tan difícil como esta. Es increíble que estemos aquí», sentencia Amanda Villavieja desde un restaurante al oeste de Los Angeles, 48 horas antes de la gala que ya es una victoria para ellas, pase lo que pase. </p>
Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas llegan a la gala de los Oscar como el primer equipo de mujeres en aspirar a mejor sonido en 98 años de premios
Si alguien tiene opciones de llevarse el Oscar el domingo, son las mujeres del equipo de sonido de Sirat. Lo dice Oliver Laxe, su director. No solo encarnan, de alguna forma, el alma de una road movie descarnada y existencial que no se entendería sin su narrativa sonora, sino que ya son historia viva de la Academia de Hollywood. Es un hito incontestable que por primera vez en 98 años de entrega de premios tres mujeres hayan logrado la nominación al Oscar por mejor sonido. «Españolas, mujeres, desconocidas en Hollywood y con una película tan difícil como esta. Es increíble que estemos aquí», sentencia Amanda Villavieja desde un restaurante al oeste de Los Angeles, 48 horas antes de la gala que ya es una victoria para ellas, pase lo que pase.
Villavieja, de 51 años, fue la responsable del sonido durante el rodaje, Laia Casanovas, de 35, del diseño de sonido y Yasmina Praderas, de 44, de la mezcla. A las tres se les dibuja una sonrisa al hablar de la posibilidad del Oscar tras hacerse con el Goya hace dos semanas. «Todo esto es súper bonito compartirlo, como coger el Goya y llevarlo al bar de mi barrio y que todo el mundo se hiciera la foto de rigor», explica Casanovas. «Les da algo si me presento con un Oscar».
No es un sueño fácil de cumplir. Compiten contra producciones de gran presupuesto como Frankenstein y F1, además de las favoritas al premio mayor, Sinners y Una batalla tras otra. Casi nada. Lo importante, dicen, es haber llegado hasta ahí y el impacto que ha supuesto para las tres a todos los niveles. «Esta película me ha cambiado la vida por el proceso de hacerla», dice Casanovas sobre la producción original de Movistar +. «Tras estrenarse en Cannes, cuando en las críticas se empezó a hablar del sonido, ahí supimos que estaba pasando algo».
Después llegó la carrera por el Oscar, que para Praderas es «la recta final de una montaña rusa que en algunos momentos nos ha sobrepasado». «Sabíamos que este era un proyecto sonoro muy potente, pero nunca llegamos a visibilizar el estar aquí». De los desfiladeros de las montañas marroquíes a las colinas del viejo Hollywood. «Ganar sería brutal», remarca.
Praderas admite que tras el lobby intenso ahora están en plan «disfrutón». Ella se queda con la reacción del público de Estados Unidos a la película de Laxe, la historia de un padre en busca de su hija por el sur de Marruecos, viajando con una comunidad de ravers. «El poder describir cómo has hecho tu trabajo es muy gratificante. Se crea un sentido de comunidad aquí que aprecio mucho».
Casanovas, por su parte, no olvidará su encuentro con uno los grandes del gremio, Michael Minkler, «que es el mezclador de Tarantino, tiene tres Oscar y como 10 nominaciones». Minkler se preguntaba cómo habían logrado semejante sonido «porque es un tanto documental pero muy expresivo al mismo tiempo, un sonido al que no están acostumbrados. Compartir con estos tótems ha sido muy bonito«.
Villavieja valora que en Estados Unidos «les interesa saber cómo has hecho el trabajo» y el que hecho de que Sirat visibilice más lo que hacen, «desde la primera escena con los altavoces en medio del desierto, completando un puzzle a lo largo del camino, un diseño muy laborioso para que el espectador rápidamente lo vincule con el sonido». Eso y el hecho de ser mujeres, de ser las primeras en romper esa barrera en la categoría de sonido. «Nuestra especialización ha estado siempre muy masculinizada», analiza Praderas. Por eso cree que su hito es algo que hay remarcar. «Poco a poco van entrando más mujeres en puestos de responsabilidad. Esto se está dando ahora y es relativamente nuevo».
Casanovas se suma al debate. «Vamos a equilibrar esta balanza mirando hacia el futuro», sostiene. «Todavía las mujeres acceden a proyectos con menos presupuesto, cintas como una comedia romántica en lugar de una peli de coches por ser mujer, estereotipos que hay romper. Talento y género no tienen relación».
Cultura
