Hace poco alguien me afeaba por aquí que mis columnas fueran misándricas. Aluciné, claro. Porque hasta ahora he hecho columnas sobre hombres muy concretos con actitudes muy concretas que, sentía, todos y todas deberíamos rechazar.
Javier Bardem dio un discurso de los de aplaudir, hablando de que viene de un país y de una educación muy machista donde cada mes hay dos mujeres asesinadas a manos de sus parejas o de sus exparejas
Hace poco alguien me afeaba por aquí que mis columnas fueran misándricas. Aluciné, claro. Porque hasta ahora he hecho columnas sobre hombres muy concretos con actitudes muy concretas que, sentía, todos y todas deberíamos rechazar.
Sigo pensando que son columnas de sentido común: porque si un hombre (Alessandro Lecquio) sale diciendo en televisión que le gusta abofetear a mujeres, entiendo que es de sentido común que la sociedad lo rechace. Si un hombre (Julio Iglesias) aparece acosando en televisión a mujeres periodistas en sus puestos de trabajo y forzándolas a besarle, entiendo que es de sentido común que la sociedad lo rechace. Y también si un hombre (Juanma Bajo Ulloa) se burla de sus compañeras de profesión haciendo de menos a la mejor generación de directoras de cine que ha dado España, entiendo que es de sentido común que al menos la sociedad le diga: ¿de qué coño vas, colega?
Mis columnas van sobre un cierto tipo de hombres (no todos los hombres, claro, no hace falta que nadie me lo explique, gracias), que han utilizado o siguen utilizando su poder para menospreciar, burlarse, violentar, acosar o agredir a sus compañeras. Quien se dé por aludido, allá él. Pero desde luego son específicas. Porque aquí viene el plot twist, aunque algunas personas crean que no, yo sí admiro y mucho a muchos hombres.
El domingo, Javier Bardem presentaba en Cannes el El ser querido, la nueva película de Sorogoyen, sobre un padre director de cine que se reencuentra con su hija después de años distanciados para hacer una película juntos. La película trata de la masculinidad tóxica, de paternidades ausentes, de la culpa y de si es posible un perdón cuando se ha sido un mal padre. En medio de la rueda de prensa, Bardem dio un discurso de los de aplaudir, hablando de que viene de un país y de una educación muy machista donde cada mes hay dos mujeres asesinadas a manos de sus parejas o de sus exparejas.
No entiendo cómo alguien no puede ver esto. Un país no dejará de ser machista hasta que no haya ninguna mujer asesinada. Ninguna. Y todos tenemos que trabajar para que esto deje de ocurrir.
También hace poco escuchaba a Leonor Watling reivindicar la frase de la escritora Maya Angelou que dice «toda mujer necesita un hermano». Me encantó su voz serena al decirlo. Creo que en estos tiempos donde el feminismo se ve como una lacra y no como la única salvación que en realidad tenemos socialmente, es importante volver a decirlo.
Yo no quiero un mundo sin hombres, pero quiero un mundo con hermanos.
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