No hacer nada está muy bien

No eres de un equipo de fútbol hasta que no lloras por él en un estadio y no eres de una selección hasta que no trasnochas y te levantas con un pijamilla de topitos para verla frente al televisor.

 Un estudio de una universidad israelí analizó 300 penaltis para tratar de averiguar qué posibilidades tenían un portero de parar uno. Conclusión: cuando no se tiraban a un lado, atajaban el 60%  

No eres de un equipo de fútbol hasta que no lloras por él en un estadio y no eres de una selección hasta que no trasnochas y te levantas con un pijamilla de topitos para verla frente al televisor.

Ambas cosas suceden por primera vez cuando tienes entre 10 y 12 años. En España hay un millón y medio de niños con esas edades. Así que bienvenidos, chavales, a la España que duerme mal, a la España que toma melatonina y pasiflora y ni con esas, a la España que se va al sofá a las dos de la madrugada y coge el mando a ver qué tal.

Me caen bien los niños que duermen mal. Me caen bien los abuelos que se mueven poco, se muestran contraculturalmente recios y no van de enrollados haciendo todo el día carantoñas. O sea, Marcelo Bielsa.

Las mejores imágenes de este Mundial no son los cinco goles de Messi, que Rodri siga con la camiseta por dentro o la pintaza que tiene el bosnio Alajbegovic. Las mejores imágenes son los bebés David Guetta con auriculares antirruido, la afición noruega remando, las selecciones que ni de coña bailan para celebrar un gol (qué manía con bailar para celebrar, qué simpáticos los que bailan, eh, así se tuerzan un tobillo con el aserejé) y el careto de Bielsa.

Supongo que lo habrán visto. La FIFA grabó a jugadores y entrenadores para que hicieran un gesto que se televisa en el momento de anunciar las alineaciones. Unos se besan el escudo. Otros aprietan los dos puños. Los más sobrios se cruzan de brazos. Pues bien: el entrenador de Uruguay sale en el vídeo sin hacer nada de nada. Un hombre así me representa. Gilipolleces, las justas. Le preguntaron por su abulia y contestó: «No soy un modelo».

Está bien quedarse quieto. Está bien mirar al suelo sin hacer nada. A ver si tomamos ejemplo.

Un estudio de la Universidad de Ben Gurion, en Israel, analizó casi 300 penaltis para tratar de averiguar qué posibilidades tenía un portero de parar la pena máxima. Conclusión: cuando no se tiraban a un lado (solo el 6% elegía esa opción), atajaban el 60%.

Eso es lo que quiero decirles. Que dejen de bailar cuando celebren algo porque hay gente delante. Que hagan como los bebés de los auriculares y pasen de todo. Que miren a Bielsa. Que, en este mundo donde todos enloquecen cuando hay una cámara, estarse quieto está muy bien.

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