Rels B, la estrella a su bola: «Rapeo de puta madre. Al que le moleste mi estilo, que se llene un Metropolitano»

Como toda buena historia, la de Rels B comienza con un nombre ordinario que terminó eclipsado por otro que no lo era tanto. Lo que empezó siendo una identidad en tres partes acabó condensándose en dos. Un alter ego breve, directo, fácil de pronunciar. Pam, pam: Rels B. Más reconocible, más certero. Así, un chaval que fue primero camarero y después albañil terminó convertido en un mastodonte de la industria musical.

 De camarero y albañil a llenar estadios en medio mundo y arrasar en listas. El Rey del Urban pone el broche a su gira mundial en la capital y repasa el camino que le llevó hasta la cima: «Hay que pisar mucho barro»  

Como toda buena historia, la de Rels B comienza con un nombre ordinario que terminó eclipsado por otro que no lo era tanto. Lo que empezó siendo una identidad en tres partes acabó condensándose en dos. Un alter ego breve, directo, fácil de pronunciar. Pam, pam: Rels B. Más reconocible, más certero. Así, un chaval que fue primero camarero y después albañil terminó convertido en un mastodonte de la industria musical.

Daniel Heredia Vidal pasó a ser Rels B: para algunos, el Rey del Urban; para otros, un referente en la mezcla de géneros -porque ni el rap, ni el hip- hop, ni el pop, ni el afro se le resisten- y, según las malas lenguas, un rapero «blandito». «¿Pero y qué? Soy lo que soy y a mucha honra», responde él.

El artista mallorquín está a punto de poner fin a una gira mundial que se ha prolongado durante 16 meses. Sus más de 24 millones de oyentes mensuales en Spotify -frente a los cerca de 15 millones de Aitana, la autoproclamada superestrella, o los seis millones de Lola Indigo– reflejan el alcance de su impacto. Ahora, el chico humilde culmina su macrogira en la capital. El cierre será en el Estadio Metropolitano de Madrid, el próximo 4 de julio, con un repertorio que recorre su trayectoria de orilla a orilla. Una forma de reivindicar sus orígenes y de devolver el foco a aquellos proyectos que, a veces sin querer y otras queriendo un poco, Rels ha ido dejando en segundo plano. Desde sus inicios hasta el momento más alto de su carrera, con un final de gira a la vuelta de la esquina y un disco prácticamente recién salido del horno, Love love Flakk, el artista se dispone a cerrar ciertas etapas y abrir otras.

En ‘El Mundo x ti’ dice: «Voy a hacer lo que me da la gana»; en ‘Sueño’: «Soy libre, soy pensador» y ‘A 2000 pies’ remite a huir y formar una familia. ¿Qué significa ser libre, ahora, después de haber conseguido prácticamente todo lo que quería?
Muchas cosas, pero ahora mismo, ‘libertad’ para mí es que, en el momento que quiera formar una familia, pueda hacerlo y estar superpresente, ¿sabes? Quiero darme de lleno, de una manera bonita e implicada, y no depender de que me cuiden al niño, sino vivir esa etapa como la tengo que vivir… Eso supone que me tendré que quitar del medio un buen rato.
Lo de hacer un disco y «sacarse del medio» lo llevas diciendo desde hace tiempo. ¿Eso dónde se ha quedado? Ya tenemos el disco…
[Ríe] Sí, bueno, el disco ya salió… ya veremos si va a haber más discos. Uno al final, cuando se calienta, dice esto y lo otro; a ratos lo amas, a ratos no… pero creo que he ordenado un poco mi cabeza y lo estoy valorando mucho.
El gozo te ha ganado el pulso al desgaste, entonces.
Sí, sí. ¡Estoy muy bien, qué quieres que te diga! Últimamente me siento muy libre. Y creo que cuanta más libertad haya en mi vida, mejor. Estoy en un punto en el que sé que vivo de la música, valoro que vivo de la música y tengo un hobby que me encanta. Aunque a veces sea cansado, no tengo un trabajo, tengo un hobby. Lo estoy disfrutando que flipas. Me encuentro en un momento precioso. Es verdad… suelo hacer mucho hincapié en eso de liberarme.
Cierra la gira en Madrid. Ya has anunciado su repertorio y es un repaso absoluto de tu trayectoria.
Estoy abrazando el discurso de Love Love Flakk. A veces las canciones empiezan a envejecer y les pierdes el cariño, o dices «ahora la podría hacer mejor». Pero en verdad son momentos clave de mi vida y momentos que han estado dentro de los corazones de la gente. Así que me quise quitar el ego de decir «esto podría estar mejor o peor» y decidí valorarlas, disfrutarlas, cantarlas para la gente y vivirlo con ellos.
Lo de hacer cosas de las que no estás satisfecho, ¿te pasa a menudo?
Fíjate que le he tenido mucho rechazo a los inicios de mi carrera porque, en muchos momentos, he sentido que ahora estoy haciendo música mil veces mejor a nivel de calidad. Pero luego, pensándolo bien, las situaciones, los momentos y la ingenuidad con la que se hacía esa música a lo mejor pide un poco menos de calidad y genuinidad. Por eso he aprendido a cogerle cariño otra vez.
Se habla mucho de alcanzar el éxito, pero no tanto de sostenerlo. En tu caso, el salto a Sony con Happy Birthday Flakko marcó un antes y un después. ¿Cómo viviste ese cambio de escala?
Creativamente es el peor álbum de mi carrera, siempre lo digo [ríe]. Después me sentí tan mal que hice el mejor disco de mi carrera, que es La Isla. Pero en realidad no cambia nada. Se marca una historia, tienes más dinero para hacer el proyecto (dinero que se malgasta porque no es tuyo), pero de artista independiente a artista firmado… no sé… La verdad es que si no eres un artista nuevo al que le subvencionan la carrera, nada cambia. Lo que importa ahora mismo es un buen equipo y un buen manager.
El cantante de urban Rels B durante un ensayo en Madrid

«Dicen que nadie es profeta en su tierra, pero si después de un Metropolitano no me lo reconocen… ya me dirás»

¿No se sentías cómodo con esa forma de trabajar?
Lo que no me gustaba eran esos horarios, esas fechas y el tener que entregar todo tan pronto para que esté tan matemático y calculado. Nosotros somos de hacer una canción y sacarla mañana, de que fluya. Esa es la genuinidad que siempre nos ha llevado lejos.
¿Se perdió la esencia creativa?
No, eso no. Siempre he hecho la música que a mí me ha gustado. Pero dependiendo de las situaciones de la vida, la música ha sido mejor o peor porque he tenido más tiempo o menos, porque estaba menos dentro de mí o más conectado conmigo mismo…
Tu trayectoria rompe con la lógica habitual de la música española, que suele consistir en triunfar primero en España y luego exportarlo fuera. Lo estás petando de forma masiva en Latinoamérica, especialmente en México. ¿Cuál es el secreto?
Dicen que nadie es profeta en su tierra, pero nos estamos haciendo profetas poco a poco; si después de un Metropolitano no nos lo reconocen, ya me dirás. México es un país de 200 millones de personas contra el nuestro, que es de 50, así que es normal que los números sean más altos allí. Pero nos está yendo muy bien en España en los últimos dos o tres años. España ha empezado a valorar más esta música; cuando empecé con el afro entró más aquí, porque antes era un terreno más de hip hop y eso no entraba tanto.
Creativamente, ¿te sientes igual de comprendido en España que en Latinoamérica?
Yo creo que incluso más en España, porque al final yo compongo como español y hablo de una vida española, así que aquí me entienden al cien por cien. Y aun así, me entienden perfectamente en México.

«El mío es el camino de la genuinidad. Es una decisión súper consciente. Sé cómo funciona la industria; sé que si aprieto un botón se activa esto y si aprieto otro se activa lo otro, y no quiero tocar esos botones»

¿Sientes que tu relación con el público español se mantiene igual de fuerte?
Sí, tengo una relación súper buena, y últimamente más todavía.
Pero a pesar de llenar estadios, no tienes una exposición pública tan desbocada como otros artistas de tu nivel, como podrían ser Bad Gyal o Quevedo.
Tengo la gran suerte de que no he necesitado de fama excesiva y todo eso. Es verdad que alguna vez he hecho algún movimiento un poco más pícaro, pero ya entiendo cómo funciona. Vi que ese no es el camino. El mío es el camino de la genuinidad. Es una decisión súper consciente. Sé cómo funciona la industria; sé que si aprieto un botón se activa esto y si aprieto otro se activa lo otro, y no quiero tocar esos botones.
Hoy en día triunfar sin exponerse parece misión imposible. Y sin embargo…
La verdad es que sí. Pero yo combato con ello porque soy anti-móviles. Le doy amor a los proyectos a través de las redes por el amor que le tengo al proyecto, no por el simple hecho de estar en las redes.
Eres un poco rebelde para los tiempos que corren.
O un poco anciano [ríe]. Pero oye, a mí me da igual, porque vivo más tranquilo.
Antes de ser Rels B, trabajaste como albañil y como camarero. ¿Qué te dio esa vida?
Me obligó a valorar todo lo que tengo. No tiene nada de malo, pero hay gente que a lo mejor pasa directamente al éxito sin haber pisado el barro de verdad. Yo he ido con un poco más de cuidado, también con lo económico, porque sé lo que cuesta. Tengo muchos amigos que siguen así y veo lo que les cuesta pagar un alquiler o conseguir calidad de vida trabajando todo el día. Eso es lo que me hace seguir valorando lo que tengo y respetándolo mucho.
¿No haber tenido un bum repentino, te vino bien?
Del todo. Me ha ayudado mucho no tener un pico gigante;no pasar de cero a 100, sino tener un crecimiento constante y muy igualado. Siempre hacia arriba pero muy tranquilo. Soy totalmente consciente de que psicológicamente me habría costado más de otra forma. Yo entiendo cuando la gente se vuelve loca y el público la acaba criticando, diciendo que se le ha ido la cabeza. Estar en este mundo y que todo el mundo te haga la pelota y te ría las gracias;… Eso te puede hacer volcar muy fácilmente. Agradezco mucho la lógica de mi carrera.
Eres un artista todoterreno. Mezcla rap con pop y afro. ¿Te ha supuesto algún problema que te tilden de ser un «rapero blandito»?
Rapeo de puta madre, hago afro de puta madre y, si hay que componer otra cosa, la compongo. Estoy súper orgulloso y prefiero ser este tipo de músico antes que solo un rapero. Me encanta ser el rapero que soy. Y al que le moleste, que se llene un Metropolitano.

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