Little Amélie: La mirada antes de la mirada, la emoción pura (****)

<p>Fue Jean Vigo el que con motivo de su documental <i>A propósito de Niza</i> (1929) habló por primera vez de algo en principio tan evidente como el punto de vista. Colocar una cámara en el conocido Promenade des Anglais (paseo de los Ingleses) y ver qué ocurre puede parecer un ejercicio inocente. Pero no lo es. No lo es si la intención es hacer cine. El director de <i>L’Atalante</i> puso ahí mismo el trípode y, de repente, el objetivo de Vigo, en este primer acercamiento al mundo, se ofrece como un bisturí entregado a diseccionar con ironía el alma exhibicionista de una sociedad quizá ciega. Y la película, en correspondencia, deslumbra, divierte y ciega.<strong> Lo dicho es cine porque en el cine el punto de vista lo es todo.</strong></p>

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 Los animadores Mailys Vallade y Liane-Cho Han Jin Kuang imaginan el cine antes del cine a través de la evolución de un bebé en un ejercicio de animación tan delicado como deslumbrante  

Fue Jean Vigo el que con motivo de su documental A propósito de Niza (1929) habló por primera vez de algo en principio tan evidente como el punto de vista. Colocar una cámara en el conocido Promenade des Anglais (paseo de los Ingleses) y ver qué ocurre puede parecer un ejercicio inocente. Pero no lo es. No lo es si la intención es hacer cine. El director de L’Atalante puso ahí mismo el trípode y, de repente, el objetivo de Vigo, en este primer acercamiento al mundo, se ofrece como un bisturí entregado a diseccionar con ironía el alma exhibicionista de una sociedad quizá ciega. Y la película, en correspondencia, deslumbra, divierte y ciega. Lo dicho es cine porque en el cine el punto de vista lo es todo.

La pareja formada por Mailys Vallade y Liane-Cho Han Jin Kuang lo sabe tan bien que su película Little Amélie no es más que eso: punto de vista. Es más, es el punto de vista antes inlcuso de que la mirada adquiera la posibilidad de, efectivamente, un punto de vista. La idea es adaptar la novela de Amélie Nothomb Amélie y la metafísica de los tubos, donde la escritora rememora su pasado y, mejor aún, se rememora dentro de un pasado que probablemente ni siquiera existía aún como narración, como mirada. Lo que se cuenta, en efecto, es la autobiografía de una niña antes de cumplir los tres años, antes de que las formas sean formas, las personas, personas y la vida, algo que quema por dentro.

¿Y como inventar un mundo antes del mundo? Y es aquí cuando no queda otra que rendirse a la imaginación, a la gracia, a la claridad y a la emoción en su estado más puro. Eso es Little Amélie, eso es lo que consiguen los animadores en esta obra tan delicada como deslumbrante. Como en la novela, aprendemos que la pequeña empieza por no ser nada más que nada, que la posibilidad probablemente remota de ser algo. Su cuerpo son apenas tubos; su mundo, una mancha de colores sin brillo. Y así hasta que todo empieza a tener, si no sentido, sí esperanza de llegar a tenerlo. Y con la esperanza, las dudas, los miedos y los silencios. Con la esperaza, la desesperanza.

La película cuenta cómo de su relación con la cuidadora japonesa Nishio-san, surge el amago de una palabra primero, el principio de una abrazo después y, por último, todo lo demás. Es decir, la amenaza de las carpas, la maravillas de las luces que flotan en el río, la humedad de la lluvia, el desconcierto de la primavera… Pero no solo eso, por las grietas que se abren cuando se abre un mundo, también aparecen el recuerdo de un dolor sin límites, la memoria de una guerra que no acaba y las lágrimas de la más sincera, profunda y pura de las incomprensiones. Todo eso está en una película que se arriesga a ser devorada por la nada en su ansía de abrazarlo todo; que camina por un abismo extraño donde todo está por hacer y todo amenaza con desaparecer.

A un lado las concesiones formales traducidas en abuso de los colores blandos y pasteles, la película se mantiene siempre alerta y siempre fiel a su vocación de sorpresa. ¿Cómo imaginar un punto de vista antes de la existencia misma de los puntos y de la misma vista? Little Amélie no tiene la respuesta, pero si aventura una hipótesis: todo nace del dolor. Qué tremendo, qué bello. Sin duda, la película para niños que todo adulto merece.

Dirección: Mailys Vallade, Liane-Cho Han Jin Kuang. Guion: Liane-Cho Han Jin Kuang, Eddine Noël, Aude Py, Mailys Vallade. Novela: Amélie Nothomb. Música: Mari Fukuhara. Duración: 77 minutos. Nacionalidad: Francia.

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