La actriz Catayoune Ahmadi, amiga de Marjane Satrapi: «Se había aislado por el dolor. En sus mensajes me decía: ‘sigue siendo libre'»

A las diez de la mañana de este jueves, la actriz francoiraní Catayoune Ahmadi estaba grabando un vídeo para una prueba de casting cuando recibió la noticia de la muerte de su amiga Marjane Satrapi. Cuenta que la echará de menos como se echa de menos a una hermana y que lo que más le duele es pensar que «no llegó a ver libre al Irán que tanto amaba».

 «La primera vez que la vi tenía siete años. Después nos convertimos en algo parecido a hermanas. Íbamos juntas a las manifestaciones de Mujer, Vida y Libertad», cuenta la intérprete en el Corriere  

A las diez de la mañana de este jueves, la actriz francoiraní Catayoune Ahmadi estaba grabando un vídeo para una prueba de casting cuando recibió la noticia de la muerte de su amiga Marjane Satrapi. Cuenta que la echará de menos como se echa de menos a una hermana y que lo que más le duele es pensar que «no llegó a ver libre al Irán que tanto amaba».

¿Cómo se conocieron?
Yo tenía siete años. Ella todavía no era famosa y había sido invitada a una pequeña librería de mi barrio para presentar Persepolis. Me hizo un retrato y me enseñó cómo dibujaba. Desde aquel día nos unió un vínculo muy especial. Me trataba como si fuera una hija o una sobrina.
¿Cómo mantuvieron el contacto?
Mis padres me llevaban a sus presentaciones y a sus encuentros con lectores. Cuando crecí empezamos a escribirnos correos electrónicos. Me llamaba ‘mi sol’.
¿Hubo algún momento en que perdieron el contacto?
Sí, durante los años en que me trasladé a Nueva York. Pero cuando regresé a Europa me escribió por Instagram. Quedamos para tomar un café y, desde entonces, no volvimos a separarnos.
¿Qué consejos le daba?
Siempre me decía que siguiera siendo libre. Me animaba a no aceptar jamás trabajos que no estuvieran en sintonía con quien yo era realmente.
¿Coincidían durante las movilizaciones de Mujer, Vida y Libertad?
Siempre. Nos encontrábamos en las manifestaciones e incluso bailamos juntas delante de la embajada iraní.
Satrapi sentía una gran admiración por la Generación Z, la suya
Le impresionaba nuestro coraje. Creo que veía en nosotros aquello que siempre había esperado encontrar: personas sin miedo. Siempre tuve la sensación de que se identificaba más con nuestra generación que con la suya.
¿Qué relación mantenía con Irán?
Era una presencia constante en su pensamiento. Prácticamente toda su obra giraba en torno a ese país. Vivía con una intensidad enorme todo lo que ocurría allí.
¿Cómo era Marjane Satrapi en las distancias cortas?
Libre. Era la persona más sabia, honesta y directa que he conocido. Una artista extraordinaria y una pensadora brillante. A través de sus obras consiguió explicar al mundo quiénes somos.
¿Hablaba de su matrimonio con Mattias Ripa?
Era muy discreta respecto a su vida privada. Sabíamos quién era él y conocíamos el enorme amor que se tenían. Fue una historia hermosa que llenó su vida de felicidad.
¿Cómo vivió la enfermedad y la muerte de su marido?
La destrozaron. Poco antes también había perdido a su madre. Cuando Mattias enfermó, me decía que aquel dolor era insoportable. Tras su muerte se encerró en sí misma. Durante meses no respondió a nadie. Envió un mensaje a sus amigos que decía: ‘Estoy sufriendo demasiado, por eso guardo silencio’.
¿Y después ya no volvió a saber de ella?
En enero le envié un mensaje por WhatsApp. Le dije que pensaba mucho en ella y que mi silencio no era distancia, sino una forma de respetar su dolor. Me respondió: ‘Eres maravillosa’. Fue nuestra última conversación.
Dígame algo de ella que el público no conozca
(Ríe.) Le encantaba el queso. Vivía en el barrio parisino del Marais y era una habitual del café Le Philosophe. Era capaz de pedir una tabla de quesos incluso a primera hora de la mañana.

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